El viaje de una familia belga por Argentina se ha alargado más de lo esperado y no porque se hayan enamorado perdidamente del país. El motivo es otro diferente: se han quedado atrapados porque su autocaravana MAN tiene una avería y nadie sabe cómo arreglarla.
El destino final de la familia era Buenos Aires, desde donde debían enviar la autocaravana de vuelta a Bélgica. Aunque cuentan con un seguro de viaje completo, este se centra en cuestiones médicas.
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Todo comenzó el pasado 14 de febrero cuando atravesaban una zona de altas montañas. En el cuadro de instrumentos se encendió un testigo y el mensaje era claro: debían visitar el taller. Fueron hasta la población más cercana y allí pasaron el fin de semana.
El lunes buscaron el taller más cercano con la esperanza de resolver el problema rápidamente, pero no sirvió de nada porque los mandaron de un mecánico a otro: “Ni siquiera Bosch (la marca de la centralita) pudo ayudarnos, a pesar de que la computadora del coche es Bosch”, explicaban al medio HLN.
Recorrer 867 kilómetros hasta una fábrica
Días después pusieron rumbo a una ciudad más grande con un punto de servicio MAN: tras un día allí, les dijeron que no tenían el software adecuado. Siguieron buscando talleres y, aunque sometían la autocaravana a un diagnóstico, no dieron con el fallo.
Un mecánico local, incluso, compró licencias de software adicionales: tampoco funcionó. Contactar con Bélgica y Alemania está siendo todo un reto. Desde el segundo país, donde está la sede de MAN, les enviaron un correo electrónico informándoles de que había fábricas de Volkswagen a 867 kilómetros de distancia. Eso sí: sin garantías de obtener una solución.
A esto hay que añadir que no podían confirmar si era seguro conducir hasta allí y alertándoles de que la calidad del combustible en Argentina podría ser un problema para su autocaravana. Hartos, decidieron publicar su historia en redes sociales.
La clave: el filtro de partículas diésel
El vehículo sigue funcionando, pero con potencia muy limitada. La solución, en teoría, sería una regeneración forzada del filtro de partículas diésel: consiste en eliminar las acumulaciones de una manera drástica.
Para ello, es necesario que el vehículo aumente la temperatura del motor y con ella la de los gases que se desprenden del tubo de escape. Mediante el calor que se produce dentro del tubo de escape, las partículas de hollín se queman y el filtro queda limpio. Un proceso que debe realizarse en un taller.
Mientras encuentran uno en el que llevar a cabo la operación, la familia permanece ‘atrapada’ en un camping… tras haber invertido “un dineral” en una autocaravana que les permita “acampar gratis en el campo”.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
