La península ibérica está sufriendo semanas críticas. El paso sucesivo de borrascas (tras ‘Kristin’ y ‘Leonardo’ ahora llega ‘Marta’) ha dejado imágenes desoladoras de carreteras convertidas en ríos y garajes transformados en piscinas. En este escenario, la diferencia entre la vida y la muerte suele medirse en segundos.
Más información
Cuando el agua bloquea las puertas por la presión hidrostática, la única vía de escape suele ser el cristal. Sin embargo, circula una cantidad ingente de desinformación sobre cómo romper una ventanilla desde el interior. ¿Es realmente el reposacabezas una herramienta de rescate? La respuesta corta es no, al menos no como nos lo han contado.
El mito del reposacabezas
Durante años, se ha viralizado la idea de que los reposacabezas están diseñados para romper cristales. Se dice que sus varillas metálicas pueden quebrar las ventanillas. Pero la realidad técnica es distinta. El experto Berni, de ‘Berni el del desguace’, lo demuestra de forma tajante en un vídeo de TikTok que se ha vuelto indispensable para cualquier conductor. En las imágenes, se observa cómo objetos que a priori parecen contundentes fracasan estrepitosamente ante la resistencia del vidrio templado.
“No es tan fácil como parece”, advierten especialistas del sector de las emergencias. El cristal lateral de un vehículo está diseñado para absorber impactos. Si se intenta golpear el centro con un objeto romo, el vidrio simplemente rebotará la fuerza del golpe. Para quebrar una ventanilla, se necesita concentrar toda la energía en un punto minúsculo, preferiblemente en una esquina.
¿Qué funciona de verdad?
Si nos encontramos en una situación límite, debemos descartar el parabrisas delantero y la luneta trasera; su laminado es mucho más grueso y resistente. El objetivo debe ser siempre la ventanilla lateral. Pero, ¿con qué golpeamos?
- La hebilla del cinturón: es uno de los elementos metálicos más accesibles. Sin embargo, requiere de una fuerza considerable y golpes secos y repetidos en la esquina inferior.
- Extintor de mano: si el vehículo cuenta con uno, su base metálica es, con diferencia, el objeto más eficaz debido a su masa.
- Objetos personales punzantes: un mechero metálico tipo Zippo, un bolígrafo de acero o incluso el tacón de un zapato de aguja pueden concentrar la presión necesaria mejor que un puñetazo o una patada.
La clave no es la fuerza bruta, sino la física. Un anillo sólido de metal o una llave metálica (no el mando a distancia de plástico) pueden servir si se aplican con decisión sobre el vértice del cristal.
La calma como protocolo de supervivencia
Expertos en emergencias coinciden en un punto vital: el pánico es el mayor enemigo. Antes de intentar romper nada, es imperativo intentar bajar la ventanilla de forma eléctrica; a menudo, el sistema funciona unos minutos incluso bajo el agua. Si falla, el conductor debe respirar hondo, buscar el punto más débil del vidrio y actuar con rapidez.
A raíz de sufrir estos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, conocer las pautas no es solo cultura automovilística, es una póliza de seguro para evitar males mayores. Lo cierto, es que no se debe esperar a que el agua llegue a la altura de la cintura para decidir cómo salir del vehículo.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.
