Pruebas

Opel Crossland X, un nuevo SUV español para competir con el Renault Captur

El nuevo todoterreno de bolsillo de Opel tiene mayor tamaño que otros modelos similares y cumple mejor como vehículo familiar.

Opel Crossland X.

El Opel Crossland X compite con el Peugeot 2008 y el Captur.

El Opel Crossland X es el nuevo SUV de bolsillo de Opel, ocupa el hueco que dejó el monovolumen Meriva y ya se vende desde 18.042 euros (motor 1.2 de gasolina y 81 CV), que pueden quedarse en 14.900 con las promociones disponibles. Las primeras unidades se entregarán a final de junio, se fabrica en Figueruelas (Zaragoza) y es una garantía de futuro para la factoría española.

Mide 4,21 metros de longitud, frente a los 4,15 de un Peugeot 2008 o los 4,12 de un Renault Captur, dos de sus competidores directos. Su mayor tamaño le permite ofrecer una cabina y maletero más amplios. Y este detalle le postula ya como uno de los todoterrenos pequeños más capaces y prácticos para el uso familiar.

Las dimensiones del nuevo Opel favorecen la habitabilidad y también la imagen, porque tiene un punto más de presencia que otros rivales, aunque sus formas cúbicas resultan más funcionales que seductoras. Presenta una imagen a medio camino entre todoterreno y monovolumen, y destaca por sus detalles creativos, como el techo bicolor.

El interior recuerda a los Corsa y Astra, y también a su hermano el Mokka X, que es más grande (4,28 metros), pero no más amplio. Y es que la habitabilidad es uno de los puntos fuertes del Opel Crossland X: puede acomodar a adultos de gran estatura delante y detrás, y ofrece un maletero de 410 litros.

Además, si se equipa con la fila posterior deslizante (350 euros) se puede adelantar la banqueta 15 centímetros y la zona de carga crece hasta 520 litros, más de lo que ofrecen los SsangYong Tivoli y Honda HR-V (423 y 470 litros), que rondan los 4,3 metros.

El desahogo se completa con un buen confort de marcha, porque los motores funcionan con suavidad, está bien aislado por dentro y las suspensiones trabajan con finura, aunque resultan algo secas al pasar baches a baja velocidad. La gama incluye cinco motores, todos de PSA (Peugeot, Citroën y DS), actual propietario de Opel.

Tres son de gasolina y tres cilindros: 1.2 de 81 CV (5,2 litros de gasto medio oficial; desde 18.042 euros) y 1.2 T (turbo) de 110 CV (4,9 litros; 19.582 euros) y 130 CV (5,1; 19.862). Y hay dos diésel de cuatro cilindros: 1.6D de 99 CV (3,7; 20.202) y 120 CV (4,0; 22.427). Todos tienen tracción delantera y cambio manual, de seis marchas en los 1.6 de 120 CV y 1.2 de 130, y de cinco en el resto; el 1.2 de 110 es el único disponible con caja automática.

El Opel Crossland X da la salida a una oleada de SUV pequeños que llegarán antes de fin de año: Seat Arona, Hyundai Kona y Citroën C3 Aircross, el último con la base mecánica del Opel, y un diseño y puesta a punto diferentes.

OnStar: asistente para (casi) todo

El Opel Crossland X viene bien equipado desde el acabado de acceso Selective (aire, llantas, Bluetooth…), pero destaca ante todo el sistema OnStar, un servicio de atención telefónica que incluye llamada automática a emergencias en caso de accidente y funciones que pueden resultar muy útiles, como reserva de hoteles, descarga de mapas, apertura y cierre de las puertas a distancia (resuelve incidencias con las llaves) o encendido de luces y activación del claxon para localizarlo en un garaje. Y puede añadir wifi a bordo. OnStar cuesta 100 euros al año (el primero gratis), y el Wifi, 200 (tres meses libres).


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