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Va a la Guardia Civil para denunciar a otro conductor y acaba siendo investigada: así fue su peligroso pique durante 16 kilómetros

Madrid |

Una disputa al volante en la A-230 acabó con adelantamientos prohibidos, frenazos e invasiones del carril contrario y con los dos conductores investigados.

Conducción temeraria Zaragoza

Foto: X

La Guardia Civil investiga a dos conductores, de 47 y 52 años, por un presunto delito de conducción temeraria tras protagonizar varias maniobras peligrosas durante kilómetros. La investigación está en manos de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) del Subsector de Tráfico de Zaragoza.

Todo ocurrió la tarde del 11 de julio en la A-230, entre Caspe y Sariñena. Los vehículos circulaban por un tramo en obras cuando uno de ellos adelantó a varios coches en una zona prohibida y el otro conductor comenzó a increparle.

A partir de ahí comenzó una situación que se prolongó durante nada menos que 16 kilómetros. Según explica la Guardia Civil, ambos conductores encadenaron diferentes maniobras con las que pusieron en serio riesgo no solo su propia integridad, sino también la del resto de usuarios que circulaban por la carretera.

Buena parte de lo ocurrido quedó grabado por un conductor que circulaba detrás. En las imágenes aparecen adelantamientos sobre línea continua, algunos en curvas con poca visibilidad, maniobras en zonas excluidas al tráfico y situaciones en las que no se respeta la distancia de seguridad.

Fue a denunciar y acabó investigada

La grabación recoge igualmente frenazos sin una causa aparente con los que uno de los vehículos trataba de obstaculizar al que circulaba detrás. En otro momento, uno de los automóviles llega a invadir el carril contrario para impedir que el otro le adelante, una maniobra que elevó todavía más el peligro de la situación.

La historia dio un giro al día siguiente. La conductora de uno de los turismos acudió al Puesto de la Guardia Civil de Caspe para denunciar al otro implicado por conducción temeraria. Como prueba presentó precisamente las imágenes que había grabado el testigo que circulaba detrás y que posteriormente se las había cedido.

Sin embargo, el análisis de esas imágenes no terminó únicamente con la investigación del conductor denunciado. La UNIS del Subsector de Tráfico de Zaragoza examinó toda la secuencia y acabó investigando a los dos implicados por su comportamiento al volante. Ambos fueron puestos a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Caspe número 1, en Zaragoza.

La grabación de un testigo, clave

La colaboración de otro usuario de la carretera permitió reconstruir lo sucedido durante buena parte de esos 16 kilómetros. El ocupante del vehículo que circulaba detrás de los investigados grabó con su teléfono móvil las maniobras que estaban realizando delante de él.

Posteriormente, esas imágenes llegaron tanto a una de las personas implicadas como a los propios agentes de la Guardia Civil. El vídeo permitió comprobar con mayor detalle la sucesión de infracciones y fue una de las piezas fundamentales para esclarecer el comportamiento de ambos conductores.

Las consecuencias de la conducción temeraria

El artículo 380 del Código Penal castiga la conducción de un vehículo a motor con temeridad manifiesta cuando esta pone en peligro concreto la vida o la integridad de otras personas.

Este delito puede acarrear una pena de prisión de seis meses a dos años, además de la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un periodo de uno a seis años.

La Guardia Civil pide colaboración ciudadana

Tras lo ocurrido, la Guardia Civil insiste en la importancia de mantener la prudencia al volante y respetar las normas de circulación. Una disputa entre conductores puede convertirse rápidamente en una situación de riesgo para ellos y para el resto de usuarios.

El instituto armado recuerda también que la seguridad vial es responsabilidad de todos los usuarios de la carretera y no únicamente de las administraciones o de los cuerpos de seguridad.

Por ello, considera fundamental la colaboración ciudadana para detectar y denunciar comportamientos de este tipo. En este caso, la grabación realizada por un testigo permitió a los agentes conocer con detalle lo ocurrido e investigar finalmente a las dos personas implicadas.

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