En 2050, unos 6.000 millones de personas residirán en ciudades, el doble que ahora, según datos de la ONU. Y más urbanitas suelen equivaler a más vehículos, tráfico, polución y accidentes. Un círculo vicioso que requiere soluciones. La buena noticia es que la clave de la respuesta ya está clara: el coche del futuro, que, entre otras cosas, será eléctrico para no contaminar y autopilotado para reducir los siniestros. Si el automóvil del siglo XXI ha traído la movilidad 2.0, el próximo llevará hasta la siguiente etapa, la 3.0.

VEHÍCULOS QUE DIBUJAN MAPAS HD AL CIRCULAR

Los coches autónomos del futuro, como los taxi robot, precisarán mapas más completos que los actuales, con alta resolución (HD), precisión de centímetros y actualizaciones en tiempo real. Y cómo obtenerlos sin disparar los costes es un desafío pendiente. Bosch propone que sean los vehículos los que, al circular, vayan detallando la cartografía. Los radares que llevan cada vez más modelos mandan ondas que, al rebotar (en señales, vallas…), permiten captar el tráfico y el entorno. Según la compañía, la idea se aplicará en Europa y EE UU antes de 2020. Para mantener los mapas al día, eso sí, se requieren al menos un millón de coches aportando datos.

Bosch, principal suministrador de componentes de la industria (control de estabilidad, sistemas de inyección, sensores, centralitas electrónicas…), comparte la visión y en el evento celebrado el pasado mes de julio en Boxberg, Alemania, su pista de pruebas, ha presentado nuevas alternativas para mejorar la movilidad en las urbes del mañana. “No puede haber smart cities sin lograr antes el smart traffic”, resume Rolf Bulander, miembro del consejo de administración de la compañía.

Las propuestas se dirigen al futuro y también al presente, como el nuevo test para medir en conducción real las emisiones de los modelos diésel. Se conoce como RDE, entrará en vigor en septiembre y mejorará la credibilidad de estos coches que, en opinión de Bulander, “forman parte de la solución, no se puede ignorar la eficiencia del gasóleo”.

Asimismo, se habla de vehículos con red eléctrica de 48 voltios, en vez de los 12 actuales, que permitirán aumentar los sistemas que operan con electricidad (turbos…) y reforzar así la eficiencia. Y hasta de bicis eléctricas, un medio de transporte urbano en auge, equipadas con frenos ABS para potenciar la seguridad.

A corto plazo, la estrella será el coche autónomo. Bosch ha firmado un acuerdo con Mercedes para lanzar un piloto automático para autopista hacia 2020 o 2021. Y la asociación trabaja en otras áreas como la comunicación entre vehículos (V2V) y con las infraestructuras (V2X). Esta conexión ayudará a reducir los accidentes y hará posible, además, que el puerto que espera la mercancía de un camión pueda monitorizarlo, o que los modelos entren solos a los aparcamientos a buscar plaza.

Con el coche autónomo se espera que el concepto de propiedad cambie por el de uso, y que se mejore la fluidez del tráfico, porque según Bosch, en el mismo tiempo que tardan 10 modelos conducidos por humanos en atravesar un cruce con semáforo, pasarían hasta 18 autónomos.


Dirk Hoheisel, responsable de Soluciones de Movilidad de Bosch

“Las ‘cajas negras’ podrían ayudar al coche autónomo”

Dirk Hoheisel (Alemania, 1958), doctor en Ingeniería Electrónica, es el responsable de Soluciones de Movilidad de Bosch y uno de los nueve miembros del consejo de administración de la compañía. En un encuentro con EL PAÍS ha ofrecido su visión sobre el coche autónomo, los desafíos técnicos y legales que le acompañan, y sus esperados beneficios en seguridad vial.
Según la ONU, cada año fallecen en el mundo 1,25 millones de personas por accidentes de tráfico, y el factor humano estaba presente en el 90% de percances. Automatizar el tráfico podría ser una solución a la problemática.

La fiabilidad de funcionamiento es uno de los aspectos clave en cualquier vehículo robotizado. Hoheisel comenta que “todavía no se puede concretar un porcentaje de efectividad [como el 99% que se exige a los aviones]”, pero que se trabaja “para que lleguen a ser mucho más seguros que los conducidos por humanos”.

Bosch ha anunciado que lanzará un piloto automático completo para autopista [nivel 4; el conductor puede despreocuparse del guiado] en 2020 o 2021. El de ciudad también llegará, aunque un poco después, porque el ejecutivo alemán alerta de la dificultad de “calibrar los equipos de inteligencia artificial”, debido a que es el entorno de circulación más complejo: cruces, semáforos, peatones…

El marco legal también deberá evolucionar para permitir la proliferación de los vehículos autónomos y evitar conflictos con las aseguradoras. “Los políticos siguen los progresos de la tecnología y van adaptando las normativas. En Alemania, una de las propuestas es dotar a los vehículos autónomos con cajas negras como las de los aviones”. Así, ante un percance, se podrá saber sin margen de error que pasó y quién, o qué, fue el responsable.

La comunicación entre vehículos, y de estos con las infraestructuras, es otro pilar del coche robotizado, porque ayudará a evitar accidentes. “Con las redes 5G tenemos lo que necesitamos, porque ofrecen alta capacidad y una latencia [respuesta] inferior a 10 milisegundos”, comenta Hoheisel. El pasado enero, de hecho, la UE aprobó destinar para el desarrollo de esta vía la banda de 700 Mhz que hoy se utiliza para TV.

Y, de cierre, un tema espinoso: la seguridad antipirateo: “Hay que tomar muchas medidas, entienda que no podamos darle detalles, pero abarcan software, hardware, encriptación…, y crear una red aislada para los controles principales”.