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Nerva EXE, el escúter eléctrico que rompe barreras

La empresa española, participada por el gigante chino BYD, lanza su primer modelo con un estilo GT y una batería muy avanzada.

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Las dimensiones del Nerva Exe permiten un uso muy polivalente, tanto en ciudad como en carretera. / Nerva

La nueva movilidad sin emisiones admite diferentes interpretaciones y la que Nerva propone apunta a vehículos agiles pero solventes y con características avanzadas para satisfacer las necesidades de clientes exigentes. Se trata de una empresa española, con el 50% de su capital repartido entre otros inversores del sector, el apoyo del gigante chino BYD (a través de EFT SYSTEMS GmbH, que es su Service Partner para Europa) y una plantilla íntegramente nacional, que han trabajado para iniciar, el próximo mes de marzo, el lanzamiento de su primer producto, el escúter EXE.

A diferencia de la mayoría de las opciones del segmento, el EXE se ciñe fielmente a la tipología de un escúter en formato Gran Turismo. Es decir, no se trata de un sencillo conjunto destinado a los desplazamientos urbanos, sino que tiene hechuras de un auténtico GT comparable a otros modelos de 300cc, aunque en su caso la motorización eléctrica que utiliza se equipara a la normativa de los 125cc, incluyendo la posibilidad de conducirlo con el permiso B de coche (siempre que se tengan más de 21 años y tres de antigüedad de carné).

Su diseño es contundente y atractivo, con formas afiladas, un generoso sillín de dos plazas, una pantalla de protección aerodinámica que cubre bien al piloto y llantas de 15 pulgadas en el eje delantero y 14 en el trasero. De hecho, deriva de un modelo de 300cc comercializado en el mercado chino, lo que avala la solvencia de un vehículo capaz de convencer más allá del entorno urbano.

Detalles mejorables

La altura del sillín al suelo es de 800 milímetros, con lo que resulta accesible para motoristas a partir de una talla media. Se agradece llegar bien al piso con ambos pies, porque el EXE tiene un peso de 202 kilos, que no son demasiados considerando que la batería aporta ya 60 de ellos, aunque no dejan de ser significativos a la hora de manejar el vehículo en espacios reducidos, tan habituales en el tráfico de la ciudad. Eso sí, cuenta con marcha atrás pulsando un botón en el manillar, lo que facilitará las maniobras en parado o las de aparcamiento.

La calidad general de este primer Nerva es correcta en cuanto a equipamiento y acabados, aunque tiene detalles mejorables. Son pequeños elementos fáciles de sustituir y así se hará poco a poco, para conseguir un producto mucho más redondo: el contacto parece sacada de un almacén de componentes de los años 70, algunos pulsadores tienen un tacto mejorable, el accionamiento de los intermitentes carece de retorno automático, la apertura del sillín y la tapa de carga es poco funcional… En fin, matices que quedan por debajo del planteamiento general del EXE.

Porque, por lo demás, disfruta de una iluminación LED completa, un generoso espacio bajo el sillín (caben un casco integral y un segundo de tipo abierto), una pantalla digital con conexión a una aplicación propia de la marca (de próximo lanzamiento), frenada combinada y con función regenerativa o estriberas para el pasajero de buen tamaño y escamoteables en la carrocería.

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Pantalla de instrumentación digital, junto a dos relojes.

Una batería diferenciadora

El motor de la Nerva Exe está colocado centralmente, no en la rueda posterior como sucede en otros modelos del segmento. La marca no comunica su origen, aunque sí su rendimiento: tiene una potencia pico de 12 kW (16,1 CV) y neta de 9 kW (12,1 CV). Con estos datos, es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 125 km/h, lo que permite afrontar con seguridad desplazamientos interurbanos o por carreteras, incluso por autovía.

