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El año de la reválida

El sector del automóvil acaba el ejercicio con la esperanza de que su caída haya tocado fondo y cruza los dedos para que 2014 confirme la tendencia de una industria clave para España

El año de la reválida

Buenas vibraciones. Si la industria nacional del automóvil fuera un barómetro que reflejara con precisión la realidad económica de España, se podría afirmar que la economía ha tocado fondo en la recesión e inicia el camino de la recuperación. Aunque no sea un indicador absolutamente fiable, el sector se aferra con uñas y dientes a los buenos datos de los últimos meses. Y estos anuncian varias tendencias, todas positivas.

En el plano comercial se está produciendo una recuperación aparentemente sólida y sostenida de las ventas en el mercado nacional, con subidas consecutivas en los tres últimos meses. El aumento de ventas se ha apoyado en parte en los planes de incentivos PIVE y PIMA Aire. Y ha permitido detener una caída que parecía no tener fondo, poniendo por fin en positivo las cifras anuales (+2,1%) por primera vez en mucho tiempo. Así, mientras hasta poco antes del verano el pesimismo se imponía entre muchos ejecutivos del sector e incluso algunos declaraban en voz baja su temor a que el mercado cayera por debajo de las 700.000 unidades, ahora el panorama ha cambiado de forma drástica y se espera rozar las 800.000 matriculaciones en 2013, sumando turismos y vehículos comerciales ligeros. Y es que el avance de los últimos meses no solo ha evitado una nueva caída, sino que podría sumar a final de año cerca de 25.000 unidades a las ventas del ejercicio anterior.




El mercado acumula subidas de ventas en los últimos tres meses



Otro aspecto positivo del crecimiento es que se centra en el canal de particulares, el más sano porque deja más margen comercial que los otros dos, de empresas y alquiler. Las ventas a clientes privados crecieron un 33% en noviembre y acumulan un ascenso del 16,3% en el total del año, lo que empieza a dibujar una nítida trayectoria ascendente en los gráficos.

Pero quizá el dato más interesante sea el aumento de las ventas de vehículos comerciales ligeros, las pequeñas furgonetas de mercancías y reparto. Este segmento de ventas se considera tradicionalmente un indicador adelantado muy fiable a la hora de detectar las salidas de la crisis, porque sus compradores son los profesionales autónomos y pequeños empresarios. Y aunque las cifras siguen siendo modestas en comparación con las que se alcanzaron en los momentos más altos del boom, lleva cinco meses subiendo con tasas cercanas al 25% y, con casi 77.000 unidades en noviembre, un 8,5% más que en 2012 y superando ya las ventas del año pasado completo.



Ascenso desde el infierno


El mercado español del automóvil parece que ha empezado a tocar fondo en los últimos meses, pero el aumento no puede ocultar que las cifras de ventas siguen a años luz de los récords históricos previos a la crisis, cuando las matriculaciones llegaron a superar los 1,7 millones de vehículos en España.

Tras el cierre de noviembre, el mercado se ha situado en un 2,1% por encima de 2012, pero la subida se ha cimentado en las mejoras de las ventas de los tres últimos meses: 28,5% en septiembre, 34,4% en octubre y 15,5% en noviembre (con un día hábil menos que el año anterior).

La concentración de la mejora en el último cuatrimestre del año (porque en diciembre también se espera mantener la tendencia positiva) puede asegurar la continuidad del crecimiento al menos para los dos primeros cuatrimestres de 2014, que en 2013 tuvieron cifras de matriculaciones muy modestas.



Las buenas señales se repiten también en el plano industrial, que también está en positivo. Las adjudicaciones de nuevos modelos que han ganado las plantas españolas en dura pugna con las de otros países europeos e incluso emergentes empiezan a notarse ya y se reflejan en la producción nacional, que crecerá hasta 2,2 millones de vehículos en 2013. Esta cifra supone un 8% más que en 2012 y afianza a España en el segundo puesto de los fabricantes europeos de automóviles, por delante de Francia y solo por detrás de la inalcanzable Alemania.

La gran esperanza común del sector ahora es que 2014 confirme una recuperación robusta. Y hay motivos que invitan al optimismo. Según el último estudio de ANFAC (Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones), el mercado español tiene un déficit de unos 2,2 millones de vehículos que se tenían que haber renovado en los últimos años y no se ha hecho por la crisis y las incertidumbres económicas. Según David Barrientos, director de comunicación de ANFAC, “todavía seguimos en volúmenes modestos, lejos de lo que debería ser el mercado natural de España por renta per capita y desarrollo económico, entre 1,2 y 1,3 millones de unidades. El envejecimiento del parque en algunas comunidades autónomas es hasta uno e incluso dos años superior a la media, que está ya en 10 años”.

