Por qué no deberías beberte un refresco al volante

Hay quien se empeña en que consumas bebidas azucaradas durante los viajes, pero no hay razones científicas ni lógicas para hacerlo.

Por qué no deberías beberte un refresco al volante

Las bebidas azucaradas, innecesarias en el coche.

Al volante en verano, calor y sed. Camino de la playa, de vuelta a casa, kilómetros y sed. No resulta raro. Y, sin embargo, hay más riesgo del que parece. Un vaso de agua de menos es como una copa de más. El coche y la deshidratación (juntos) son tan peligrosos que, eso sí, el remedio es facilísimo: cuando conduzcas, bebe. Agua, por descontado. Pero ¿se puede beber algo más?

PREÁMBULO

  1. Conducir con altas temperaturas estimula la sudoración excesiva y, en consecuencia, la pérdida de agua en el cuerpo. También se pierden sales minerales por no beber a tiempo.
  2. El estudio Deshidratación y conducción, elaborado por la Universidad de Loughborough y el European Hydration Institute concluye que los conductores con deshidratación cometen tantos errores como los que conducen tras haber ingerido alcohol.
  3. ¿Cuáles son esos errores? Entre otros, y según esa investigación, salirse involuntariamente del carril, frenar a destiempo y rebasar la línea del arcén. Una persona con deshidratación, dice el estudio, actúa como un conductor con un nivel de alcohol en sangre de 0,8 g/l.
  4. Un descenso del 2% de agua en el cuerpo puede causar una disminución momentánea de memoria y un descenso significativo de la atención, según este informe del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS). Este texto recoge también evidencias científicas de que el desequilibrio hídrico aumenta significativamente el tiempo de reacción.
  5. Otros síntomas comunes de deshidratación son el dolor de cabeza, el cansancio y la pérdida de concentración. ¿A alguien se le ocurre algo más peligroso al volante?

ALGUNAS CONCLUSIONES

Conocido lo anterior, el Real Automóvil Club de España (RACE) y la Asociación de Bebidas Refrescantes colaboran desde hace años en la campaña Un refresco, tu mejor combustible.

En ella hacen hincapié en el descanso porque, a partir de dos horas al volante, el riesgo de accidente aumenta un 12%. Desde ese momento, dejan de percibirse el 30% de las señales y crece el tiempo de reacción en un 86%. Y este es su consejo principal: en las paradas “hay que realizar estiramientos, dar un paseo y beber un refresco”.

Un refresco, dicen, “hidrata y aporta glucosa, mejorando el rendimiento cerebral”. Pero hay expertos que niegan la mayor. “La glucosa mejora el rendimiento cerebral… si te hace falta. Si estás seis días sin comer y bebiendo muy poquito y te ponen un crucigrama delante, lo vas a hacer peor que si estás bien alimentado. Y si a continuación te dan un chute de glucosa, lo vas a resolver mucho mejor. Pero eso no es válido en unas circunstancias normales”, asegura el dietista-nutricionista y biólogo Juan Revenga.

“No necesitamos glucosa para conducir porque, por los habitos alimentarios de nuestra sociedad, ya tenemos glucosa a espuertas. No necesitamos fomentarla”, añade. “De hecho, me parece vergonzosa la relación entre la industria alimentaria y ciertas esferas de la vida para promocionar unos productos que, en nuestras circunstancias, son insanos”.

En definitiva, no hay razón ninguna para recurrir a las bebidas azucaradas al volante. Pero sí conviene estar hidratados, evidentemente. Entonces, ¿qué bebemos?

EN LA PRÁCTICA

  1. Para la sed… La respuesta es sencilla. “Simplemente agua. Eso sí, debes ser previsor y llevar una botella en el coche, o saber si en ruta tienes sitios para parar”, explica Revenga.
  2. ¿Y cuánta agua? Nada de obsesionarse con la cantidad, esto no se mide en litros por kilómetro. “No hay que beber con antelación ni en exceso, sino guiarse por la sed”, recomienda el experto. Además, beber más de la cuenta puede hacer que tengas más ganas de ir al baño, y que conduzcas nervioso e incómodo.
  3. ¿Y un café? “Si queremos elevar un poco el nivel de alerta, se puede conseguir con bebidas con cafeína como el café, a poder ser sin azúcar. También nos valdría el té”. Pero nada de luchar contra el sueño cuando la batalla está casi perdida. “En ese caso, lo único que va a hacer un café es generar una falsa confianza que aumentará el riesgo. Frente a la somnolencia, lo mejor que puede hacer es aparcar y echarse una cabezada”.
  4. Refrescos de cola. Nada de nada. Prohibidos, concluye Revenga: “El peaje que tenemos que pagar en forma de azúcar para llegar a una cantidad de cafeína representativa es absolutamente injustificado”.