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Ni se te ocurra usar las gafas del eclipse al volante: el motivo por el que pueden convertirse en un serio peligro

Ni se te ocurra usar las gafas del eclipse al volante: el motivo por el que pueden convertirse en un serio peligro

Madrid |

Estos dispositivos pueden comprometer gravemente la percepción de lo que sucede en la carretera, ya que están diseñados para otra función.

Ni se te ocurra usar las gafas del eclipse al volante: el motivo por el que pueden convertirse en un serio peligro

Foto: Getty Images

El próximo 12 de agosto de 2026 millones de personas en España dirigirán la mirada al cielo para contemplar uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de las últimas décadas.

El eclipse total atraerá a aficionados, turistas y curiosos a numerosos puntos del país, especialmente en las zonas donde el fenómeno podrá observarse en toda su magnitud.

En las semanas previas, las gafas homologadas para eclipses se han convertido en uno de los productos más demandados. Son imprescindibles para observar el Sol de forma segura durante las fases parciales del eclipse y los expertos recuerdan constantemente la importancia de utilizarlas para evitar daños irreversibles en la retina.

Unas gafas pensadas para mirar al Sol

Sin embargo, existe un aspecto sobre el que las autoridades también están insistiendo: estas gafas nunca deben utilizarse mientras se conduce.

Puede parecer una advertencia obvia, pero la enorme expectación generada por el eclipse ha llevado a organismos de tráfico y seguridad vial a recordar que estos dispositivos, aunque son seguros para observar el fenómeno, resultan completamente incompatibles con la conducción.

Sus filtros especiales bloquean prácticamente toda la radiación solar y reducen drásticamente la cantidad de luz que llega a los ojos. Gracias a ello permiten observar directamente el Sol sin sufrir lesiones oculares.

El problema aparece cuando se utilizan fuera de ese contexto. Lo que protege la vista frente al Sol convierte la conducción en una actividad mucho más peligrosa. Al filtrar tanta luz, la percepción del entorno se reduce de manera radical y el conductor pierde buena parte de la información visual que necesita para circular con seguridad.

Unas gafas para el eclipse.

La carretera puede desaparecer

Conducir exige procesar constantemente una enorme cantidad de estímulos. Señales, marcas viales, peatones, ciclistas, motocicletas, vehículos que frenan o cambios en el estado de la calzada forman parte de la información que el cerebro analiza de manera continua.

Las gafas de eclipse están diseñadas precisamente para impedir la entrada de luz. Por eso, si alguien se las coloca mientras circula, la visión del entorno queda tan oscurecida que muchos de esos elementos pueden volverse prácticamente invisibles. El riesgo no está únicamente en no ver bien el Sol, sino en dejar de ver correctamente todo lo que ocurre alrededor del vehículo.

Situación delicada

La particularidad del fenómeno previsto para el 12 de agosto es que tendrá lugar durante las últimas horas de la tarde, con el Sol muy bajo sobre el horizonte. Los reflejos, los deslumbramientos y los cambios bruscos de luminosidad obligarán a extremar las precauciones incluso sin utilizar ningún sistema adicional de protección ocular.

Si a esa situación se suma el empleo de gafas de eclipse, la capacidad visual puede verse afectada de forma considerable. Por ello, se recomienda recurrir a elementos mucho más adecuados para la conducción, como el parasol del vehículo o unas gafas de sol homologadas, siempre que las condiciones lo requieran.

Las gafas de sol también tienen su utilidad en el coche.

Un mensaje sencillo para una jornada excepcional

El eclipse total atravesará España de oeste a este. La franja de totalidad, donde la Luna ocultará completamente el Sol durante unos instantes, cruzará zonas de Galicia, Asturias, Castilla y León, Aragón, Comunidad Valenciana o Baleares.

Muchos alojamientos en las áreas con mejor visibilidad llevan meses registrando una elevada demanda y numerosos municipios preparan espacios específicos para la observación del fenómeno.

A este movimiento turístico habrá que sumar los desplazamientos propios de las vacaciones de verano, una combinación que podría provocar una presión extraordinaria sobre la red viaria.

Ante todo esto, lo mejor es planificar los viajes, llegar al destino antes de que comience el fenómeno o detener el vehículo en una zona habilitada y segura para observarlo. En ningún caso debe realizarse una parada en el arcén para ponerse las gafas y mirar al cielo. Además de ser una conducta peligrosa, puede provocar situaciones de riesgo para el resto de usuarios de la vía.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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