Todo conductor confía en que las señales situadas al borde de la carretera indican el límite que realmente debe respetar. Pero ¿qué ocurre cuando una de ellas ha sido colocada por un desconocido y la información que muestra es falsa?
Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Haldensleben, una localidad del estado alemán de Sajonia-Anhalt, en un episodio que ha generado un importante quebradero de cabeza a las autoridades.
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Todo ocurrió en la Magdeburger Straße, una de las principales vías de entrada a la localidad. Allí, una persona todavía sin identificar colocó una señal que elevaba el límite hasta los 70 km/h, cuando en realidad estaba fijado en 50. Muy cerca, además, un radar móvil continuaba vigilando la velocidad máxima real establecida para ese tramo, tal y como indica el medio local Mitteldeutscher Rundfunk.

Una señal fabricada a mano
El falso elemento había sido elaborado utilizando un disco circular de 70 km/h, un soporte y un tubo metálico. Aunque presentaba diferencias respecto al material empleado habitualmente por las autoridades, aparentemente resultaba suficientemente convincente para los conductores que pasaban por allí.
La ubicación ayudaba. La Magdeburger Straße es una de las principales vías de entrada a Haldensleben desde Magdeburgo y discurre por una zona con negocios y estaciones de servicio, por lo que una modificación del límite no tenía por qué resultar inmediatamente sospechosa para quienes atravesaban el lugar.
Sin embargo, mientras el cartel indicaba aparentemente que se podía circular a 70 km/h, el radar continuaba realizando sus mediciones sobre el límite real de 50 km/h. Por tanto, cualquier vehículo que pasase junto a la señal e incrementase su velocidad podía terminar fotografiado pese a creer que estaba respetando la normativa.

Casi 400 fotografías en tres días
Las consecuencias fueron considerables. Entre los días 4 y 6 de septiembre de 2026, el dispositivo realizó casi 400 fotografías por superar el límite establecido en aquel tramo.
El problema apareció cuando la ciudad descubrió la señal falsa y procedió a retirarla. Para entonces, los procedimientos sancionadores ya habían comenzado, pero surgió una cuestión determinante: no se podía acreditar jurídicamente en qué momento exacto había aparecido la señal.
Según explicó una portavoz municipal a la radiotelevisión pública alemana MDR, todos los procedimientos correspondientes a aquel fin de semana tuvieron que cerrarse. La decisión produjo además una circunstancia todavía más llamativa.

Al no poder determinar exactamente cuándo se había colocado el falso límite, los expedientes tuvieron que cerrarse en bloque. Esto provocó que también quedaran fuera de los procedimientos conductores que habían circulado incluso por encima de los 70 km/h indicados en la señal fraudulenta.
La policía alemana abrió una investigación por usurpación de funciones públicas y mantiene la búsqueda de la persona responsable de instalar la señal sin autorización. El Polizeirevier Börde ha solicitado además la colaboración de posibles testigos.
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