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Lo que debes saber sobre el aluvión de coches ‘kilómetro cero’ de septiembre

Las automatriculaciones por la nueva etapa de la normativa WLTP vuelven a activar el mercado de ocasión.

Comprar coche kilometro cero

Septiembre debe ser un buen mes para encontrar oportunidades de compra. / Audi

Los automóviles denominados ‘kilómetro cero’ son siempre una alternativa interesante para los compradores de un coche. Se trata de unidades matriculadas por los concesionarios de las marcas por razones coyunturales, como volverá a ocurrir el próximo 1 de septiembre con la entrada en vigor de la segunda etapa de la normativa de emisiones WLTP, que ya el pasado año provocó la proliferación de este tipo de oportunidades.

Faconauto, patronal de los concesionarios de automoción, cifró en 15.000 las unidades que deberían venderse antes de esa fecha, todas las posibles en operaciones directas con los clientes y el resto en formato de automatriculaciones realizadas por la red de ventas.

Entre estas últimas pueden encontrarse atractivas propuestas comerciales, aunque conviene conocer todas las particularidades de estos coches de kilómetro cero.

 No son unidades de ocasión, pruebas, flota o empresa. Son automóviles complemente nuevos, sin kilómetros (de ahí su denominación) y que el propio concesionario matricula por necesidades comerciales concretas. No debe tener más kilómetros de los mínimos que se recorren en cualquier vehículo por razones logísticas hasta su venta, que desde luego no son 500 o 1.000 sino más bien medio centenar de ellos como máximo.

 Se trata, por tanto, de un producto a estrenar con la única particularidad de que dispone ya de una placa de matrícula. Por lo demás, su estado y condiciones se corresponden con las de un automóvil nuevo, idéntico a cualquier otro que se venda bajo esa definición en el concesionario, sin desgaste, taras o cualquier otro tipo de alteración sobre el origen. 

 Son unidades que se encuentran disponibles en el acto en la red de ventas de las marcas (una ventaja si el comprador tiene prisa por empezar a conducir su nuevo automóvil), lo que supone que se comercializan sin opción de realizar cambios sobre su configuración. Es decir, el coche deberá satisfacer al cliente en todas sus características, ya que no se podrán hacer modificaciones sobre el color de la carrocería, llantas, tapicería, equipamiento…

 Si siempre resulta aconsejable buscar las mejores oportunidades visitando o consultando a diferentes concesionarios, en este caso se antoja ya imprescindible para localizar el coche que interesa al cliente. Al ser unidades exclusivas de cada distribuidor, difieren en sus características y precios, así que hay que emplearse en esa tarea de encontrar la que más se adapta al comprador.

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Elegir un buen momento para la compra es fundamental.

 En contrapartida a este condicionante, el precio de un kilómetro cero es más bajo que un coche nuevo equivalente. El descuento varía dependiendo de la demanda del vehículo y de la urgencia del vendedor por deshacerse de él, pero puede llegar a alcanzar el 20% del precio. Es el cliente quien debe valorar si la oferta del concesionario compensa que deba aceptar las características particulares de esa unidad concreta

 Es por ello que se debe realizar una compra inteligente, valorando con minuciosidad los detalles de la misma. El descuento puede dejar de ser interesante si, por ejemplo, el equipamiento del kilómetro cero no se corresponde con las exigencias del cliente, que llegaría a pagar más de lo que se ahorra por elementos que quizá no valore o necesite.

 Al tratarse de un vehículo ya matriculado por el concesionario, la venta al particular requiere de la correspondiente transferencia. Se debe definir cuál de las partes se hace cargo de su coste.

 También hay que informarse con detalle, al igual que con un coche nuevo, sobre si el precio ofrecido para el kilómetro cero está condicionado a la contratación de algún servicio añadido, como un plan de financiación o una ampliación de garantía. Son productos que pueden encarecer el coste final del automóvil.

 La garantía de los vehículos se activa en el momento de su matriculación, por lo que se debe conocer y considerar el plazo transcurrido desde ese momento hasta la transferencia al comprador. Si el coche lleva, por ejemplo, seis meses en el concesionario matriculado para su venta y el fabricante en cuestión ofrece dos años de garantía (en este caso el límite de kilómetros sería insignificante) el propietario dispondrá tan sólo de 18 meses más de protección oficial frente a posibles incidencias. Siempre es posible negociar este punto o contratar una ampliación de garantía que minimice este efecto.

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