La nueva Ducati Panigale es cara, pero lo vale

Esta moto representa la apuesta deportiva de la firma italiana para los próximos años

La nueva Ducati Panigale es cara, pero lo vale

Sin romper completamente con el pasado, la nueva Ducati Panigale aporta soluciones nuevas e inéditas que se desmarcan de los parámetros tradicionales de la marca italiana, aunque mantiene sus valores en cuanto a efectividad, tecnología punta y belleza.

De ella destacan sus exquisiteces técnicas, la pureza de sus líneas y su impecable acabado. La 1199 Panigale se ofrece en tres versiones: Básica, S y Tricolore, con un precio que oscila entre los 21.995 y los 31.195 euros.

Todo nuevo

El motor continúa siendo un bicilíndrico en V a 90º, que la marca denomina Superquadro y que tiene más diámetro y válvulas más grandes de titanio. Rinde 195 CV a 10.750 revoluciones por minuto y sigue llevando distribución desmodrómica, pero ahora, los árboles de levas los mueve un sistema mixto de piñones y cadena, en lugar de correas dentadas.

Pero lo que es una verdadera obsesión para los ingenieros de Ducati es la lucha contra el peso. En la Panigale han conseguido un auténtico récord, 164 kilos en seco, que se convierten en 188 en orden de marcha con los 17 litros del depósito de combustible.

La electrónica que emplea esta moto es un auténtico alarde, con soluciones desarrolladas para competición. El motor incorpora un analizador de datos (DDA+) y el Ducati Riding Mode (DRM) para elegir la curva de potencia (pista, sport o agua), con un ABS que evita bloqueos en la frenada. La suspensión electrónica Ducati (DES) es regulable en todos sus parámetros: control de tracción Ducati (DTC) con ocho niveles de actuación; cambio semiautomático que permite subir marchas sin cortar gas ni tocar el embrague (DQS); control del freno motor (EBC) con tres niveles de actuación, y acelerador electrónico ride-by-wire (RbW).

Confianza total

Durante la prueba de conducción en un circuito de fórmula 1, la moto se mostró fácil de manejar. Se trata de una máquina pura sangre con corazón y espíritu de carreras. La firma ha puesto su confianza en ella para los próximos años.

Resulta muy eficaz, y el nuevo bastidor muestra nobleza y precisión, pero, además, aporta mucha agilidad por su escaso peso. Los frenos, con unas nuevas pinzas de Brembo monobloque de diseño exclusivo para Ducati, son potentísimos y muy dosificables, con una actuación perfecta del ABS.

A pesar de su más que elevado precio, no defrauda. Vale lo que cuesta.



Un rival
de talla

MARIANO URDÍN

En principio, Yamaha ha creado un escúter de 125, ya que se puede conducir con solo el carné de coche. Su diseño es compacto y armonioso, es fácil de conducir y, por tanto, es apta para motoristas principiantes. Pretende ser la moto ciudadana ideal, complementada con su novedosa suspensión trasera tipo monocross y su frenada combinada que optimizan su comportamiento sobre adoquines o firmes en mal estado.

El Xenter es un escúter de rueda alta con una apariencia agradable y moderna, equipado con llantas de 16 pulgadas en los dos ejes. Monta unos neumáticos de nuevo dibujo desarrollados conjunta y específicamente para esta moto. El frontal de doble faro recuerda a las realizaciones más deportivas de la marca, y el piloto trasero lleva leds infundibles. La ergonomía es buena, la posición de conducción, cómoda, y hay bastante espacio para las piernas, incluso para conductores altos. El grado de giro es muy bueno. La instrumentación incluye pantalla de cristal líquido de diseño moderno, fácil y rápida lectura y bastante completa, con reloj horario e, incluso, termómetro para medir la temperatura ambiente.

El motor es un monocilíndrico de cuatro tiempos con refrigeración líquida, inyección electrónica y cambio automático. El bastidor es de tubo de acero, diseñado para tener el suelo plano, algo muy apreciado en este tipo de vehículos, pues permite transportar objetos más grandes. Lleva un hueco bajo el asiento en el que cabe un antirrobo, unos guantes y, tal vez, un chubasquero.

Cuesta 2.999 euros, y por 150 euros dan un baúl trasero para el casco integral.






Para amantes de la aventura

MARIANO URDÍN

La Crosstourer 1200 es una moto grande: mide 2.285 milímetros, pesa 275 kilos y tiene el asiento situado a 850 milímetros del suelo. Un poco alto para pilotos de talla menor a 1,75 metros. Detenida, sus kilos se notan. Cuesta moverla y no se llega bien al suelo.

Utiliza el bastidor y motor de la VFR 1200, pero amansado, amaestrado y ennoblecido. Rinde para esta versión unos conservadores 130 CV a tan solo 7.750 revoluciones por minuto, por lo que tiene un margen de fiabilidad enorme, un par de locomotora y una curva de entrega plana.

Además, la nueva Crosstourer 1200 se aprovecha de los últimos avances en electrónica e incorpora el cambio de doble embrague DCT de segunda generación y un novedoso sistema de control de tracción que actúa en asociación con un eficaz ABS.

Rodar majestuoso

En la prueba, la pesadez de estar con el motor parado desaparece completamente: se maneja con soltura y facilidad a muy baja velocidad. En autopista, por ejemplo, su rodar es majestuoso, no vibra, es dulce de tacto y se dirige con precisión. Lo único mejorable es la protección que ofrece su discreta pantalla, aunque Honda ofrece un parabrisas mayor si se desea.

El cambio de doble embrague DCT es secuencial. No lleva palanca y se puede elegir entre modo automático o manual. Los cambios se realizan con un pulsador en la piña izquierda. Con el índice se sube marchas, y con el pulgar se reducen. Como opción, se ofrece la misma función en el pie.

La moto, en definitiva, resulta noble, cómoda y muy manejable en marcha. El motor proporciona prestaciones muy destacables. Está disponible en cuatro combinaciones de colores (blanco, negro, plata y rojo), y el precio es de 15.599 euros, la básica, y 16.599 euros, con DCT.



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