Desde su lanzamiento en 2023, la última generación del KGM Musso se ha afianzado como una alternativa más que atractiva a las propuestas tradicionales del segmento de los todoterrenos con carrocería pick-up.
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Con un precio muy ajustado y cualidades valoradas por los usuarios de este tipo de vehículos, tanto en el entorno profesional como de ocio, el Musso se beneficia ahora de una profunda actualización que no afecta a su ingeniería, pero sí, y de forma significativa, al resto del conjunto, tanto por dentro como por fuera.
La evolución estética de su carrocería es evidente. Se ofrece en una versión de caja corta (con una longitud de 5,15 metros) o larga (5,46 metros) y la transformación se aprecia en detalles como la nueva parrilla y firma lumínica, una trasera totalmente redefinida en la que cobra protagonismo la marca KGM o unos pasos de ruedas con mayor presencia e incluyendo reflectantes laterales.
El conjunto se actualiza con todo ello y gana empaque, entre otras cosas porque sus dimensiones generales han aumentado. Las modificaciones aplicadas aportan, del mismo modo, mayor eficacia en el uso fuera del asfalto, ya que las cotas de los ángulos de ataque, ventral y trasero, así como la altura libre al suelo, han mejorado para poder afrontar obstáculos más exigentes.
Interior muy cuidado
Aunque el 75% de las matriculaciones del Musso en España corresponden a aplicaciones profesionales, donde ha gozado de un éxito relevante tanto en organismos oficiales como en empresas, su habitáculo dista mucho de ceñirse a lo esperable en un vehículo de trabajo. El ambiente interior, la calidad de los materiales y el equipamiento en cualquiera de los dos niveles disponibles es muy satisfactorio, el propio de cualquier turismo de tipo medio.
Para empezar, el salpicadero presenta dos pantallas de idéntico tamaño, 12,3 pulgadas tanto la destinada a la instrumentación como la correspondiente al infoentretenimiento y conectividad. Esta última se encuentra disponible de forma inalámbrica para los dos principales sistemas operativos de dispositivos móviles, mientras que las asistencias a la conducción tampoco presentan carencias al llegar a un total de 22.
Resulta igualmente reseñable la incorporación de un buen número de botones físicos para activar las funciones principales del vehículo, una solución que se desmarca de la tendencia de la industria, pero que muchos usuarios agradecen.
Un único motor diésel
Aunque KGM ofrece una versión 100% eléctrica del Musso, obviamente la elegida por la inmensa mayoría de usuarios de este tipo de vehículos es la de combustión. En este caso, se trata de un motor turbodiésel de cuatro cilindros, un cubicaje de 2,2 litros y una potencia de 202 CV, así como unos destacables valores de par.
Se encuentra disponible tanto con caja de cambios manual de seis relaciones como automática de las mismas relaciones. Como es habitual en el segmento, su tracción básica es trasera, pudiéndose conectar las ruedas delanteras, además de contar con reductoras y diferencial trasero, dos soluciones que incrementan sus capacidades todoterreno. Todo ello, de forma rápida y sencilla mediante un mando giratorio situado debajo del salpicadero entre los dos asientos delanteros.
En cuanto al esquema de suspensiones, existen diferencias justificadas entre las dos carrocerías disponibles. Aunque ambas optan por un esquema de doble horquilla en el tren delantero, la caja corta apuesta por un sistema multibrazo en el trasero, mientras que en la larga se montan ballestas, lo más adecuado considerando que su capacidad de carga es superior por el mayor tamaño de su caja trasera.
El precio es otra de las ventajas competitivas del KGM Musso, puesto que se encuentra por debajo del que ofrecen los líderes del segmento pick-up: Toyota Hilux y Ford Ranger. La marca presenta su tarifa sin incluir el incremento del IVA, como es frecuente en vehículos de talante profesional. Así, la gama arranca con una versión básica de 27.000 euros (con campaña promocional de lanzamiento) y llega a los 33.000 euros de la versión de equipamiento superior Limited.
También existe la posibilidad de acceder al nuevo KGM mediante las fórmulas financieras más frecuentes en el sector. El sistema multiopción se basa en una entrada de 3.967 euros, con cuotas mensuales durante cinco años de 233 euros y una final del 30% del precio. Mientras, el plan de rénting convencional se ofrece en mensualidades de 512 euros durante tres años con un uso máximo de 15.000 kilómetros anuales.
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Una vida sobre ruedas. De piloto (malo) de motocross a periodista deportivo en Diario AS, incluyendo una década en los grandes premios de MotoGP. Apasionado de los coches y las motos, en más de 35 años ha tenido el privilegio de probar unos cuantos cientos de unos y de otras. Ahora, director de Prisa Motor.
