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El diminuto botón del cinturón de seguridad que nunca miras: ¿alguna vez te has preguntado para qué sirve?

Madrid |

Se trata de una pieza de plástico situada junto a la hebilla. Si se desprende accidentalmente, conviene reemplazarlo rápidamente.

boton cinturon

Foto: Getty

El cinturón de seguridad es uno de esos compañeros silenciosos que nos acompañan cada vez que subimos al coche. Tanto el conductor como los pasajeros deben abrochárselo siempre porque, de lo contrario, además de poner en riesgo su integridad, se exponen directamente a una multa de tráfico que no conviene pasar por alto.

Los conductores que decidan viajar sin este elemento básico afrontarán una sanción de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet de conducir. Los pasajeros, por su parte, solo tendrán que asumir la parte económica de la infracción, aunque la consecuencia moral (y el peligro real) es la misma para todos.

El cinturón del coche puede parecer un mecanismo simple, pero esconde piezas que pueden deteriorarse con el tiempo. Puede destensarse, desgastarse el tejido o perder eficacia con el uso diario. Y, además, incorpora un pequeño elemento esencial que, si llega a desprenderse, debe sustituirse cuanto antes para no comprometer su funcionamiento.

Se trata de un pequeño botón de plástico colocado junto a la hebilla del cinturón. Si, por cualquier motivo, este botón se desprende, es imprescindible reponerlo. Aunque pueda parecer una reparación sencilla, al ser un componente ligado directamente a la seguridad, lo ideal es dejar su sustitución en manos de un profesional.

Para qué sirve el botón del cinturón

Ubicado en uno de los extremos de la cinta, este botón no activa ningún mecanismo, pero desempeña un papel crucial. Actúa como tope para que la hebilla permanezca siempre en la punta, el lugar más lógico y accesible teniendo en cuenta el gesto automático que hacemos al abrocharnos.

Hay que recordar que, sin este botón, la hebilla se deslizaría sin control hasta el final debido a su propio peso. Eso complicaría enormemente localizarla cada vez, alargando un gesto tan básico como abrocharse el cinturón y obligando a perder tiempo buscando una pieza que debería estar siempre al alcance de la mano. Con él, la hebilla aparece donde debe.

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Elena Sanz Bartolomé Perfil de Elena Sanz Bartolomé en Linkedin

Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.

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