Actualidad

El viaje tecnológico de Audi a través de la competición

La victoria de Sainz en el Dakar por primera vez con una mecánica híbrida, un nuevo hito a sumar a los logrados en los rallies o Le Mans.

Audi Dakar

Carlos Sainz y su copiloto, Lucas Cruz, han hecho historia con el Audi en el Dakar 2022. / Audi

Pocas marcas han sabido aprovechar sus participaciones en competición para experimentar avances tecnológicos como Audi. El histórico triunfo conseguido por Carlos Sainz en la tercera etapa del Dakar, el primero de un vehículo híbrido impulsado por dos motores eléctricos, se suma la larga lista de hitos conseguidos por la marca de los cuatro aros en las carreras, que además sirvieron como banco de prueba de soluciones tecnológicas aplicadas más adelante a los vehículos de serie.

Un viaje que comenzó a principios de los 80, cuando para sorpresa del mundo de los ralliies apareció el primer ‘Quattro’. Entonces reinaban los vehículos de tracción trasera en los tramos cronometrados y prácticamente no había turismos de serie con tracción total. Resultaba impensable adoptar ese tipo de transmisión en las carreras por peso y fiabilidad, y en el mercado también por precio.

Una tendencia que dio un giro radical a partir de los éxitos cosechados por los vehículos de Ingolstadt en el Mundial. En 1982, Audi se coronaba campeona de marcas, en 1983 se alzaba con el título de pilotos con Hannu Mikkola y al año siguiente llegaba el doblete, anotándose los dos campeonatos de marcas y pilotos con Stig Blomqvist. Desde entonces resulta impensable competir en la especialidad con un vehículo sin tracción a las cuatro ruedas, y se ha extendido el uso de esa tecnología en los concesionarios.

Audi
Audi llevó la tracción total al Mundial de rallies.

La misma extrañeza despertó el siguiente reto tecnológico de Audi, esta vez en las 24 Horas de Le Mans. Llegaba el turno de afrontar la mítica carrera de resistencia francesa con una motorización diésel. Dicho y hecho. Con una reducción del consumo de un 40%, los vehículos de los cuatro aros llevaron su motorización de gasoil a lo más alto del podio en ocho ocasiones.

Y, para rizar el rizo, las tres últimas añadieron al motor TDI un sistema híbrido cuyo propulsor eléctrico añadía 170 KW de potencia y convertía al prototipo de circuitos en un nuevo vehículo con tracción total, en el que el motor de combustión llevaba sus caballos a las ruedas traseras, y el eléctrico sus kilowatios a las delanteras, como ahora ocurre con numerosos modelos de serie.

Audi
Audi ha ganado en Le Mans en ocho ocasiones.

Desafío mayúsculo

Y si los anteriores retos tecnológicos de Audi despertaron escepticismo, el del Dakar levantó la incredulidad generalizada. Afrontar la carrera más dura del mundo con un vehículo impulsado por motores eléctricos se antojaba una utopía para la mayoría.

Pero los ingenieros del departamento de competición de la firma de la marca han vuelto a demostrar al mundo que en competición no hay nada imposible. Los dos propulsores eléctricos procedentes de la Fórmula E reciben su energía para cubrir las largas etapas desérticas desde un motor de combustión heredado de los vehículos que compiten en el DTM, el afamado campeonato alemán de turismos.

A pesar del inconveniente de un mayor peso, por la incorporación de las baterías de iones de litio, el RS Q e-tron, que es como se denomina al nuevo arma del desierto, estimado en unos 100 kilos, y de la complejidad y sofisticación del conjunto, Carlos Sainz y Lucas Cruz tan sólo han necesitado tres etapas para demostrar que la nueva aventura tecnológica de Audi también es capaz de triunfar en el desierto.

De nuevo el lema de Audi, ‘La vanguardia de la técnica’, ha dejado huella en el mundo de la competición, antesala de lo que depararán los vehículos de serie en un futuro inmediato.

Cerrar

NEWSLETTER

Toda la actualidad del mundo del automóvil y la moto, tecnología, seguridad, conducción y eficiencia en tu buzón de correo.

¡Me interesa!
Por ahora no