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Deja ciegas a las cámaras que leen matrículas sin romperlas: la llamativa protesta de un jubilado de 77 años

Madrid |

Lo más leído: la estafa de los taxis que puede arruinarte y el inesperado problema de Cucurella con su coche británico.

Deja ciegas a las cámaras que leen matrículas sin romperlas: la llamativa protesta de un jubilado de 77 años

Foto: X: mattvanswol

En Estados Unidos crece el debate sobre las cámaras capaces de leer y registrar matrículas automáticamente. Mientras las autoridades defienden su utilidad para combatir delitos y localizar vehículos robados, algunos ciudadanos consideran que suponen una amenaza para la privacidad.

También captaron la atención de los lectores la increíble estafa que sufrió una familia estadounidense en un aeropuerto de Chile y qué ocurrirá con el coche británico de Marc Cucurella tras su regreso a España

El truco para inutilizar las cámaras que leen matrículas

Los conductores suelen poner en el punto de mira a los radares por las multas que generan, pero en Estados Unidos cada vez hay más debate sobre otro tipo de dispositivos: las cámaras capaces de leer y registrar matrículas automáticamente.

Un jubilado de 77 años se ha convertido en protagonista de una llamativa protesta en Florida. Su nombre es Carl Gunn y ha encontrado una forma muy peculiar de dejar ‘ciegas‘ estas cámaras sin romperlas, manipularlas ni causar daños.

Cada sábado, Gunn se coloca bajo una de las cámaras de lectura automática de matrículas instaladas en St. Petersburg y utiliza una pértiga con un cartel para bloquear temporalmente su campo de visión. Así, el dispositivo deja de captar imágenes de los vehículos que circulan por la zona mientras dura la protesta.

La ciudad cuenta con unas 50 cámaras de la compañía Flock Safety repartidas por distintos puntos. Fotografían vehículos y registran información relacionada con sus matrículas, una tecnología cada vez más utilizada por los departamentos de policía estadounidenses.

Pesadilla en el aeropuerto

Una familia estadounidense que visitaba Santiago, la capital de Chile, vivió una experiencia que jamás olvidarán. Los turistas pidieron un taxi en el aeropuerto para trasladarse a una zona ubicada a unos 25 minutos de ahí.

Lo peor (o casi) fue que al llegar a su destino, el conductor les cobró casi dos mil euros. Lo que no sabía este matrimonio con su hijo, era que el chófer no era taxista oficial, sino uno ilegal.

La familia, sorprendida, decidió denunciar el incidente. Llamó a la policía, y actualmente el conductor quedó detenido no solo por la estafa, sino porque además decidió escapar con los pasajeros, lo que terminó en una persecución cinematográfica.

Si bien Chile se encuentra a más de 10.000 kilómetros, la situación en España no es tan distinta. Por algo es que la policía catalana sigue fiscalizando el Aeropuerto de Barcelona, precisamente para evitar situaciones como estas. “Denunciamos 13 vehículos por prestar servicio urbano de transporte sin la autorización correspondiente”, dicen en sus redes sociales.

Hace unos meses, también en Barcelona, se advirtió de una peculiar situación. Ni licencia, ni seguro, ni ITV, ni sobriedad. Lo que parecía un control rutinario en las calles se transformó en uno de los servicios más surrealistas de la Guardia Urbana en los últimos años. Los agentes no solo detuvieron a un taxista ilegal, sino que desactivaron una auténtica “bomba de relojería” con ruedas que circulaba por el corazón de la ciudad condal, poniendo en riesgo la vida de pasajeros y peatones.

El problema con el coche de Cucurella

Marc Cucurella ya se entrena con sus compañeros y afronta una nueva etapa que trae consigo más de un cambio, también cuando toca ponerse al volante.  Su regreso a Madrid abre una situación curiosa para los vehículos que le han acompañado durante su etapa en la Premier, justo cuando empieza una nueva vida lejos de las carreteras británicas.

Durante sus años en Inglaterra, Cucurella ha construido también un pequeño patrimonio sobre cuatro ruedas. Entre los modelos vinculados al futbolista aparecen vehículos muy distintos, desde un Audi Q7 hasta un Mercedes-AMG G 63.  El problema aparece cuando se cambia el escenario. En Reino Unido, los vehículos circulan por la izquierda y el puesto de conducción se encuentra a la derecha. En España ocurre justo lo contrario. 

Eso no significa que Cucurella tenga que deshacerse de su coche. Tampoco que no pueda conducirlo por las calles de Madrid. La legislación española permite circular con un vehículo cuyo volante esté situado en el lado derecho. Otra cuestión diferente es la matriculación. Si el coche se importa y se pretende utilizar de forma permanente en nuestro país, debe cumplir los requisitos correspondientes y superar los trámites necesarios para obtener la documentación española. 

La DGT establece que los vehículos extranjeros que se trasladan a España deben pasar por una estación ITV autorizada para obtener la correspondiente ficha técnica española. En el caso de los vehículos con el volante a la derecha existen además determinadas exigencias técnicas. Entre ellas se encuentran aspectos relacionados con los retrovisores y, especialmente, con los sistemas de alumbrado.

Cucurella y su Mercedes-AMG G 63.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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