Uno de los elementos de seguridad activa con mayor antigüedad en los coches son las luces. Los conductores han interiorizado y automatizado su uso, pero la activación de algunas no depende de ellos: es lo que ocurre con la de la matrícula trasera, que funciona en tándem con el resto del sistema de alumbrado principal.
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La luz de matrícula trasera es una pequeña lámpara o lámparas: algunos modelos tienen una y otros, dos. Puede ubicarse encima o debajo de la placa y su función, obviamente, es iluminarla… obligatoriamente.
Así lo establece el artículo 103 del Reglamento General de Circulación (RGC): “Todo vehículo que se encuentre en las circunstancias aludidas en los artículos 99 o 106 debe llevar siempre iluminada la placa posterior de matrícula y, en su caso, las otras placas o distintivos iluminados de los que reglamentariamente haya de estar dotado, teniendo en cuenta sus características o el servicio que preste”.
Una sanción de cientos de euros
La matrícula es el DNI y, por ello, es obligatoria en todos los vehículos de motor: turismos, vehículos pesados y motocicletas. Por ese mismo motivo, debe ser legible a cualquier hora del día y, para ello, necesita la luz. Circular con la bombilla fundida, sucia o ausente es una infracción grave: la multa es de 200 euros, sin pérdida de puntos.
¿Qué ocurre cuando un vehículo tiene dos luces en la matrícula trasera y circula con una de ellas fundida? Si la placa es visible, no habría motivo para la sanción: esta fue la explicación que di a un Guardia Civil de Tráfico cuando me dio el alto en la rotonda de Legazpi para informarme de que una de las bombillas no funcionaba. No me contradijo.
¿Por qué la multa es tan elevada?
Si mi coche sólo hubiera tenido una luz en la placa trasera, sí habría sido multada porque su legibilidad habría estado totalmente comprometida. Pero ¿por qué la sanción es tan elevada? Porque sin alumbrado, no se puede identificar al vehículo.
Esto es especialmente relevante para que las autoridades extraigan toda la información de este en un control o cuando el conductor comete una infracción. Es, también, importante para los aparcamientos, peajes automáticos, los radares o las cámaras que basan su funcionamiento en la lectura de las matrículas.
Y, por último, es esencial para que los testigos de un accidente con fuga puedan identificar al vehículo implicado y, así, comunicárselo a las autoridades.
Las luces de repuesto
En 2010, dejó de ser obligatorio llevar en el coche luces de repuesto. Teniendo en cuenta que está prohibido circular con cualquier bombilla fundida, ¿qué debe hacer un conductor que viva esta situación en medio de un trayecto?
Los expertos aconsejan tres opciones. La primera de ellas consiste en, a través del seguro, llamar al servicio de asistencia en carretera para que las sustituyan. La segunda es hacer lo mismo, pero con la grúa para que lleve el coche al taller. Y la última pasa por cambiar la bombilla ‘in situ’.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
