La rebaja de la tasa máxima de alcohol al volante, una de las medidas de seguridad vial más defendidas en los últimos años por la Dirección General de Tráfico (DGT), ha quedado en suspenso tras la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones anticipadas. El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha expresado este miércoles su decepción por el frenazo parlamentario de una iniciativa que, según asegura, contaba ya con apoyos suficientes para salir adelante: “El tema estaba atado”.
Navarro ha mostrado su disgusto durante la presentación de la campaña de concienciación Elegir SIN al volante es la caña, impulsada por Cerveceros de España con el apoyo de la DGT.
El director de Tráfico ha defendido una vez más la necesidad de endurecer los límites legales de alcoholemia y ha lamentado que el calendario político haya impedido culminar una reforma que consideraba cercana a su aprobación definitiva.
La proposición de ley impulsada por el Grupo Socialista había superado el pasado 29 de septiembre el trámite de toma en consideración en el Congreso de los Diputados. El texto planteaba modificar la ley de tráfico para reducir la tasa máxima permitida de alcohol de los actuales 0,5 gramos por litro de sangre (0,25 miligramos por litro aire espirado) a 0,2 gramos, equivalentes a 0,1 miligramos en el alcoholímetro.
Presión de los fabricantes de bebidas alcohólicas
Se trataba del segundo intento de sacar adelante esta medida. Una propuesta similar ya fue debatida el pasado mes de marzo, aunque entonces no consiguió los apoyos necesarios para continuar su tramitación.
“Nosotros hemos hecho el trabajo que teníamos que hacer, que era presentarlo”, afirmó Navarro, convencido de que en esta ocasión el resultado habría sido diferente. “Había una segunda oportunidad. El tema estaba atado, parecía que iba a salir, pero bueno, se han convocado las elecciones”, añadió.
El responsable de Tráfico ha aprovechado su intervención para lanzar una crítica al funcionamiento del debate político en torno a esta cuestión. A su juicio, el rechazo inicial a la reforma no respondió exclusivamente a criterios técnicos o de seguridad vial. “El interés público general no está de moda” y “parece que imperan intereses partidistas o particulares”, ha señalado.
Navarro ha ido todavía más lejos al referirse a la influencia ejercida por el sector de las bebidas alcohólicas durante la tramitación parlamentaria. Según explicó, “el lobby del alcohol, en su derecho, fue a ver a todos los grupos parlamentarios”, lo que situó a los diputados ante una disyuntiva entre respaldar a ese sector económico o apoyar las reivindicaciones de las víctimas de tráfico.
“Es una decisión ética y moral y cada uno que asuma su responsabilidad”, ha deslizado el director de la DGT. Pese al revés sufrido por la iniciativa, se ha mostrado convencido de que la reforma terminará aprobándose más adelante. “El trabajo está hecho y es una cuestión solo de tiempo que al final podamos verlo aprobado”, insistió.
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La propuesta pretendía actualizar unos límites de alcoholemia que permanecen prácticamente inalterados desde finales del siglo pasado. “Pronto va a hacer 30 años que estamos con estos límites”, ha recordado Navarro en referencia a las tasas fijadas en 1998. También ha evocado otro hito normativo posterior: la incorporación en 2007 al Código Penal del delito de conducción bajo los efectos del alcohol cuando se supera una tasa de 1,2 gramos por litro de sangre.
Factor clave en los siniestros
La DGT sostiene que el consumo de alcohol es una de las principales causas de siniestralidad vial. Cada año se realizan alrededor de nueve millones de controles de alcoholemia en las carreteras españolas con el objetivo de reforzar la vigilancia y evitar la sensación de impunidad entre los conductores.
Y aunque la reforma legislativa queda aparcada por la convocatoria electoral, Navarro considera que el debate ya está abierto y que el cambio acabará llegando. “El tema está sembrado y cuando sea se recogerá el resultado”, concluyó.
Durante el acto también se han presentado los resultados de un estudio elaborado por Cerveceros de España y Alpha Research a partir de 2.000 entrevistas online. La investigación indica que el 47,3% de los encuestados asegura elegir cerveza sin alcohol siempre que tiene que conducir, un dato que la campaña utiliza para promover hábitos de consumo compatibles con una conducción segura.
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