¿Hay algo peor que recibir una sanción? Sí, que sea falsa, el conductor no sepa identificarla y se convierta en víctima de una estafa. Las sanciones irreales de la Dirección General de Tráfico (DGT) están entre las herramientas preferidas de los ciberdelincuentes para tender sus trampas.
Más información
Ha sido Tráfico quien ha informado de ello en sus redes sociales: “La DGT no envía notificaciones de sanciones por e-mail o SMS solicitando el pago de multas. Los únicos canales de comunicación son a través del correo postal o de la Dirección Electrónica Vial, previo registro”.
Para saber que se trata de una estafa, hay que tener en cuenta la pista que da la propia DGT: sus multas llegan por carta certificada al domicilio del conductor o a través de un SMS en el móvil o de un e-mail, si está dado de alta en la Dirección Electrónica Vial (DEV).
En este caso, recibirá una notificación que le informa de la existencia de una multa en el buzón electrónico. Para acceder a ella, se precisa una identificación previa a través del DNIe, del certificado electrónico o de cualquiera de los métodos Cl@ve.
Si se sospecha de una posible multa y no se ha recibido la notificación, otra opción es consultar los boletines oficiales de la comunidad autónoma o los tablones de los consistorios, tanto físicos como electrónicos. Además, siempre se registran las sanciones en el Tablón Edictal de Sanciones de Tráfico (TESTRA) y en el Tablón Edictal Único del Boletín Oficial del Estado (BOE).
Más pistas
Otra manera de identificar una multa falsa es tener presente que los boletines emitidos por las autoridades (policías, agentes de movilidad, controladores…) nunca llevan un código QR. Por seguridad, hay que evitar escanearlo con el teléfono móvil.
Por otro lado, las sanciones reales incluyen otros apartados más detallados que los mostrados en las falsas. Además, las falsas suelen incluir faltas de ortografía, enlaces sospechosos y el uso de la urgencia para solicitar el pago.
Una técnica que tiene nombre: ‘smishing’
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) explica que el ‘smishing’ es una técnica que consiste en el envío de un SMS o un e-mail por parte de un ciberdelincuente a un usuario simulando ser una entidad legítima: red social, banco, institución pública, etc.
El objetivo es robarle información privada o realizar un cargo económico. Generalmente, el mensaje invita a llamar a un número de tarificación especial o acceder a un enlace de una web falsa bajo un pretexto. En este caso, la protagonista es una multa que no existe.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
