Del granero a una subasta millonaria: el V12 olvidado que vuelve a la vida

Uno de los modelos más singulares de la posguerra reaparece tras décadas en el anonimato y su cotización sorprende incluso a los expertos.

Ferrari 342 subasta
Copyright and Courtesy of Gooding & Company, LLC. Images by Joshua Sweeney. | Gooding & Company, LLC.

Hay historias que solo pueden darse en el mundo del automóvil clásico. Coches que desaparecen durante años, incluso décadas, y que reaparecen de pronto convertidos en objeto de deseo para coleccionistas de medio mundo.  

Eso es exactamente lo que ha ocurrido con uno de los grandes Ferrari de principios de los años cincuenta, un modelo casi mítico por su escasez, su origen aristocrático y su papel en la historia de la marca italiana.  

Se trata de un Ferrari 342 America de 1951, el primero de los siete ejemplares fabricados y, además, el único carrozado por Ghia. Un coche concebido para clientes muy concretos, en una época en la que Ferrari aún producía más coches de carreras que de carretera y reservaba sus modelos más exclusivos a reyes, industriales y grandes fortunas.  

Un gran turismo pensado para la élite 

La serie America nació a comienzos de los años cincuenta como la interpretación más lujosa y potente de Ferrari para la carretera, especialmente orientada al mercado estadounidense.  

Ferrari 342 subasta
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Bajo su largo capó, este 342 America esconde un V12 Lampredi de 4,1 litros, con 200 cv, alimentado por tres carburadores Weber y asociado a un a caja manual de cuatro velocidades con sincronizador completo, algo poco habitual en la época.  

El chasis, más largo que el de su predecesor, estaba pensado para viajar rápido y con mayor refinamiento, aunque conservaba soluciones técnicas muy cercanas a las de competición: suspensión delantera independiente con ballesta transversal, eje rígido trasero y frenos de tambor hidráulicos en las cuatro ruedas. 

Un diseño único firmado por Ghia  

Ferrari encargó este primer chasis Carrozzeria Ghia, que solo realizó 36 carrocerías para la marca italiana. El resultado fue un coche con una personalidad propia dentro del universo Ferrari.

El interior seguía la misma filosofía, con un diseño sobrio en dos tonos que conserva aún elementos originales del tablero, de la tapicería y con una curiosa instrumentación concentrada en un único reloj central. 

Ferrari 342 interior
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Un primer propietario con nombre propio   

Tras su periplo por los salones de París y el British International Motor Show de Londres, el coche fue vendido a David Brown, propietario de Aston Martín y Lagonda. Todo apunta a que este Ferrari fue, además, uno de los primeros coches de la marca vendidos oficialmente en Reino Unido. Durante sus primeros años se dejó ver en eventos y circuitos británicos, antes de pasar por varias manos dentro del país.  

A finales de los sesenta cruzó el Atlántico y acabó en Estados Unidos, donde quedó fuera del foco público durante décadas. Desde entonces, no había vuelto a ofrecerse en venta ni ser restaurado.  

Ferrari 342 motor
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Una restauración con cifras de vértigo 

El estado actual es el de un auténtico proyecto de restauración: intacto, con elementos originales y con su motor de números coincidentes certificado por documentación de fábrica. Precisamente esa falta de intervención es uno de sus grandes atractivos para los coleccionistas más puristas. 

Ahora, este Ferrari único vuelve a la luz con una estimación que ronda el millón de dólares. 

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