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    Seat Ibiza // 1993 (segunda generación)

    El Ibiza presentaba un diseño sencillo en el que predominaban las formas rectangulares cuyas aristas estaban redondeadas. Medía 3,81 metros de largo, 1,64 metros de ancho, 1,41 metros de alto y su distancia entre ejes era de 2,45 metros. Su oferta de motores abarcaba potencias desde los 50 a los 180 CV. Los diésel (una parte testimonial de la gama mecánica) homologaban un consumo de unos 6 l/100 y los de gasolina gastaban casi todos entre 7 y casi 8 l/100 km.

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    Seat Ibiza // 1993 (segunda generación)

    Su interior era muy sencillo y completamente analógico, con un cuadro de instrumentos formado por dos diales y una consola central con radio y reproductor de casetes.

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    Seat Ibiza // 2002 (tercera generación)

    El utilitario cambió por completo de imagen, optando por unas formas redondeadas muy características. Creció hasta los 3,94 metros de largo, 1,70 metros de ancho y 1,44 de alto, conservando una batalla similar, de 2,46 metros. En su gama de motores, la gasolina y el diésel se repartían casi al 50%, con bloques de poca potencia (54-60 CV) y un máximo de 180 CV. Salvo en casos puntuales (los más potentes), los de gasolina bajaban de los 7 l/100 km y los diésel empezaban a demostrar su eficiencia homologando consumos de entre 4 y 5 l/100 km.

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    Seat Ibiza // 2002 (tercera generación)

    Aunque seguía mostrando un habitáculo completamente analógico, el Ibiza ganó en calidad y complejidad. En el cuadro de instrumentos se sumaron pequeñas pantallas TFT, el volante incorporó algunos controles y el sistema de audio ya era radio-CD.

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    Seat Ibiza // 2017 (quinta generación)

    El Ibiza actual presenta un estilo más afilado, con nervios y un gran parecido al León coetáneo. Supera ya los 4 metros de longitud (4,06), tiene una anchura de 1,78 metros, una altura de 1,44 metros y la distancia entre ejes se amplía hasta los 2,56 metros, consiguiendo una mejor habitabilidad interior. Está disponible con motores de mayor potencia (como mínimo 80 CV), suma cajas de cambios automáticas e incluso dispone de versiones movidas por gas. Los consumos se sitúan entre los 5 y los 6 l/100 km.

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    Seat Ibiza // 2017 (quinta generación)

    El salto tecnológico es palpable, puesto que puede contar con un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas, que se suma a la pantalla táctil de la consola central. También destaca un sistema multimedia con navegador que permite conexión con dispositivos móviles.

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    Volkswagen Passat // 1988 (tercera generación)

    Hijo de su época, el Passat lucía una imagen en la que predominaban las líneas rectas sin mucho adorno y en la que destaca la ausencia de parrilla. Medía 4,58 metros de largo, 1,7 de ancho y 1,43 de alto, con una distancia entre ejes de 2,62 metros. A pesar de pertenecer al segmento D, se vendía con motores desde 70 CV y sus versiones más potentes rondaban los 170 CV.

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    Volkswagen Passat // 1988 (tercera generación)

    Por pertenecer a un segmento superior disponía de avances que en categorías inferiores no eran comunes, como los controles en el volante, las pequeñas pantallas en el cuadro de instrumentos analógico o el display en la consola central, junto a un reproductor de casetes.

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    Volkswagen Passat // 2005 (sexta generación)

    Lucía un diseño más estilizado que sus predecesores, pero a la ve también más musculoso, con un frontal poderoso. Su longitud alcanzaba los 4,76 metros, su anchura el 1,82 y su altura era de 1,47. La batalla se ampliaba hasta los 2,71 metros. El reparto de motores gasolina/diésel era cercano al 50/50, pero la gama partía de un punto superior, sin bajar nunca de los 100 CV, superando los 200 CV en varios bloques e incluso alcanzando los 300 CV en un caso puntual. La gama de gasóleo homologaba un consumo más contenido, entre los 5 y los 6 l/100 km, mientras que la mayoría de los de gasolina se encontraban entre los 7 y los 8 litros.

