El aceite resulta esencial para que el motor trabaje como debe y evitar averías. Su cometido principal es doble: por un lado, disminuir la fricción entre piezas móviles; por otro, colaborar en la disipación del calor interno generado durante el funcionamiento.
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La viscosidad revela cómo se mueve el aceite por el motor (sin penetrar en las cámaras de combustión ni en el circuito de refrigeración) y resulta clave para que la mecánica sea eficiente, reduciendo pérdidas y protegiendo cada superficie sometida a esfuerzo.
Además, indica la espesura del fluido, una propiedad variable según la temperatura exterior del vehículo. Con calor, el aceite se vuelve más fluido y circula con mayor facilidad; con frío, aumenta su espesor, ofreciendo más resistencia al movimiento hasta alcanzar temperatura.
La W y los números del aceite
Los números que acompañan a la W señalan el grado de viscosidad del lubricante conforme al sistema adoptado en Europa y desarrollado por la Society of Automotive Engineers (SAE), la Sociedad de Ingenieros Automotrices, utilizado por fabricantes y talleres en especificaciones.
En esta clasificación, la W significa winter (invierno) y no weight (peso). ¿Y los números? Su interpretación depende de la posición: cada cifra describe el comportamiento del aceite en condiciones concretas, establecidas por ensayos normalizados que reproducen distintas temperaturas de trabajo.
Cuando aparece a la izquierda de la W, el número indica la viscosidad a bajas temperaturas: la capacidad del lubricante para fluir en frío, por ejemplo, durante el arranque. Cuanto menor sea, más rápido circulará y protegerá mejor en esos instantes.
Si el número está a la derecha de la W, se refiere a la viscosidad con el motor caliente: cómo se mueve a las temperaturas normales de funcionamiento. Cuanto más bajo sea, menor viscosidad tendrá y más rápida su circulación global.
Un ejemplo para entenderlo
Este ejemplo aclara la lectura de los códigos: un aceite 5W-30 fluirá bastante mejor que un 10W-30 al arrancar en frío. Sin embargo, un 10W-30 circulará más fácilmente que un 10W-40 cuando el propulsor alcance su temperatura normal de funcionamiento habitual.
¿Qué aceite elegir para el coche?
Los vehículos emplean aceites multigrado, cuya viscosidad se adapta a un rango térmico amplio. Esto permite usar el mismo lubricante todo el año, sin sustituirlo por cambios estacionales, a diferencia de los monogrado, diseñados para espesuras específicas en intervalos de temperatura.
Para identificar el aceite idóneo de cada vehículo, conviene consultar el manual del propietario: el fabricante especifica el lubricante adecuado para ese motor, con su grado de viscosidad y normas. Seguir estas recomendaciones garantiza rendimiento, protección y fiabilidad a largo plazo.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
