LO ÚLTIMO
Cumples 65 o 70 años y tienes carnet de conducir: esto es lo único que debes saber

Aston Martin Vantage S: refuerza su posición entre los deportivos de motor delantero más prestacionales y ya lo hemos podido probar

Guadalajara |

El nuevo deportivo inglés eleva la potencia del V8 biturbo hasta 680 CV y mejora su comportamiento dinámico con diversos ajustes específicos.

Aston Martin Vantage S

Probar un deportivo como este es un todo un privilegio, pero se requiere una mente muy fría.

Aston Martin amplía la familia Vantage con una nueva versión que recupera una de las denominaciones más emblemáticas de su historia reciente. El nuevo Aston Martin Vantage S se convierte en la variante más orientada a las prestaciones de la gama y refuerza la posición del modelo dentro del competitivo segmento de los deportivos de motor delantero de ultralujo.

Más potencia, una puesta a punto específica del chasis y una aerodinámica revisada son las principales credenciales de una versión que busca elevar todavía más el carácter del coupé británico.

La letra S tiene un significado especial dentro de Aston Martin. La marca la ha utilizado tradicionalmente para identificar las versiones más deportivas de sus modelos y, tras la reciente llegada del DBX S, ahora extiende esa filosofía al Vantage. El resultado es un coche que mantiene la esencia del modelo presentado el pasado año, pero que introduce mejoras dirigidas a incrementar la conexión entre vehículo y conductor.

Esta S corresponde a las versiones más deportivas de la marca inglesa.

Más potencia para el V8 biturbo

El corazón del nuevo Aston Martin Vantage S es una evolución del conocido motor V8 biturbo de 4.0 litros. En esta versión la potencia aumenta hasta los 680 CV, mientras que el par máximo alcanza los 800 Nm, disponibles en una amplia banda de revoluciones para garantizar una respuesta inmediata en cualquier situación.

Las prestaciones mejoran en consecuencia. El deportivo británico acelera de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 325 km/h. Aston Martin también ha optimizado el funcionamiento del sistema Launch Control, lo que permite rebajar ligeramente los tiempos de aceleración respecto al Vantage convencional (de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos).

Nada de electrificación en su V8. Gracias Aston…

Los ingenieros de la marca han trabajado además en la respuesta del acelerador mediante una nueva calibración electrónica. El objetivo ha sido ofrecer una sensación más directa y precisa, reforzando el vínculo entre el conductor y la mecánica.

Un chasis revisado para ganar precisión

Las novedades no se limitan al motor. Aston Martin ha introducido una serie de modificaciones en la suspensión, la transmisión y los sistemas de control dinámico para mejorar el comportamiento del vehículo.

Los amortiguadores adaptativos Bilstein DTX reciben una nueva puesta a punto, mientras que la rigidez de determinados elementos de la transmisión se ha reducido para incrementar el refinamiento y la calidad de rodadura. Paralelamente, se han revisado diversos parámetros de la suspensión para aumentar el agarre del eje delantero y optimizar la precisión de la dirección.

Hay deportivos más caros, pero dudo de que tengan tanto carisma como este Vantage S.

La marca asegura que estos cambios permiten obtener una respuesta más inmediata en curva y una conducción más comunicativa sin comprometer el confort, algo que comprobamos en las inmediaciones de Brihuega (Guadalajara) y que luego comentaremos.

Aerodinámica específica y una imagen más agresiva

Visualmente, el Vantage S incorpora varios elementos exclusivos que refuerzan su personalidad. En la parte delantera aparecen nuevas tomas de aire ranuradas destinadas a mejorar la evacuación del calor generado por el motor V8.

En los laterales destacan las nuevas insignias S, realizadas en latón y esmaltadas a mano, mientras que la zaga incorpora un nuevo alerón de ancho completo que se convierte en el principal elemento diferenciador de esta versión. Ayuda a elevar la carga aerodinámica total en esta zona hasta los 111 kilogramos, incluyendo nuevas soluciones en los bajos del vehículo.

El modelo mantiene unas proporciones muy características dentro de la categoría. Mide 4,49 metros de largo, 1,27 metros de alto y cuenta con una distancia entre ejes de 2,70 metros, mientras que la anchura alcanza los 2,12 metros con los retrovisores desplegados. Unas dimensiones que contribuyen a reforzar su presencia sobre la carretera y a mantener la clásica silueta de deportivo de motor delantero.

Este biplaza no es muy grande: mide 4,49 metros de longitud.

Un interior con sello propio

El habitáculo mantiene la combinación de lujo y deportividad que caracteriza a los modelos de la firma británica. De serie, el Aston Martin Vantage S incorpora una tapicería específica que combina Alcántara, cuero y molduras de fibra de carbono, materiales que refuerzan su carácter más deportivo.