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    Volkswagen Passat // 2005 (sexta generación)

    El habitáculo representa a la perfección la transición analógico-digital de aquellos años, incorporando una pantalla en la consola central, pero todavía controlada con un sistema de botones físicos y con mandos giratorios.

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    Volkswagen Passat // 2014 (octava generación)

    Como el resto de Volkswagen en los últimos tiempos, ha refinado poco a poco su imagen, luciendo una estética más sobria y manteniendo unas dimensiones similares a sus predecesores: 4,77 metros de largo, 1,83 de ancho, 1,48 de alto y 2,78 metros de distancia entre ejes. Su oferta de motores incluye exclusivamente bloques de potencia superior, con 122 CV como mínimo, alternativas de hasta 200 CV e incluso versiones híbridas enchufables.

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    Volkswagen Passat // 2014 (octava generación)

    Como es tendencia, junto con la pantalla central de mayor tamaño, puede incorporar un cuadro de instrumentos digital configurable, que permite variar la información mostrada según los intereses del conductor.

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    BMW X5 // 1999 (primera generación)

    El primer X5 estableció las bases estéticas del modelo: corpulento y robusto, de tamaño considerable. Medía 4,66 metros de largo, 1,87 de ancho y 1,7 de alto, con una batalla de 2,82 metros. Solo equipaba motores de gran potencia, que iban de los 184 a los 360 CV, homologando consumos algo inferiores a 10 l/100 km en los diésel y de más de 13 l/100 en los gasolina.

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    BMW X5 // 1999 (primera generación)

    El habitáculo dejaba clara su pertenencia al segmento premium con materiales como cuero y molduras de madera, así como un volante multifunción y una todavía primitiva pantalla en la consola central.

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    BMW X5 // 2006 (segunda generación)

    La parrilla de doble riñón empieza a crecer (tendencia en todos los modelos de la marca), lo que da más presencia al frontal, y crece de manera considerable: 4,85 metros de largo, 1,93 de ancho y 1,76 de alto, con una distancia entre ejes de 2,93 metros. Su gama de motores es mucho más amplia y todavía más potente, no bajando nunca de los 235 CV e incorporando versiones M de 380 CV en la versión diésel y hasta 555 CV entre los gasolina. Entre aquellos, el consumo medio se sitúa en torno a los ocho litros, pero estos, más potentes, van de los 10 a los 14 l/100 km.

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    BMW X5 // 2006 (segunda generación)

    Evolucionó lo visto en su predecesor, consiguiendo una mejor ergonomía en los controles del volante y empleando botones físicos, así como un mando giratorio para manejar el sistema de sonido y el multimedia. Este disponía de una pantalla integrada en el salpicadero. Además, por primera vez se podía optar por una configuración de siete plazas.

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    BMW X5 // 2018 (cuarta generación)

    Cuenta con la imagen más atlética de toda la dinastía, con una parrilla enorme, grandes tomas de aire y marcados nervios en la carrocería. Mide 4,92 metros de largo, 2 de ancho y 1,74 de alto, con una distancia entre ejes de 2,97 metros. Su oferta mecánica tiene menos número de opciones, pero incluye bloques diésel (231 y 286 CV), gasolina (333 y 530 CV) e incluso un híbrido enchufable (394 CV). Además, sus versiones deportivas, las M y M Competition, suben hasta los 600 y 625 CV, respectivamente. Los bloques de gasóleo vuelven a ser los más frugales (entre 7 y 8 l/100 km) mientras que los de gasolina se sitúan entre los 10 y 12 l/100 km.

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    BMW X5 // 2018 (cuarta generación)

    La carga tecnológica del habitáculo es mucho mayor, con un cuadro de instrumentos 100% digital de gran tamaño y una consola central flotante también de grandes dimensiones. Al contrario que rivales coetáneos, sigue manteniendo una considerable cantidad de botones físicos y entre los detalles más llamativos se encuentra el pomo de cristal de la palanca de cambios.

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