Tres ruedas que facilitan unas cosas y complican otras

Harley-Davidson desarrolla un concepto muy especial ideado para usuarios que tienen muy claro que es lo que quieren y lo que necesitan.

Tres ruedas que facilitan unas cosas y complican otras

Aunque lo fabrica Harley- Davidson no es una moto. Tampoco un coche. Es un triciclo y no hay que olvidarlo nunca, puesto que sus peculiaridades son tantas que hacerlo sólo nos puede llevar a la decepción… Para empezar, diría que quien se encuentre en disposición de utilizar una moto de verdad debería olvidarse de esta Tri Glide Ultra que la marca de Milwaukee presenta como novedad en su gama este año.

Personalmente creo que un vehículo de tres ruedas es antinatural. Su equilibrio dinámico se encuentra comprometido por tal asimetría, así que su conducción es tan especial que nada tiene que ver con la de una moto… ni con la de un coche. Sus dos enormes ruedas traseras parecen estar en permanente conflicto con la dirección, así que exige emplearse a fondo con el manillar para poder seguir la trazada elegida.

En curvas de radio amplio o alta velocidad no es demasiado problemático, pero en carreteras reviradas (por no mencionar las rotondas), más vale estar en forma para sujetar con fuerza el manillar si no queremos llevarnos algún susto.

La mayor carga en el eje posterior también provoca que el anterior se vea aligerado y precise, una vez más, de nuestra atención. Y es que ésa es la clave: el Tri Glide no es una moto porque no se inclina, así que su control requiere pericia y decisión, no es precisamente un vehículo amigable con quienes tienen poca experiencia.

¿Para qué sirve entonces semejante artilugio? Fácil. Es ideal para todos aquéllos que quieran disfrutar de sensaciones similares a las de una moto pero que no pueden conducir una, sea por algún tipo de limitación física o por no tener carné de conducir de esta categoría. Sí, porque puede llevarse con el permiso de coche, ya que está homologado como cuadriciclo.

Por lo demás, el Tri Glide disfruta de todo el encanto de una auténtica Harley, desde la personalidad de su motor V2 a la calidad de sus acabados, sin olvidar todas las ventajas que el denominado ‘Proyecto Rushmore’ aporta a la familia Touring. Y su precio tampoco deja indiferente…









Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Salir de la versión móvil