Tecnología

Un único coche autónomo ya basta para evitar los atascos ‘fantasma’

Su capacidad de anticipación ante las frenadas permite que el tráfico fluya y se ahorren detenciones innecesarias.

movilidad

Sobre estas líneas, ensayo con un prototipo de coche autónomo.

Que la tecnología del coche autónomo tiene como objetivo último garantizar la seguridad y la fluidez del tráfico es algo que todos los fabricantes ya han apuntado, pero lo que quizá no se sepa es que para conseguir este objetivo ni siquiera hace falta que todos los vehículos que circulen por la carretera funcionen por sí mismos.

La Universidad de Michigan ha realizado un estudio y ha comprobado que con que solo haya un vehículo autónomo en circulación el flujo del tráfico ya se optimiza consiguiendo, por ejemplo, evitar los atascos ‘fantasma’

¿Qué es un atasco ‘fantasma’? Todos los conductores han sufrido uno de ellos: en cierta vía, de repente, se forma una retención enorme y, sin embargo, al pasar por determinado punto el tráfico recupera su pulso normal sin razón aparente. Los conductores no observan nada raro en ese lugar, ni un accidente ni un control policial, nada. Esto se debe a que algún automovilista ha tocado los frenos, con o sin razón, y se ha producido un efecto en cascada que ha acabado llevando al embotellamiento.

Según recoge la revista ‘Wired’, en la Universidad de Michigan estudiaron el efecto, concluyendo que se debe al comportamiento humano al volante: si alguien toca los frenos, el que le sigue deberá hacerlo un poco más fuerte para compensar el tiempo de reacción, lo que hará que 10 coches más allá (aproximadamente) el conductor tenga que pararse por completo.

Para solucionarlo, solo hace falta introducir un coche autónomo en la ecuación. Con un convoy de ocho turismos circulando a una velocidad de 88 km/h, todos ellos eran capaces de mandar información sobre su posición, pero solo uno actuaba como coche autónomo. Una vez en marcha el coche que iba delante se dedicó a frenar de manera aleatoria, con diferentes tipos de fuerza, lo que provocó que el resto de vehículos clavara sus frenos hasta el punto de actuar el retenedor de los cinturones de seguridad.

En todos menos en uno: el equipado con tecnología autónoma y conectado al sistema 5G de comunicación entre vehículos. Este, al recibir el aviso de la frenada del primero de los coches (mucho antes de que el conductor pudiera advertirlo), pudo reducir la velocidad de una manera más suave, evitando incluso tener que detenerse por completo.


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