La llegada de los coches chinos a Europa ha supuesto un cambio de paradigma para la industria del motor, que todavía a día de hoy busca maneras de lidiar contra unos competidores que tienen, en su mayoría, el bajo precio por bandera. Hace años que se establecieron aranceles específicos para los coches eléctricos chinos, para contrarrestar las subvenciones nacionales que tienen, pero ahora Europa le ha pedido al país asiático que limite sus exportaciones de coches híbridos. China ha respondido con un contundente “no”.
Fue The Financial Times quien primero se hizo eco de la petición europea, que solicitaba a China controlar sus exportaciones de vehículos híbridos para no anegar los mercados del Viejo Continente.
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Las marcas chinas, que en muchos casos aterrizaron en Europa con coches eléctricos, pronto cambiaron de estrategia. Por un lado, por los aranceles impuestos y, por otro, por darse cuenta de que muchos países de la región no estaban tan preparados para los modelos de cero emisiones.
Eso hizo que muchas empezaran a traer sus coches híbridos enchufables, cosechando bastante éxito comercial. El ejemplo más claro es de BYD, que en España empezó a liderar ese segmento en cuanto lanzó el BYD Seal U DM-i y que no ha dejado de coparlo con incorporaciones como el BYD Atto 2 DM-i.
A posteriori también han empezado a vender mecánicas híbridas convencionales, hasta el punto de que los coches híbridos chinos han llegado a suponer más de un tercio del mercado. Es una cifra que parece demasiado elevada a la Unión Europea, que en consecuencia pidió a China que autolimitase sus exportaciones hasta rebajar su presencia hasta aproximadamente un 15% del mercado.
Además, aunque se trataba de una petición, si no se respondía como esperaba Europa, había una amenaza detrás. Un portavoz europeo, según recoge The Financial Times, habría señalado que “si ellos no limitan sus exportaciones a nuestro mercado, lo haremos nosotros. Se trata de frenar la desindustrialización. Tenemos que actuar. Es una cuestión de comercio gestionado”.
Los datos respaldarían esa petición porque, mientras que los coches eléctricos chinos han crecido de manera moderada en Europa, los híbridos, que están sometidos a un arancel fijo del 10%, habrían disparado sus ventas. Según ese mismo portavoz, se habrían multiplicado por más de diez, pasando de 3.800 coches en octubre de 2024 a 50.000 en julio de este año.
China dice que no va a limitar sus exportaciones de coches híbridos
La petición no ha sentado precisamente bien en China, que ha respondido a través del Ministerio de Comercio de la República Popular China, que ha publicado un escueto comunicado en su página web dejando clara su posición: “China se opone con firmeza a las llamadas restricciones voluntarias a la exportación de vehículos híbridos chinos a Europa, ya que eso viola gravemente las normas de la Organización Mundial del Comercio y contraviene las normas de la economía de mercado y los principios de competencia justa”.
Es una postura lógica, ya que su industria está cumpliendo con las leyes de comercio y sus vehículos están pagando el 10% de aranceles que se impone a este tipo de productos, así que, a efectos prácticos, no están haciendo nada malo.
A pesar de ello, la industria europea se ve amenazada por la llegada constante de nuevos modelos híbridos de origen chino que, incluso con ese impuesto, en muchos casos siguen siendo mucho más baratos que los modelos fabricados en Europa.
Todavía no hay resolución para la situación, pero si las amenazas de la Unión Europea se llevan a cabo, podría haber dos consecuencias posibles. La primera es que China recule, lo que significaría una menor disponibilidad de coches híbridos chinos para los compradores europeos. La segunda es que la UE opte por aplicar aranceles específicos, lo que haría que éstos se encareciesen.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
