Pruebas

Berlinas de tamaño medio, la alternativa familiar a los SUV: conducción

Volkswagen Arteon, Peugeot 508, Mazda 6, Opel Insignia: cuatro modelos de diseño moderno con motores turbodiésel y cambio automático

Berlinas

De izquierda a derecha, Opel Insignia, Volkswagen Arteon, Mazda 6 y Peugeot 508. / Enrique Brooking

Los cuatro protagonistas de esta prueba mantienen las ventajas de las berlinas frente a los SUV en cuanto a conducción y dinamismo porque pesan menos que ellos, son más ágiles y tienen mejor aerodinámica. Además, al ser coches grandes y con una mentalidad más viajera que ciudadana, se han elegido versiones turbodiésel, más apropiadas y eficientes para ese tipo de uso.

El VW, el Peugeot y el Opel equipan motores 2.0 de 150, 160 y 170 CV, respectivamente. El Mazda, en cambio, se desmarca de la tendencia a bajar cilindrada con un 2.2 biturbo de 150 CV. Los cuatro llevan cambios automáticos, de seis marchas en el japonés, de siete en el Arteon y de ocho en el 508 y el Insignia, y todos son de convertidor de par, salvo el del Arteon, que es de doble embrague y ofrece una respuesta más instantánea.

Con esta combinación, los cuatro responden muy bien y ofrecen unas prestaciones desahogadas, incluso viajando a plena carga. Pero el Peugeot es el más pequeño y ligero, y ofrece unas prestaciones algo superiores. Le sigue de cerca el Opel, que hace valer su mayor potencia para superar al Mazda. Y el VW se queda un poco por detrás, aunque con una respuesta sobrada para afrontar cualquier viaje con desahogo.

Todos ofrecen también un comportamiento estable y seguro que permite disfrutar su conducción a cualquier usuario. Pero el más completo es el VW, que muestra un tacto consistente e incluye cinco programas de uso para elegir la solución más apropiada al ritmo, el piso y el trazado. El resultado es una estabilidad muy lograda, con reacciones más equilibradas entre dirección y suspensión, y menos balanceos de carrocería. El Peugeot va también muy bien, pero el sistema i-­Cockpit, que incluye un volante más pequeño, hace que resulte muy sensible y menos preciso para los conductores menos finos.

El Opel presenta también un buen equilibrio, con una dirección muy precisa, aunque acusa más los movimientos de carrocería en las curvas. Y el Mazda mantiene una eficacia elevada y una buena dirección, pero es el que más acusa las inercias porque tiene una amortiguación de reglajes más blandos y sin programas para elegir. Además, es el único que no lleva levas para cambiar desde el volante (solo la versión de 184 CV), simplemente la palanca.

Por el contrario, el Mazda es el que mejor ha frenado en situaciones de apuro, seguido muy de cerca por el Opel, el VW y el ­Peugeot, separados cada uno por apenas un metro cuando se frena de 120 km/h a cero. En la calidad de conducción, el Peugeot es el que tiene el tacto más suave y refinado, pero incluye unos asientos delanteros pequeños que sujetan poco en las curvas y que junto al puesto de conducción penalizan el disfrute al volante. En cambio, el Arteon no presenta carencias, se adapta a cualquier estatura y es el más completo, por delante del Mazda y el Opel.


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