Respirar gases de escape, partículas finas y contaminación urbana forma parte de la rutina diaria de millones de motoristas. Ahora, una empresa emergente (startup) con base en Madrid asegura haber encontrado una solución. ZYON Helmets ha desarrollado un innovador casco que no solo protege la cabeza en caso de accidente, sino también los pulmones de quienes se mueven cada día entre coches, túneles y grandes avenidas.
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Un casco que va más allá
Durante décadas, la evolución de los cascos de moto se ha centrado principalmente en mejorar la absorción de impactos, reducir el peso y aumentar el confort. Sin embargo, ZYON Helmets ha decidido atacar otro problema que afecta especialmente a quienes circulan sobre dos ruedas: la exposición constante a la contaminación atmosférica.
La compañía ha desarrollado un casco que integra salud, seguridad y tecnología en un único producto. Su principal innovación es el sistema patentado Breath Safe System, diseñado para filtrar el aire que respira el motorista mientras circula por entornos urbanos, carreteras congestionadas o túneles con elevadas concentraciones de emisiones contaminantes.
La idea surgió de la experiencia personal de Tanguy Uzel, cofundador de la empresa, que durante sus desplazamientos en moto observó cómo los conductores de coches disponían de filtros de habitáculo mientras los motoristas permanecían expuestos directamente a los gases del tráfico.

Respirar aire limpio
El corazón de esta propuesta es un sistema de filtración integrado que emplea filtros reemplazables de cuatro capas capaces de retener polvo, partículas finas, gases contaminantes y alérgenos. Según explica la compañía, el aire entra por la zona frontal del casco y atraviesa este sistema antes de llegar al conductor.
Además, los filtros incorporan tecnologías de atracción electrostática y materiales como carbón activo para mejorar la capacidad de captura de contaminantes.
Uno de los aspectos más destacados es la incorporación de una membrana hidrofóbica que permite mantener la eficacia del sistema incluso bajo la lluvia. En la práctica, esto significa que el casco puede utilizarse durante todo el año sin comprometer el rendimiento de la filtración.
El sistema también permite ajustar el flujo de aire mediante diferentes modos de ventilación adaptados a la conducción urbana, interurbana o turística, optimizando el confort según la velocidad y las condiciones de uso.

Más seguridad gracias a la tecnología inteligente
La apuesta de ZYON no se limita a la calidad del aire. El casco incorpora también el sistema MIPS (Multidirectional Impact Protection System), una tecnología ampliamente utilizada en disciplinas como el ciclismo y diseñada para reducir las fuerzas rotacionales que pueden producirse durante determinados impactos.
A ello se suma una luz trasera activa integrada que incrementa su intensidad durante las frenadas para mejorar la visibilidad del motorista frente al resto de usuarios de la vía.
El casco incorpora además sensores, microchip y conectividad con una aplicación móvil propia. Gracias a este ecosistema digital, el usuario puede monitorizar el estado general del casco, conocer el desgaste de los filtros y recibir avisos cuando sea necesario sustituirlos.
Entre las funciones avanzadas también figuran herramientas de monitorización, estadísticas de uso y sistemas de seguridad predictiva que buscan convertir el casco en un dispositivo conectado y actualizado permanentemente.

Proyecto español
Fundada por Tanguy Uzel, Guzmán Colilla y Diego Muñoz, exingeniero de KTM, ZYON se encuentra actualmente en fase de industrialización y ya ha despertado un notable interés en el mercado. La compañía asegura haber superado las 6.000 reservas antes incluso del inicio de la producción en serie.
Los prototipos han sido sometidos a pruebas en túnel de viento y en su desarrollo han participado especialistas en aerodinámica, homologación y seguridad. Además, la empresa fue reconocida con el Audi Startup Challenge durante VivaTech París 2024.

Seguridad ante todo
La llegada de ZYON abre un debate que hasta ahora apenas había tenido presencia en el sector: la protección respiratoria de los motoristas. Mientras la industria ha centrado tradicionalmente sus esfuerzos en minimizar las consecuencias de los accidentes, esta empresa emergente plantea que la seguridad también pasa por reducir la exposición diaria a la contaminación.
Si cumple las expectativas generadas, el casco podría inaugurar una nueva categoría de equipamiento donde salud y protección vial avancen de la mano. Porque, en las ciudades del futuro, la seguridad no solo consistirá en sobrevivir a un impacto. También en cuidar cada respiración durante el trayecto. Ahora mismo el casco se encuentra en modo de prereserva (por la que hay que pagar un precio de 20 euros) y se estima que el precio final será de unos 799 euros.

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