Hay ciertos documentos que todo propietario de un vehículo debe tener en su poder. Una de ellas es la ficha técnica, que actúa como documento de identidad del vehículo en cuestión y recoge todas sus características.
Es obligatorio llevarla, ya que de lo contrario el conductor recibirá una sanción de mínimo 100 euros. La ficha técnica de un vehículo también se conoce como la tarjeta de la ITV y acredita que el mismo está homologado para circular por España.
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No obstante, existe otro documento que se puede confundir con esta tarjeta de la ITV. Se trata de la ficha reducida, aunque su nombre no hace justicia a la extensión de la misma, ya que recoge numerosos datos relacionados con el vehículo.
La ficha técnica reducida del vehículo es un documento, firmado por un ingeniero, que recoge las principales características del modelo al que está asociado. Por ejemplo, el peso, las dimensión, el motor, las emisiones e, incluso, el fabricante. La ficha reducida es obligatoria para poder matricular un vehículo en España.
Pero, además de detallar los principales rasgos de ese vehículo, la ficha reducida recoge los requisitos para la homologación de todos los modelos que estén incluidos en la categoría de ese mismo vehículo.
Es decir, existen diferentes fichas reducidas para las diferentes categorías de vehículo y, por lo tanto, de homologación: para coches y furgonetas, para camiones, para motos y triciclos, tractores…
Diferencias entre ficha técnica y reducida
Este documento es imprescindible para, por ejemplo, poder importar un vehículo extranjero en España. De esta manera, los inspectores de la ITV pueden cerciorarse de que el modelo en cuestión cumple con todos los requisitos necesarios para su homologación según la categoría a la que corresponda.
Las principales diferencias entre estos dos documentos empiezan por la firma: mientras que la técnica está expedida por la ITV, la ficha reducida está firmada por un ingeniero externo. No hay que confundir ninguna de las dos con el certificado de conformidad del vehículo, que emite el fabricante.
Mientras que la ficha técnica es necesaria para circular en España o en la Unión Europea, la reducida deben tenerla los vehículos importados de países no pertenecientes a la UE, como Estados Unidos o Japón. También será obligatoria para los vehículos de segunda mano de otro país miembro sin documentación técnica completa o vehículos modificados.
Por último, la ficha técnica reducida hay que solicitarla y el interesado puede tardar varios días hábiles en recibirla. Además, hay que pagarla. El precio de la ficha reducida de un vehículo se mueve entre los apenas 40 euros y los 100, dependiendo del emisor y del modelo y categoría.
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