A simple vista parece una tontería. Un folio en blanco, una cuartilla doblada o un simple papel mal colocado bajo el limpiaparabrisas (no una multa). Nada que no se haya visto antes en un aparcamiento cualquiera.
Sin embargo, detrás de ese detalle aparentemente inofensivo puede esconderse una técnica de robo silenciosa y eficaz, ya detectada en varios países europeos y que empieza a preocupar también a los especialistas en seguridad vial.
Más información
La clave no está en el papel, sino en la reacción del conductor. Y ahí es donde los delincuentes encuentran su oportunidad.
Un gesto automático que abre la puerta al robo
La mayoría de los conductores reaccionarían igual: frenar, abrir la puerta y bajar para retirar el papel. Muchas veces deja el motor en marcha, el móvil en el asiento o el bolso en el copiloto. Total, son apenas unos segundos… justos los suficientes.
Los expertos insisten en que este tipo de robos no buscan forzar el vehículo, sino provocar que sea el propio conductor quien lo deje expuesto. No hay carreras, ni daños visibles, ni alarmas que salten. Todo ocurre a plena luz del día y con total discreción.
Dónde suele ocurrir
Este método se ha detectado sobre todo en parkings de gran rotación como los que podemos encontrar en los centros comerciales, estaciones de servicio o zonas residenciales. Espacios donde el conductor se siente seguro, baja la guardia y actúa por pura inercia, sin plantearse que la situación pueda estar provocada.
Cuando el problema va más allá del robo
El perjuicio no termina con la desaparición de un objeto personal. Desde el punto de vista de las aseguradoras, un vehículo con el motor en marcha, las llaves puestas o las puertas abiertas puede interpretarse como falta de diligencia. En esos casos, el incidente puede considerarse hurto y no robo, por lo que los seguros no se hacen cargo.
Por eso, la prevención no solo busca evitar que alguien se lleve algo del coche, sino proteger al conductor frente a problemas posteriores que rara vez se tienen en cuenta en ese primer momento.
Un detalle que rompe la rutina
La recomendación es sencilla, aunque poco intuitiva, si aparece algo extraño en el parabrisas, lo más prudente es continuar la marcha hasta un lugar tranquilo, apagar el motor, cerrar el vehículo y entonces comprobar qué ocurre. El papel no se va a mover de ahí, pero el riesgo sí.
En un momento en el que los coches son cada vez más seguros, los robos ya no dependen tanto de la tecnología como de los descuidos cotidianos.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