Los asientos incluyen bordados exclusivos con la letra S, mientras que el selector giratorio de los modos de conducción puede incorporar acabados anodizados en rojo o plata como parte de un paquete específico de personalización.

A pesar de su enfoque claramente prestacional, el modelo conserva un nivel razonable de practicidad para un deportivo de estas características, con un maletero de hasta 346 litros de capacidad.

Apaga la música. Suena mejor el V8…

Su pantalla central de infoentretenimiento no sigue la moda de ser cada vez más grande, y sus 10,25 pulgadas encajan a la perfección en su salpicadero. No obstante, no será el centro de atención del coche. Aquí lo será la carretera.

La dotación tecnológica también forma parte de la evolución del modelo. Entre los sistemas disponibles figuran la frenada automática de emergencia, el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, la detección de ángulo muerto, el reconocimiento de señales de tráfico y una cámara de visión 360 grados.

El conductor dispone además de varios modos de conducción que modifican la respuesta del motor, la dirección y el chasis para adaptar el comportamiento del vehículo a diferentes condiciones y estilos de conducción.

Buen asfalto y curvas de medio radio. Su ‘coto de caza’ favorito.

Al volante, un deportivo que exige respeto

Más allá de las cifras, lo verdaderamente interesante del Aston Martin Vantage S aparece cuando se pone en marcha. El V8 biturbo empuja con una contundencia difícil de describir sobre el papel. Es uno de esos motores que transmiten la sensación de no agotarse nunca, especialmente cuando la aguja del cuentarrevoluciones supera las 5.000 rpm y se acerca a las 7.000 rpm, una zona en la que entrega lo mejor de sí mismo con una fuerza constante y una respuesta prácticamente inmediata.

La caja automática de ocho velocidades cumple perfectamente su función, pero la experiencia gana muchos enteros cuando se maneja de forma manual mediante las grandes levas situadas tras el volante. El conductor siente un mayor control sobre la mecánica y puede aprovechar mejor el carácter del motor en carreteras de curvas o durante una conducción más deportiva.

Tiene unas levas gigantes tras el volante. En conducción deportiva se hacen imprescindibles.

Con semejante nivel de prestaciones, la tracción trasera obliga a conducir con cierta sensibilidad. A la salida de las curvas conviene dosificar el acelerador con suavidad y progresividad, porque si se descarga toda la potencia de golpe sobre el eje posterior, la zaga tiende a insinuarse con rapidez y las ayudas electrónicas intervienen de forma inmediata para mantener todo bajo control. No resulta intimidante, pero sí deja claro que estamos ante un coche de verdad, de esos que todavía exigen implicación y experiencia por parte del conductor.

La dirección merece una mención especial. Es rápida, precisa y transmite mucha información de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras. Permite colocar el coche exactamente donde se quiere y aporta una confianza enorme cuando aumenta el ritmo.

Es muy difícil plasmar todo lo que se siente a bordo de este deportivo.

La suspensión, por su parte, no esconde sus intenciones. Tiene un tarado claramente deportivo y bastante firme. En carreteras con buen asfalto ofrece un control excelente de la carrocería, pero cuando el firme se ondula o presenta irregularidades importantes aparecen rebotes que, en ocasiones, pueden llegar a comprometer momentáneamente la motricidad.

Los frenos juegan en la misma liga que el motor. La capacidad de deceleración resulta tan brutal que es difícil de describir y de creer… y está perfectamente alineada con las prestaciones del conjunto. Hay potencia de sobra para detener el coche con contundencia una y otra vez, transmitiendo además una gran sensación de seguridad al conductor.

Por dentro, el panorama cambia ligeramente. Los asientos sorprenden por su comodidad incluso después de muchos kilómetros y el habitáculo mantiene el nivel de refinamiento que se espera de un Aston Martin y de un vehículo que roza un precio de 240.000 euros.

Hablar de consumos en este tipo de coches es casi un insulto al buen gusto… pero en nuestro recorrido de pruebas alcanzo caso los 20 litros cada 100 kilómetros, cuando homologa 12. Algo irrelevante a buen seguro para su futuro dueño…

Aunque quizá el mejor acompañamiento musical no salga de los altavoces. Con un V8 biturbo rugiendo a pocos centímetros del conductor, es fácil llegar a la conclusión de que el equipo de sonido está ahí más por obligación que por necesidad. Al fin y al cabo, pocos melómanos pueden competir con una banda sonora de ocho cilindros tan bien afinada.

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Alfredo Rueda Perfil de Alfredo Rueda en Linkedin

Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.

Salir de la versión móvil