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¿Son realmente los híbridos la panacea contra la contaminación?

Un informe de Greenpeace cuestiona esta tecnología al considerar que bloquea el desarrollo de otras más efectivas.

PHEV

Greenpeace duda sobre algunas tecnologías de electrificación. / Mitsubishi

En su reciente informe ‘Aceleradores del cambio climático’, Greenpeace muestra su preocupación sobre diferentes factores que están influyendo negativamente en el proceso de descarbonización de la movilidad. Según los datos de esta organización global independiente correspondientes a 2018, los 12 grandes grupos automovilísticos del mundo analizados en su estudio fueron responsables de una huella de carbono de 4,8 gigatones de CO2, equivalentes al 9% de las emisiones globales del planeta.

Esta cifra se corresponde a los 86 millones de coches vendidos en ese periodo, en un proceso en el que se ha revertido la reducción de emisiones de CO2 en Estados Unidos, China, Unión Europa, Japón y Corea del Sur, que acumulan el 70% del mercado automovilístico mundial. Uno de los aspectos que destaca Greenpeace es el incremento en las matriculaciones de los SUV, que por ejemplo en Europa han cuadriplicado su penetración en sólo una década (8% en 2008 frente al 32% en 2018). Se trata de vehículos grandes, pesados y poco aerodinámicos con unas emisiones superiores a las de un turismo equivalente.

En la misma línea, y como ya denunció también en su momento en España la OCU, desde Greenpeace consideran que los híbridos eléctricos e híbridos enchufables no son la solución a este problema global. En su opinión, esta tecnología “bloquea el despliegue de alternativas reales”, al considerar que los híbridos convencionales “se alimentan en exclusiva de motores de combustión interna”.

En cuanto a los enchufables o PHEV (por sus siglas en inglés), el organismo señala que “también producen importantes emisiones de CO2 si no se utilizan de forma óptima en trayectos cortos”. Y va un paso más allá al afirmar que, especialmente en Europa, la diferencia entre las emisiones reales y las homologadas para los PHEV es notablemente superior a la de los vehículos tradicionales de combustión.

¿Y cuál es la propuesta de Greenpeace para frenar el calentamiento global, sus recomendaciones para el sector de la automoción? El estudio que ha realizado el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) para la organización ecologista arroja unas conclusiones claras aunque de dudosa viabilidad en el contexto actual.  Su indicación es acabar con la venta de coches de gasolina y diésel a nivel mundial en 2025 y con cualquier tipo de híbrido ya en 2028. Sólo de este modo se tendría una probabilidad del 66% de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados centígrados.

Eléctrico

El camino a las emisiones cero son los eléctricos. / VW

La hoja de ruta que presenta Greenpeace pasa por medidas concretas del estilo de la producción de vehículos pequeños, ligeros y eléctricos, la creación de una red de energía renovable para la fabricación y recarga de las baterías, invertir en el desarrollo de baterías con materiales alternativos a los actuales, promover fórmulas de movilidad que reduzcan el uso y propiedad del vehículo personal…

Todo ello, con el objetivo de que las emisiones de CO2 procedentes de la industria del automóvil dejen de ser la tercera huella de carbono mundial, sólo por detrás de la originada en total por China y Estados Unidos, y superando a las generadas por otras grandes potencias como Europa, India, Rusia o Japón.

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