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¿Cuánto cuesta un coche de Fórmula 1? Este es el precio que puede alcanzar un monoplaza de 2026

¿Cuánto cuesta un coche de Fórmula 1? Este es el precio que puede alcanzar un monoplaza de 2026

Madrid |

Los equipos no publican cuánto cuesta fabricar sus monoplazas, pero una operación reciente permite hacerse una idea de hasta dónde puede llegar su valor.

Cuanto cuesta un Fórmula 1

Foto: Getty Images

11,48 millones de dólares, aproximadamente 9,9 millones de euros al cambio actual. Es una de las respuestas más concretas que existen a una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuánto cuesta un coche de Fórmula 1?

La cifra procede de un McLaren MCL40A de 2026 subastado por RM Sotheby’s. El comprador adquirió el derecho a recibir uno de los chasis utilizados por Lando Norris u Oscar Piastri, equipado con su motor Mercedes-AMG High Performance Powertrains de especificación 2026.

Este es el McLaren de F1 vendido hace unos pocos meses.

Eso no significa, sin embargo, que fabricar un Fórmula 1 cueste 9,9 millones de euros. La cifra corresponde a su valor de mercado y el lote incorporaba además experiencias y privilegios relacionados con McLaren. En un automóvil de competición entran en juego el palmarés, el piloto que lo ha conducido, su exclusividad y su atractivo como objeto de colección.

Un Fórmula 1 no tiene tarifa

Esta es precisamente la dificultad de responder a la pregunta. Ferrari, Mercedes, McLaren o Red Bull no publican un precio de fabricación de sus monoplazas y la FIA tampoco establece cuánto vale un coche completo.

Además, sumar el precio de sus componentes tampoco resolvería el problema. Antes de fabricar una pieza hay ingenieros, simuladores, CFD, túnel de viento, prototipos y horas de desarrollo. Un alerón puede modificarse varias veces durante una temporada aunque físicamente solo uno de ellos termine montado en el coche.

Frontal del Audi de F1. Foto: EL MOTOR.

Por eso conviene desconfiar de las populares listas que asignan alegremente varios millones al motor, decenas de miles al volante y cientos de miles a la caja de cambios. Muchas de esas cifras se reproducen de una página a otra sin una fuente fiable que permita comprobarlas.

Solo un alerón puede costar 100.000 euros

Hay, afortunadamente, algunas excepciones. Una de las más interesantes procede del propio paddock. Pat Fry, entonces director técnico de Alpine, explicó que fabricar un alerón delantero completo podía suponer aproximadamente 100.000 euros.

No resulta tan extraño al observarlo de cerca. El frontal de un F1 no es una pieza decorativa de fibra de carbono, sino un conjunto aerodinámico extremadamente complejo, construido con tolerancias mínimas y diseñado específicamente para modificar el flujo de aire alrededor del coche.

Otro buen ejemplo es el volante. Mercedes ha explicado que uno de sus volantes está compuesto por varios cientos de piezas, combina materiales como fibra de carbono, fibra de vidrio, titanio, cobre y silicio y necesita alrededor de 80 horas de trabajo para ser fabricado. Un piloto puede utilizar tres o cuatro durante una temporada.

El volante de un F1 es una de sus piezas más complejas.

Mercedes, sin embargo, no dice cuánto cuesta cada uno. Por eso resulta arriesgado dar por buenos los precios de 40.000, 50.000 o 60.000 euros que aparecen habitualmente en internet.

Un accidente puede superar el millón de euros

Hay otra manera bastante gráfica de entender cuánto dinero hay dentro de uno de estos coches: romperlo.

Tras el espectacular accidente de Max Verstappen en el GP de Gran Bretaña de 2021, Christian Horner cifró los daños sufridos por el Red Bull en alrededor de 1,8 millones de dólares, aproximadamente 1,55 millones de euros utilizando como referencia el cambio actual.

Un accidente puede resultar muy caro.

Y aquello era únicamente el coste estimado de los daños, no el valor del monoplaza completo. En Fórmula 1, una salida de pista particularmente desafortunada puede convertirse en una factura elevadísima.

215 millones para hacer competir dos coches

La mejor manera de comprender la verdadera dimensión económica está en las cuentas de los equipos. En 2026, el límite presupuestario impuesto por la FIA para la Fórmula 1 es de 215 millones de dólares, alrededor de 185,5 millones de euros.

Dentro de ese presupuesto se encuentran buena parte de los gastos relacionados con diseñar, desarrollar, fabricar y evolucionar los monoplazas, además de numerosos costes necesarios para hacerlos competir durante toda la temporada.

Los equipos constan de una estructura con dos coches y dos pilotos. Foto: EL MOTOR.

Pero sería completamente incorrecto dividir esos 185 millones entre los dos coches y concluir que cada F1 cuesta más de 90 millones. El presupuesto engloba una estructura gigantesca y, además, determinadas partidas quedan fuera del límite.

Los fabricantes de motores tienen incluso su propio reglamento financiero. Para 2026, el límite presupuestario correspondiente a estos programas alcanza los 190 millones de dólares, unos 164 millones de euros al cambio actual.

Eso tampoco significa que un motor de Fórmula 1 cueste esos 164 millones. Es el dinero destinado al programa completo de unidades de potencia, incluyendo desarrollo, fabricación, suministro y soporte dentro de los conceptos sometidos al límite.

Entonces, ¿cuánto vale realmente un Fórmula 1?

Si hablamos estrictamente de coste de fabricación, no existe una cifra oficial que permita afirmar que un Fórmula 1 actual cuesta 10, 15 o 20 millones de euros. Los equipos sencillamente no publican ese dato.

Si hablamos de valor, en cambio, ya tenemos una referencia extraordinariamente reciente: un McLaren de especificación 2026 ha alcanzado 11,48 millones de dólares, unos 9,9 millones de euros.

Y los coches con historia pueden valer todavía más. En 2022, el Ferrari F2003-GA de 2003, con el que Michael Schumacher logró cinco victorias y contribuyó a conquistar su sexto título mundial, se vendió por 14,63 millones de francos suizos (unos 15,7 millones de euros al cambio actual). Sotheby’s lo calificó entonces como el Fórmula 1 de la era moderna más valioso jamás vendido.

Ferrari de Schumacher subastado en Sotheby’s.

Son cantidades que tampoco permiten saber cuánto costaron originalmente esos coches. Su valor actual está condicionado por quién los pilotó, qué carreras ganaron y su importancia histórica. El Ferrari de Schumacher, por ejemplo, es mucho más que un antiguo monoplaza: es una pieza de una de las épocas más dominantes de la escudería italiana.

La respuesta, por tanto, tiene cierta ironía. Se conoce cuánto puede llegar a pagar alguien por un Fórmula 1, pero ni siquiera existe públicamente una cifra precisa de cuánto cuesta construirlo.

Quizá porque un monoplaza no es simplemente la suma de un motor, cuatro ruedas, un volante y mucha fibra de carbono. Detrás hay cientos de millones de euros en tecnología, ingeniería y desarrollo para conseguir algo aparentemente sencillo: recorrer una vuelta unas décimas más rápido que los demás.

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