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¿Cubre el seguro del coche a cualquier persona que conduzca?

La respuesta de las aseguradoras siempre dudas: depende. Influyen tanto la edad del conductor ocasional como su experiencia al volante.

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Aunque estén personalizados, los seguros nunca cubren todos los casos.

Cualquier conductor que tenga el carnet en vigor –y con puntos– puede ponerse al volante de cualquier coche, pero ¿puede conducir el coche de cualquiera? La DGT considera que sí; las compañías de seguros, que quizá no siempre. Así que la respuesta vale para otra pregunta, esta más sustanciosa: ¿cubre el seguro del coche a un conductor si no aparece en la póliza?

Y las compañías dicen que depende. Y además, que depende de cada compañía y, sobre todo, de la edad del conductor culpable en caso de siniestro.

En esencia, según recuerda la aseguradora Mapfre en su blog, un conductor ajeno al seguro del coche podría estar cubierto si se da alguna de estas circunstancias: “Que tenga la misma edad o superior que la persona que está dada de alta en la póliza como conductor habitual”, “que tenga más años de carnet que el conductor habitual” y que “disponga de al menos dos años de carnet”.

Pero son requisitos genéricos que no obligan a nada a las compañías, y cada una actúa a su entender. “En el proceso de suscripción del seguro del coche es muy importante que la información declarada y aportada respecto al riesgo suscrito sea correcta y esté completa. La declaración de los conductores que van a utilizar el vehículo asegurado tiene la misma o mayor relevancia que las características específicas del mismo para la correcta declaración del riesgo y evitar problemas o limitaciones en la cobertura”, explica el director de Movilidad de AXA España, Francisco Olmedo.

Lo anterior, en todo caso, no afecta a la cobertura a terceros. “Las aseguradoras siempre respondemos por responsabilidad civil obligatoria, es decir, por los daños corporales o materiales ocasionados a terceros, independientemente de quién vaya al volante del vehículo”, recuerda el portavoz de Línea Directa, Francisco Valencia. Si una persona conduce el coche de un familiar –sin estar declarado como conductor ocasional– “y tiene un accidente del que es culpable y el contrario resulta lesionado, y su vehículo destrozado, la compañía resarcirá a ese contrario”, añade.

La ley reserva aun así un as en la manga para las aseguradoras, que tienen facultad para requerir posteriormente el reembolso de esas cuantías si quien conducía el vehículo lo hacía bajos los efectos del alcohol o las drogas o sin carnet de conducir.

Y pueden hacerlo también si al volante iba un conductor no declarado, sobre todo si es joven. “En Línea Directa asumimos las coberturas voluntarias que tenga contratado el tomador del seguro y cubrimos a los conductores ocasionales como si fuesen el habitual aunque no estén declarados como tal en la póliza”, asegura Valencia. “Siempre que sean mayores de 26 años”, matiza.

“Nunca se debe omitir a los conductores que van a utilizar el vehículo para evitar futuros problemas”, aconseja Francisco Olmedo, y Francisco Valencia coincide. “Si el seguro del coche no ofrece un cobertura total a los conductores no declarados, es recomendable incluirlos en la póliza”, redunda el portavoz de Línea Directa.

La barrera de los 26 años

Las compañías de seguros ponen el límite de la confianza en los 26 años, a veces en los 25, por una razón estadística: tienen más siniestros, ya sean leves o graves. Según un informe del Centro de Estudios Ponle Freno-AXA de Seguridad Vial, los conductores de menos de 22 años tienen una frecuencia de accidentes de tráfico del 29% y los jóvenes de 22 y 25 años del 25%, frente al 14,2% de la media.

Por eso las aseguradoras preguntan en el momento de la contratación si hay hijos mayores de edad en el hogar del titular, dejando ya caer un anticipo de sospecha. Si los descendientes del asegurado van a conducir, hay que incluirlos como conductores ocasionales. La prima subirá, pero la compañía responderá por ellos en caso de siniestro.

“Si ese joven está incluido en la póliza como conductor ocasional del coche cubriremos igualmente los daños como si se tratase del conductor habitual y siempre por las coberturas contratadas. En caso de no estarlo y tener un siniestro, responderemos únicamente por la parte obligatoria, y además podremos reclamar posteriormente el reembolso”, detalla Valencia.

Francisco Olmedo, de AXA, lo explica de este modo: “La compañía aseguradora tiene el derecho de repercutir contra el conductor responsable la parte proporcional [de la indemnización] que corresponde a la mayor prima que habría pagado el asegurado en caso de haber incluido en la póliza a este conductor”. Y si hay garantías de contratación voluntaria, como los daños al vehículo propio, por ejemplo, “la aseguradora puede rehusar los siniestros y no hacerse cargo de las indemnizaciones correspondientes”, añade Olmedo.

Al año siguiente, además, puede haber consecuencias para el conductor. “Si no se declara al menor de 26, la ley entiende que se ha producido un agravamiento del riesgo asegurado y nos permite proponer al titular de la póliza una modificación del contrato, con un previsible recargo en la prima”, explica Valencia.

Cláusulas abusivas

Las aseguradoras obligan a los conductores a firmar cláusulas –en ocasiones en la letra pequeña del contrato– que excluyen de la cobertura a conductores de 25 años o menos (o con menos de dos años de carnet) a no ser que estén declarados como conductores ocasionales. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Supremo declaró nula en 2014 esta exigencia de las compañías. Y a esta sentencia se agarran los despachos de abogados especialistas en indemnizaciones de accidentes cuando reclaman a las aseguradoras. “Estas cláusulas son abusivas y la sentencia declara que son nulas, aunque vengan explícitamente para firmar por separado en el contrato de seguro. Esto obliga a la compañía a cubrir todos los casos, incluso estos”, sostiene el director de LegalCar, Jorge Jabalquinto. Según el abogado, si un menor de 26 años no declarado causa un siniestro, “la compañía solamente puede reclamar en estos casos la cuantía de la prima correspondiente por no haber declarado al conductor ocasional”. Es decir, si la póliza cuesta 500 euros y con el conductor joven incluido hubiera costado 800, la aseguradora podría reclamar los 300 de diferencia.
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