La llegada del primer Ferrari eléctrico de la historia es una de las más anticipadas del sector. La compañía lo sabe y por eso está revelando el modelo poco a poco. Hace unos meses desveló su plataforma y, antes de conocer su diseño final, le toca el turno a su interior y su nombre: finalmente no será Elettrica, se llamará Ferrari Luce.
El habitáculo ha sido diseñado por LoveFrom, colectivo fundado por Jony Ive, quien diseñara el iPhone original, y presenta una combinación de elementos retro y modernos. La marca ha atendido a las tendencias del mercado y, aunque hay pantallas, ha apostado por la fisicidad que aportan los botones analógicos.
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En el puesto de conducción, el conductor pone sus manos sobre un volante minimalista, ligeramente achatado en el extremo inferior, con un diseño de tres radios, sendas piñas con controles al alcance de ambos pulgares, forrado en cuero y que dispone de dos grandes levas.
Tras él está el cuadro de instrumentos digital. Aunque parece analógico, está formado por dos pantallas OLED superpuestas, contando la superior con tres recortes que muestran la información generada por la segunda. De esta manera, da la impresión de que hay tres relojes físicos dentro de la pantalla, pero no es así.
Una pantalla fuera de lo común
Eso lleva a la pantalla principal. Tratándose de un Ferrari, que es un vehículo centrado en la conducción, no es de extrañar que esté orientada físicamente hacia quien va al volante. Es de un tamaño comedido y cuenta con una barra en la parte inferior que tiene una doble función: poder desplazar la pantalla (se puede girar hacia el copiloto) y actuar como reposabrazos cuando se está interactuando con ella.
Tiene un tamaño de unas 10 pulgadas, secciones para mostrar distintos tipos de información, botones físicos en la parte inferior para acceder a las funciones principales y un reloj independiente en la esquina superior derecha. Éste parece analógico, pero, de nuevo, es un trampantojo. Es digital, tiene animaciones y puede alternar entre varios modos: reloj, cronógrafo, brújula y control de lanzamiento.
En cuanto a la consola central, vuelve a tener un aire retro y minimalista. Tiene reposabrazos independientes, un tamaño contenido e integra una palanca de cambios hecha de vidrio Corning Fusion5 y aluminio, mismos materiales que están presentes en la llave. Además, en el techo hay otra agrupación de botones entre los que destaca un tirador que sirve para activar el ‘launch control’.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