Sin embargo, el auténtico valor añadido de este modelo se encuentra en su batería. Ha sido desarrollada por BYD (la empresa que también se encarga del ensamblaje del escúter en China) en exclusiva para sus socios españoles y utiliza una avanzada tecnología de iones de litio pero mediante un proceso químico de producción de energía de ferro-fosfato, que resulta más eficiente y garantía un ciclo de vida superior para sus celdas.

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Toma de carga de la batería tras el escudo frontal.

La capacidad de la batería es de 5,76 kWh (dos módulos de 2,88) y se recarga al 100% en un enchufe doméstico en 4 horas y 20 minutos, reduciendo este tiempo en una hora para alcanzar el 80%. La marca pronostica una vida útil de la batería (con una caída de capacidad del 20%) durante 6.000 ciclos de carga, con una garantía de cinco años (tres para el conjunto del escúter). La batería no es extraíble, no se puede sacar del escúter para cargarla en el domicilio o trabajo, así que el usuario deberá disponer de un punto donde conectar directamente la moto.

Además, las baterías retiradas de los escúteres disfrutarán de una segunda vida de un uso estacionario. A través del acuerdo entre Nerva y la Fundación EKI, estas unidades se trasladarán a lugares de África sin acceso a electricidad para cumplir la función de acumuladores mediante la captación de energía por placas solares. La donación de la empresa española pretende implicar a los propios usuarios, que mediante una aplicación podrán conocer dónde se ha instalado la pila que utilizaron previamente en su moto.

Un escúter de verdad

En marcha, se comprueba que el Exe se diferencia claramente de otras propuestas similares en su rango de precio. Es un escúter de verdad, con ruedas, suspensiones y, sobre todo, un chasis propio de un modelo de media cilindrada, lo que le otorga un aplomo dinámico digno de mención.

La frenada combinada tiene ese tacto especial en la maneta tan frecuente en los modelos eléctricos que regeneran energía, aunque cumple con el cometido de parar donde corresponde a un conjunto que no es tan ligero como un escúter convencional. La postura de conducción es cómoda y el asiento para el acompañante también lo parece (no se pudo probar el Exe con un segundo ocupante).

Dispone de tres modos de conducción que influyen tanto en las prestaciones como en la autonomía. El más conservador es el Eco, que lleva el alcance hasta los 150 kilómetros aunque a costa de no superar los 50 km/h; a continuación se encuentra el Normal, con 115 kilómetros de autonomía y una punta de 80 km/h; por último, el Sport exprime a fondo el rendimiento del motor eléctrico para alcanzar los 125 km/h pero limita su radio de acción a los 75 kilómetros.

El Eco es ideal para moverse en las congestionadas calles de la gran ciudad, con respuestas más suaves y gestionables. En el extremo contrario está el Sport, suficiente para circular por vías de circunvalación, carreteras e incluso autovías de acceso a las urbes.

Conviene saber que la gestión del motor prevé un sistema de protección de la batería, capaz de reducir las prestaciones si las exigencias suponen un deterioro excesivo de su capacidad. Es decir, la programación ralentiza el propulsor al detectar que el uso puede provocar un sobrecalentamiento perjudicial para las celdas de la pila.

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El aplomo dinámico del Nerva está por encima de la media del segmento.

La fórmula del ‘renting’

El Nerva Exe llegará a los concesionarios españoles (la red se encuentra aún en proceso de formación) de las principales ciudades a lo largo del próximo mes de marzo. El precio base del modelo es de 6.930 euros, del que se pueden descontar las ayudas del Plan Moves en aquellas comunidades autónomas en las que se encuentren disponibles.

Además, la empresa ofrece un interesante producto financiero de renting de la batería. Los clientes que lo elijan abonarán tan solo 4.480 euros (sin descuento del Moves) y pagarán durante cinco años 39,90 euros mensuales en concepto de alquiler de las pilas. Pasado ese tiempo, el usuario podrá adquirir una nueva batería para su escúter o continuar con el formato de renting durante cinco años más.

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