Con la llegada de las vacaciones, miles de conductores preparan largos desplazamientos acompañados de sus mascotas. El problema es que muchos siguen sin tener claro cuál es la forma correcta de viajar con un perro dentro del coche y qué consecuencias puede tener hacerlo de manera inadecuada.
Lo que para algunos parece una imagen entrañable, como ver al perro asomando la cabeza por la ventanilla, puede convertirse en motivo de sanción. Y no solo eso, supone también un importante riesgo para la seguridad vial.
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La normativa
La legislación española no incluye un artículo específico dedicado exclusivamente a los perros dentro del coche, pero sí establece obligaciones muy claras para el conductor.
El artículo 13 de la Ley de Seguridad Vial señala que el conductor debe mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción. Además, especifica que deberá cuidar la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para evitar interferencias.
Traducido a la práctica: el perro no puede convertirse en una distracción ni limitar la visibilidad del conductor. Por ese motivo, llevar una mascota suelta dentro del habitáculo puede ser considerado una infracción.

La multa
Uno de los errores más habituales consiste en permitir que el perro se mueva libremente por el interior del vehículo. También es relativamente frecuente ver mascotas viajando con la cabeza fuera de la ventanilla.
Aunque muchos propietarios lo consideran algo inofensivo, la DGT desaconseja expresamente esta práctica. Si los agentes consideran que el animal afecta a la conducción o no está adecuadamente sujeto, la sanción puede alcanzar los 200 euros.

Por qué es tan peligroso llevarlo suelto
Más allá de la multa, los expertos como por ejemplo Sergio Gascó, recientemente entrevistado en EL MOTOR, insisten en los riesgos reales que supone transportar a una mascota sin protección.
Un perro puede reaccionar de forma imprevisible ante un ruido, una frenada o una maniobra brusca. Además, en caso de accidente, el animal puede convertirse en un auténtico proyectil dentro del habitáculo. El impacto sobre los ocupantes puede provocar lesiones muy graves tanto para la mascota como para las personas que viajan en el vehículo.
Dónde debe viajar un perro dentro del coche
La normativa no obliga a utilizar una única ubicación concreta. Lo importante es que el sistema de transporte garantice la seguridad de todos los ocupantes.
Las opciones más recomendables son:
- Transportín correctamente fijado.
- Arnés homologado con doble anclaje.
- Separadores o rejillas rígidas entre el habitáculo y la zona de carga.
En perros pequeños, el transportín suele ser una de las soluciones más seguras. En animales de mayor tamaño resulta habitual recurrir a la zona posterior del vehículo, utilizando una rejilla de separación y sistemas de sujeción específicos. Lo fundamental es evitar que el animal pueda desplazarse libremente durante la marcha.

Otra sanción importante
El transporte de mascotas no solo genera problemas cuando el coche está circulando. La Ley de Bienestar Animal introdujo nuevas obligaciones relacionadas con su protección. Entre ellas destaca la prohibición de dejar animales solos dentro de vehículos cerrados cuando las condiciones puedan poner en riesgo su salud o directamente su vida.
La ley vigente establece que cualquier animal debe viajar en condiciones que garanticen su bienestar físico, sin estrés térmico y con ventilación adecuada; requisitos que, según los expertos, miles de vehículos antiguos en España no cumplen, especialmente en verano si carecen de aire acondicionado. Además, dejar al animal dentro del coche con riesgo de sobrecalentamiento puede suponer multas que arrancan en 500 euros y escalan hasta los 10.000 en los casos más graves.

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