José Manuel Machado, presidente de Ford España y anterior presidente de turno de ANFAC hasta el fin de su mandato en julio, coincide también en señalar la demanda embalsada como uno de los aspectos más esperanzadores con vistas al nuevo año: “Ahora mismo vendemos coches a los clientes que no tienen más remedio que cambiarlos, porque han cumplido ya más de 10 años. Estamos sustituyendo parque, pero en cuanto la economía se recupere volveremos a donde estábamos y la gente cambiará de coche antes de que no aguanten más”.

Si realmente existe un déficit superior a dos millones de vehículos sin renovar porque sus dueños han aplazado la decisión de compra, el mercado español se podría disparar en 2014 en el caso de que las noticias positivas sobre la recuperación económica se confirmen y empiecen a calar en la sociedad. Así sucedió hace dos años en Estados Unidos: el mercado pasó de dibujar una L, con la base plana tras la angustiosa caída que siguió al récord histórico de 2005 (17,4 millones de unidades), a definir una U que confirmaba el despegue en vertical. En ese país, las ventas pasaron de 11,7 millones en 2010 a 13 millones en 2011, 14,7 millones en 2012 y unos 16,5 millones previstos para este año (de noviembre a noviembre suman 16,3 millones de unidades).




“Vendemos coches a los que no tienen más remedio que cambiarlos”



Algunas voces en España reflejan un optimismo en ascenso. Es el caso de la Aniacam (Asociación Nacional de Importadores de Automóviles y Camiones), que acaba de anunciar unas previsiones de 750.000 unidades solo en turismos para 2014, 30.000 más que el cierre inicialmente previsto para este ejercicio, lo que llevaría a cerca de 850.000 vehículos en total si los comerciales ligeros crecen en la misma proporción.

Otro detalle refrenda lo anterior. Hace solo unos días, uno de los presidentes de una marca con fábrica en España declaraba: “Desde 2008, cada vez que enviábamos nuestras previsiones de ventas del año próximo a la casa matriz, nos las devolvían rebajadas. Este año es la primera vez que nos han contestado con cifras superiores a las nuestras, que ya incluían un crecimiento importante”.

Por lo que se refiere al plano industrial, las incertidumbres son menores y siguen acercando al sector al sueño de cumplir el Plan 3 Millones de ANFAC, un objetivo que cuando se anunció fue tachado de utópico por los más críticos y que empieza a parecer cada vez más realizable. De momento, la producción, que el año pasado rozó los dos millones de vehículos (1.979.179), se situará en 2,2 millones cuando acabe 2013. Y en 2014 se espera llegar a 2,4 millones, gracias en parte a las últimas adjudicaciones de nuevos vehícu­­los que han ganado las fábricas españolas y que entrarán en producción el próximo ejercicio. De hecho, si en 2011 se producían en nuestro país 34 modelos diferentes, en 2013 son ya 39, y la cifra ascenderá a 45 en 2015.




En España se hacen ahora modelos más grandes y de mayor valor económico



Este aumento refleja también la versatilidad de nuestras plantas, pero oculta un aspecto quizá más importante. Si hasta hace apenas una década, nuestras factorías estaban especializadas en hacer coches pequeños, mayoritariamente utilitarios, ahora cada vez se fabrican modelos más grandes, lo que supone mayor valor añadido. Y esos precios de venta superiores contribuirán a mejorar la balanza comercial, porque aumentan los ingresos de lo que se exporta, sobre el 90% de la producción nacional.

Hay algunos ejemplos que confirman tanto el aumento de la producción en 2014 como la mayor creación de valor. En el primer caso, la nueva generación de los Citroën Picasso y Grand Picasso, que se han lanzado este año, alcanzará su velocidad de crucero en 2014 y aumentará la producción de la fábrica de Vigo. Ford también va a llenar Almussafes con la llegada de la furgoneta Tourneo, y en especial de los nuevos Mondeo que se producirán para atender el mercado europeo. La producción de la factoría de PSA en Villaverde también crecerá con el Citroën C‑Cactus y la de Mercedes en Vitoria, con el lanzamiento del nuevo Clase V, que se producirá en exclusiva para todo el mundo. Y Opel empezará a producir a mitad de año en Figueruelas el todoterreno Mokka, que hasta ahora se hacía en Corea y aumentará el volumen de la planta.

Todos estos modelos, sin excepción, han sustituido en las cadenas de montaje a otros más pequeños y con menos valor, tanto económico como tecnológico. Y confirman que el sector español del automóvil ha aprobado con nota los retos pendientes de los últimos años, y la competitividad y flexibilidad de las factorías ha pasado de estar en duda a considerarse entre las referencias del sector. Como declaraba a este periódico el máximo responsable mundial de la Alianza Renault-Nissan, Carlos Ghosn, en el último Salón de Ginebra, “España es en la actualidad uno de los mejores sitios del mundo para fabricar automóviles”.

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