La edad media del parque automovilístico español ya supera los 12 años, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), uno de los más viejos de toda Europa. De hecho, en España se venden cada año 130.000 utilitarios con más de 20 años, lo que hace cada vez más habituales las visitas al taller.

Como consecuencia, los conductores gastan unos 322 euros anuales en reparaciones. Y aun cabe peor suerte todavía: ¿qué se puede hacer si tras unos días en el taller el coche se vuelve a parar en la esquina del mecánico?

Si el arreglo de un coche no ha sido eficiente y se nos para a los pocos kilómetros o el fallo vuelve a aparecer al salir del mecánico, se puede y se debe reclamar de nuevo la reparación del vehículo, sin coste alguno. La petición se debe realizar en el taller al que se acudió puesto que la garantía debe ser de, al menos, 3 meses o 2000 kilómetros recorridos.

Por otro lado, se indicará al usuario si el nuevo arreglo será efectuado por el propio taller o por otro que actúe en su nombre. Es importante negociar todas estas condiciones antes de una reparación y tenerlas por escrito, siempre y cuando sea posible.

El periodo de garantía de una reparación empieza a contar a partir de la fecha de entrega del vehículo y tiene validez siempre que el vehículo no sea manipulado o reparado por terceros. Esta garantía se entiende como “total” según la abogada especializada en consumo de ARAG, Adriana Hibernón, ya que “afectará a todos los gastos que puedan derivar de la reparación, como podría ser la petición de un recambio hasta el desplazamiento de los operarios cuando el vehículo averiado no puede moverse”.

Según Hibernón, la garantía también debe incluir el coste de la mano de obra y material de cualquier clase, así como el IVA que grave esa nueva operación. En caso de que las piezas incluidas en la reparación sean nuevas, la garantía de las mismas será por un plazo de 2 años.

El resguardo de depósito

Siempre que el vehículo se deja en el taller, según Hibernón, “se le debe entregar al propietario un resguardo que acredite que el coche se queda en ese mismo sitio”. En el documento, tienen que aparecer los siguientes datos:

Número de identificación fiscal y el domicilio del taller.
Nombre y domicilio del usuario.
Identificación del vehículo (marca, modelo, matrícula y número de kilómetros recorridos, así como el motivo por el cual se deja en el taller).
Descripción detallada de la reparación y/o servicios a prestar.
Fecha prevista de entrega.
Fecha y firma del prestador del servicio.

Si no estás satisfecho, reclama

En caso de no estar satisfecho con la reparación y de que el taller no acepte su responsabilidad, se puede solicitar la hoja de reclamaciones en el mismo establecimiento. Una vez rellenada debidamente, se debe llevar a la Oficina del Consumidor, la cual mediará para intentar que las partes lleguen a un acuerdo.

También se puede solicitar el arbitraje de consumo. Pero hay que tener claro que se trata de una vía de resolución de sometimiento voluntaria y que, por tanto, el taller puede aceptarla o no. En caso de que no prosperen estas vías de reclamación, siempre nos quedará el recurrir a los tribunales.

Consejos para evitar sorpresas

Para evitar problemas con un mecánico, es vital fijarse en su especialidad, ya que no todos están preparados para realizar las mismas operaciones, por eso es muy importante las referencias que podamos tener del profesional que se hará cargo de nuestro vehículo. Una vez decididos, es imprescindible pedir el presupuesto por escrito, así como también la factura, que tiene que ser clara y con todos los gastos detallados.

Otra cuestión a tener en cuenta es la antigüedad de las piezas utilizadas en la reparación. Es habitual, sobre todo en coches con una cierta edad, reutilizar elementos de otros vehículos, pero hay que vigilar que no nos las cobren como si fueran de primera mano. En caso de que provengan de otros coches en desuso, se debe contar con nuestra autorización y se debe reflejar en el precio.

Como conclusión, una muy evidente: si el coche se te para en la esquina del taller no tienes porqué preocuparte. Echa el freno, marcha atrás y luz verde para reclamar al mecánico.