Pruebas

Empate entre el 308 y el León

Los últimos familiares compactos, en sus versiones más vendidas: carrocería de cinco puertas y motor diésel de potencia intermedia

Empate entre el 308 y el León

El nuevo Peugeot 308 acaba de salir a la venta y el Seat León lleva algo más de seis meses. Los dos están entre los familiares compactos de referencia en España, y comparten protagonismo con el Renault Mégane. Y se enfrentan en esta prueba, junto al Toyota Auris, que también es un modelo nuevo que acaba de llegar. El resultado es un empate entre los dos primeros, aunque cada uno presenta argumentos diferenciadores.

Los familiares compactos son los modelos más vendidos en España y Europa, y el VW Golf lleva décadas como líder absoluto, pero por precio se sitúa en un escalón algo superior. Han ido creciendo en longitud desde los 3,7 metros de los años setenta hasta los 4,2 actuales, y las versiones de cuatro puertas y maletero separado alcanza los 4,5 metros.



Conclusión


El Peugeot y el Seat empatan. El 308 ofrece un interior elegante, una calidad de rodadura exquisita y sobre todo un precio más ajustado por sus mayores descuentos. El León tiene el comportamiento más deportivo, el mejor consumo y un equipo de seguridad superior, pero con menos descuentos y un precio más alto. El Toyota aporta un motor y prestaciones superiores, un año más de garantía y el mejor precio, pero gasta más y es menos refinado por dentro. El Renault aporta las mejores plazas traseras, más maletero y una suspensión más cómoda, pero con un interior austero.



En esta prueba se enfrentan cuatro modelos muy populares, los nuevos Peugeot 308 y Seat León, el Renault Mégane, un clásico, y el Toyota Auris, el japonés con más tirón. El Seat domina hasta que entran en juego el precio y el equipo de serie. Aporta un diseño deportivo y elegante, y destaca sobre todo por su calidad. Se aprecia en detalles como las ranuras mínimas de separación entre las piezas (carrocería e interior), que confirman una precisión de fabricación superior y similar a la de las marcas de prestigio. Además, mantiene el equilibrio dinámico que le distingue y ha gastado menos en la prueba. Se vende con cinco motores de gasolina: 1.2 TSi de 86 y 105 CV (desde 14.990 y 18.220 euros), 1.4 TSi de 122 y 140 CV (20.330 y 20.870) y 1.8 TSi de 180 CV (25.530). Y hay cuatro turbodiésel: 1.6 TDi de 90 y 105 CV (17.720 y 20.300) y 2.0 TDi de 150 y 184 CV (23.250 y 25.700 euros).

El Peugeot 308 iguala con el Seat porque tiene unos precios más ajustados, gracias a sus descuentos de lanzamiento. Aporta una imagen moderna y elegante, un interior atractivo y cuidado, y una calidad de rodadura superior que confirma su refinamiento. Se vende con tres motores de gasolina: 1.2 VTi de 82 CV (13.900) y 1.6 THP (turbo) de 125 y 155 CV (15.793 y 19.493). Y con dos turbodiésel: 1.6 HDi de 92 y 115 CV (15.890 y 17.290).








Peugeot 308




El Toyota Auris muestra una imagen más deportiva. Y ofrece el motor más grande y potente, y las mejores prestaciones, pero a cambio gasta más, y la presentación interior no está a la altura de sus rivales más modernos. Se vende con una versión 130 de gasolina –1.6 de 132 CV– (desde 15.750 euros) y dos turbodiésel: 90D –1.4 de 90 CV– y 120D –2.0 de 124 CV– (16.750 y 18.550). Y cuenta también con un híbrido HSD de 136 CV (20.590).








Toyota Auris




El Renault Mégane acusa su veteranía en la presentación interior, muy austera. Pero sigue en forma: sobresale por su confort y es el más práctico para llevar tres adultos atrás. Y tiene el mejor maletero. Se vende con cuatro motores de gasolina: 1.6 de 100 y 110 CV (desde 14.500 euros los dos), 1.2 TCE (turbo) de 115 y 130 CV (16.250 y 19.300) y 2.0 TCE GT de 180 CV (23.600). Y hay cuatro turbodiésel dCi: 1.5 de 90 y 110 CV (16.300 y 18.550), 1.6 de 130 (21.600) y 2.0 de 165 CV (25.900). Los precios, salvo los del Seat, incluyen los descuentos oficiales (sin Plan PIVE).

