A simple vista puede parecer una imagen exagerada. Un coche circulando con la luneta trasera casi completamente cubierta por polvo, barro o suciedad acumulada. Sin embargo, es una situación mucho más habitual de lo que parece, especialmente después de varios días de lluvia, trayectos por carreteras secundarias o simplemente por falta de limpieza.
Muchos conductores prestan toda su atención al parabrisas delantero, pero olvidan que la visibilidad trasera también forma parte de la seguridad vial. Cuando la suciedad se acumula sobre la luneta trasera, el espejo retrovisor interior pierde gran parte de su utilidad y resulta más difícil controlar lo que sucede detrás del vehículo.
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Lo llamativo es que este problema suele aparecer de forma progresiva. La suciedad se va acumulando poco a poco y el conductor termina acostumbrándose a una visión mucho peor de la que debería tener. Cuando finalmente limpia el cristal, descubre que llevaba días o incluso semanas conduciendo con una visibilidad claramente reducida.
Y eso puede acarrear una sanción importante. Por seguridad y para evitar una multa, hay que mantenerlo en buen estado: según indica el artículo 19 del Reglamento General de Circulación, “la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor”. Por lo tanto, circular con el cristal con una capa de suciedad que dificulte la visión se puede transformar en una sanción de hasta 200 euros, sin pérdida de puntos.

Una visibilidad peor de lo que parece
La acumulación de polvo, barro, polen o suciedad puede reducir notablemente la visibilidad a través de la luneta trasera. Aunque el deterioro sea gradual, sus efectos pueden hacerse notar en muchas situaciones cotidianas.
Una luneta trasera sucia puede convertirse en un problema durante maniobras como aparcar, incorporarse a una autovía o realizar cambios de carril. La pérdida de visibilidad trasera dificulta el uso correcto del retrovisor interior y reduce la capacidad para detectar otros vehículos con rapidez.
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La situación puede agravarse en determinadas épocas del año. Durante la primavera, el polen crea una película sobre el cristal. En invierno, la humedad, el barro y la suciedad de la carretera pueden llegar a cubrir buena parte de la superficie, especialmente en coches con carrocería SUV, familiar o hatchback.
El limpiaparabrisas trasero también necesita mantenimiento
Cuando llega el momento de cambiar las escobillas, la mayoría de conductores piensa automáticamente en las delanteras. Sin embargo, la escobilla trasera suele quedar relegada a un segundo plano pese a que cumple una función igualmente importante.
Con el paso del tiempo, la goma pierde flexibilidad, se endurece y deja marcas sobre el cristal. En lugar de limpiar correctamente, comienza a arrastrar suciedad y deja zonas sin barrer que empeoran todavía más la visibilidad.
Un limpiaparabrisas trasero en mal estado puede ser especialmente problemático durante episodios de lluvia intensa o cuando la carretera proyecta agua y suciedad sobre la parte posterior del vehículo. En esos momentos, disponer de una limpieza eficaz resulta fundamental.

Un gesto sencillo que mejora la seguridad
La luneta trasera limpia también permite aprovechar al máximo la utilidad del retrovisor interior y facilita la detección de coches, motocicletas, ciclistas o cualquier otro usuario de la vía que circule por detrás.
En situaciones de lluvia, niebla, baja luminosidad o tráfico intenso, disponer de una buena visibilidad trasera puede marcar una diferencia importante. La seguridad vial no depende únicamente de sistemas avanzados de asistencia, neumáticos o frenos. También está relacionada con aspectos mucho más básicos que a menudo pasan desapercibidos.
Por eso, dedicar unos minutos a limpiar la luneta trasera, revisar el estado de la escobilla trasera y rellenar el depósito de líquido limpiaparabrisas es una de las tareas más sencillas dentro del mantenimiento del coche. Un gesto que apenas requiere tiempo y que puede mejorar de forma notable la visibilidad al volante, la conducción segura y la seguridad de todos los ocupantes del vehículo.

Líquido limpiaparabrisas
En verano hay que estar particularmente atentos al nivel del depósito del líquido limpiaparabrisas, ya que se suele recurrir a él a menudo para eliminar el polvo los insectos acumulados. Se trata de evitar quedarse sin líquido en el momento más inoportuno.
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- Mejora la visibilidad y aumenta la seguridad y el confort durante la conducción.
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La duda que todos los conductores hemos tenido: el limpiaparabrisas trasero, ¿es obligatorio o no?
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