Desde finales de agosto, junto a los surtidores de combustible ha aparecido una nueva etiqueta. En ella, se informa de que el combustible “contiene aditivos metálicos”. ¿Qué significa y qué impacto tiene en los vehículos?
El decreto que regula su presencia se publicó el 26 de agosto en el Journal Officiel de la République Française (JORF), que es el equivalente francés del Boletín Oficial del Estado (BOE). En España, a fecha de hoy, no hay una obligación equivalente protagonizada por esa etiqueta específica.
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Cuando aparece junto a los surtidores, informa de que ese combustible es portador de aditivos metálicos. O lo que es lo mismo: contiene Metilciclopentadienil Manganeso Tricarbonilo (MMT), un compuesto organometálico que contiene manganeso y que se utiliza como aditivo para combustibles.
Su función principal es aumentar el índice de octanaje de la gasolina de forma relativamente barata. De esta forma, ayuda a evitar la detonación prematura en los motores de gasolina de alta compresión.

Riesgos a largo plazo
Eso sí, a largo plazo, el MMT puede suponer riesgos reales para el vehículo: deja depósitos en el sistema de escape, que pueden dañarlo. En Europa su uso está muy regulado y limitado. Tanto es así que la normativa establece un máximo de dos miligramos de MMT por litro de combustible, independientemente de si es gasolina o diésel.
Este límite de 2 mg/litro no es nuevo: proviene de una directiva europea de 2009 que se ha implementado gradualmente. Por lo tanto, el MMT no es una molécula nueva que haya aparecido de repente y, afortunadamente, no se ha observado ninguna oleada de fallos generalizados desde entonces.

El aviso de los fabricantes
Por lo general, los fabricantes aceptan combustibles que contienen manganeso en la mayoría de sus vehículos más recientes. No obstante, existen algunas excepciones. Kia, por ejemplo, es de los pocos que advierte sobre los combustibles con manganeso: señala el MMT como un aditivo de riesgo.
Por ello, antes de llenar el depósito, los conductores deben consultar el manual de su vehículo para comprobar si el fabricante aprueba los combustibles con aditivos de manganeso.
Francia regula, en gran medida, el uso de MMT. Hasta ahora, los distribuidores no estaban obligados a especificar si su combustible contenía aditivos de origen metálico. Las cosas han cambiado desde finales de agosto cuando, a petición del Ministerio de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial, Energética y Digital, el de Acción Pública y Cuentas y el de Energía, se actualizó la normativa aplicable a los combustibles.
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