Conducción

Todos tienen mecánicas turbodiésel y cambios de seis marchas (el Seat, de cinco), y ofrecen potencias y prestaciones suficientes para el día a día y los viajes de vacaciones.

El Toyota equipa el motor más grande y potente –2.0D de 124 CV– y ofrece las mejores prestaciones, tanto al acelerar como al recuperarse en las marchas largas. No empuja mucho hasta 1.800 vueltas, pero después es más contundente hasta 4.000, donde se queda sin fuelle.








Toyota Auris




El Seat tiene el motor menos potente –1.6 TDi de 105 CV– y solo cinco marchas. Pero en la práctica se defiende muy bien, al menos la unidad de pruebas, que respondía de forma más instantánea al acelerador que versiones anteriores. Tiene brío desde 1.500 vueltas, una ventaja en ciudad, y llega a 5.000, aunque a partir de 3.800 pierde brío. Y corre como el Mégane y el 308.

El Renault equipa el motor de menor cilindrada, 1.5 dCi de 110 CV, y un cambio bien escalonado para sacarle partido. Pero parece mayor: responde de maravilla entre 1.800 y 4.000 vueltas y destaca porque sube de vueltas con mucha suavidad y alegría, como si no le costara.








Seat León




El Peugeot lleva un 1.6 HDi de 115 CV y corre como el Seat y el Renault, aunque no lo transmite igual: es el menos vivo en su respuesta al acelerador, pero resulta muy agradable de usar, en especial en ciudad, por su tacto suave y refinado.

El Seat tiene el comportamiento más logrado, con un tacto más directo y homogéneo. Y transmite la información más fiel sobre lo que ocurre entre volante, ruedas y asfalto. Además, equipa unas suspensiones muy equilibradas y un tacto fino, preciso y muy agradable para todos los conductores, incluidos los que buscan deportividad: entra bien en las curvas con poco balanceo y circula aplomado, tanto en autopista como en pisos bacheados.








Renault Mégane




El Peugeot ofrece una calidad de rodadura sobresaliente y hasta superior a la del Seat, al menos en trazados rápidos y autopista. Entra bien en las curvas, aunque balancea algo más, pero después, tras apoyar lateralmente, es muy estable y preciso, y transmite seguridad. El Renault y el Toyota van por detrás. El primero tiene una suspensión más blanda, pero bien amortiguada. Acusa más las inercias en las curvas, pero se muestra tan noble y equilibrado como el Seat, aunque menos ágil y efectivo. Lo peor es el tacto impreciso de la dirección eléctrica en línea recta, porque exige ir corrigiendo todo el tiempo y molesta.








Peugeot 308




El Auris va más duro de suspensiones que el Mégane y transmite firmeza. También balancea al entrar en las curvas, y aunque puede llegar a ser más ágil y efectivo que el Renault, se muestra menos homogéneo y previsible para un conductor medio. Por lo demás, todos frenan bien sin desequilibrios, aunque en el Auris se encienden enseguida las luces traseras de emergencia. En calidad de conducción, el 308 y el León tienen un tacto más agradable y exquisito que los otros dos.



Consumos





Seat León


El León ha tenido unos consumos sorprendentemente bajos en la prueba, con un litro menos de media que los demás. No llega a seis litros en conducción suave y solo pasa de siete en ciudad y estirando las marchas. El 308 y el Mégane están igualados: menos de siete a ritmos tranquilos y ocho en ciudad y apurando el cambio. Y el Auris acusa su mayor cilindrada, sobre todo en trayectos urbanos: gasta siete litros en conducción suave, pasa de ocho si se maneja con alegría y roza los nueve en tráfico urbano denso.

Las emisiones de C02 son muy bajas en todos, gracias en parte al Start&stop: 90 g/km el Mégane, 95 g/km el 308, 99 g/km el León y 112 g/km el Auris.






Equipamiento y precios


Los acabados intermedios de estos coches están bien dotados de serie. Junto a los elementos de seguridad todos viene con climatizador (bizona en el 308), pantalla táctil (salvo el Mégane), ordenador de viaje, control de velocidad, bluetooth y radioCD (110 euros en el Peugeot). Salvo el Toyota, añaden llantas de aleación (16 pulgadas), el Renault incluye botón de arranque y el Auris tres años de garantía, uno más. Pero el Peugeot suma sensores de lluvia y luces (como el Mégane) y el navegador como promoción de regalo. El Seat lo compensa con un bono gratuito de 1.000 euros canjeables por equipamiento.

El equipo de seguridad incluye de serie todo lo importante: seis airbags, ABS y control de estabilidad ESP. El Seat y el Peugeot añaden el sensor de presión de ruedas, pero el primero y el Auris marcan la diferencian con un airbag de rodilla (conductor). Todos ofrecen un comportamiento dinámico de reacciones nobles, pero el Seat se muestra más preciso y seguro.

Los descuentos, públicos en unas marcas, o comunicados solo en el concesionario, distorsionan los precios. Con las tarifas y promociones oficiales, el más barato es el Toyota, 18.101 euros, seguido del Peugeot, con 18.940. El Seat sube a 20.690 y el Renault a 20.800, pero los dos tienen descuentos suplementarios en el punto de venta.






Vida a bordo

Renault Mégane


El Peugeot y el Seat superan a sus rivales, aunque más por calidad que por amplitud. Pero todos pueden cumplir como coche familiar único, aunque con unas plazas traseras justas para tres adultos.

Los asientos delanteros son amplios y cómodos, aunque el Toyota lleva unas banquetas más cortas que recogen menos las piernas. El Peugeot ofrece un puesto de conducción peculiar, con un volante más pequeño y en posición más baja que en teoría permite ver mejor la instrumentación. Pero en la práctica da problemas a conductores de baja estatura. El Renault sorprende por sus plazas traseras y a pesar de ser el más estrecho, junto al León, es el mejor dotado para alojar a tres adultos. El diseño del asiento trasero aprovecha mejor el espacio y es el más cómodo. El Seat ofrece más espacio para las piernas, pero lleva un túnel central más grande que molesta en los pies y al quinto pasajero del centro, salvo si es un niño.

El Peugeot y el Toyota son más anchos, pero el primero lleva un respaldo muy vertical y el mullido de la plaza central resulta duro e incómodo. El Auris tiene una banqueta posterior muy plana y los pasajeros tienden a resbalarse hacia delante. El acceso atrás no es cómodo y obliga a agacharse. El mejor es el Seat, que exige menos contorsionismos, y el peor, el 308: hay poco hueco entre el pilar central y la base del asiento trasero, y cuesta sacar los pies.

Al contrario de lo que indican las cifras oficiales, el Mégane ofrece el maletero más grande, por delante del 308 y el León, y con el Auris por detrás, aunque este tiene un doble fondo muy práctico. Pero todos se amplían plegando los respaldos. El Re­nault ofrece mejores huecos, con cofres bajo las plazas delanteras, bolsas grandes en las puertas –también el León–, posavasos… Y el Peugeot sigue sin aprovechar bien la zona de la palanca de cambios, que solo incluye un posavasos inutilizable: va dentro del apoyabrazos.

El 308 y el León están mejor presentados por dentro y transmiten más calidad. El primero incluye una pantalla táctil vistosa, aunque de manejo lento. Destaca por su aspecto elegante y cuidado, pero con ajustes mejorables. El Seat resulta más sencillo y discreto, pero está todo muy ordenado y añade una calidad de ajustes notable. El Auris transmite solidez, aunque con materiales poco vistosos, como los paneles de las puertas, y el salpicadero abusa de los trazos rectos y parece más anticuado. El Mégane es el más austero, con detalles casi low cost: plásticos del salpicadero, adornos metalizados, guarnecidos y plafones de luces del techo…

Las suspensiones más cómdas para viajar son las del 308, que está bien equilibrado y absorbe todo de maravilla. Le sigue el Mégane, que es el más blando, y el Seat, que filtra bien con un toque deportivo. El Auris se muestra más seco y es también el más ruidoso al acelerar, con un sonido muy diésel. El Renault deja oir el motor y el Peugeot y el Seat son más silenciosos y están mejor aislados.



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