Hablar de la Patagonia chilena es hablar de un territorio indómito, donde la naturaleza marca las reglas.
Son miles de kilómetros de carreteras solitarias, rodeadas de montañas nevadas, bosques infinitos y estepas golpeadas por un viento capaz de empujar un camión y recordar así al conductor quién manda realmente. En la Patagonia, cada viaje es una travesía entre la belleza y el desafío.
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Tiene 34 años y conoce las rutas a la perfección, pues desde hace más de una década que comenzó su carrera como camionero. Desde literalmente el último rincón del mundo, Pablo Aguilar Medel cuenta su experiencia a EL MOTOR.
“Empecé en este negocio cuando tenía 22 años. Era más inmaduro y no dimensionaba completamente la responsabilidad del trabajo. Conducía más rápido, tomaba menos precauciones y descansaba menos horas de las que debería”, relata el chileno.
Es técnico mecánico, conductor profesional y transportista de gas licuado de petróleo (GLP) y lo primero que señala es que la experiencia le ha enseñado una lección fundamental: “Lo importante no es llegar rápido, sino volver a casa”, dice.
“Con el tiempo uno madura. Empieza a pensar más en la familia, en los riesgos y en todo lo que puede pasar en la carretera. La experiencia te hace más precavido”, sostiene.
La trampa de la escarcha negra
Pablo relata que lo más difícil es conducir en invierno, pues las condiciones de la ruta pueden ser muy peligrosas. “Hay días en que amanece nevado, con escarcha, con niebla o incluso con todo junto”, dice.
“Pero para mí lo más complicado es la llamada ‘escarcha negra‘. Es una capa de hielo que prácticamente no se ve a simple vista sobre el asfalto. Como muchos conductores no la detectan, se confían y ahí es cuando ocurren los accidentes. Es una situación que exige muchísima atención al volante”, confiesa.
Y detalla que se puede tener un camión moderno o conocer perfectamente una ruta, pero nunca hay que perderle el respeto al camino. Por eso admite que “la Patagonia te enseña eso todos los días. El clima cambia muy rápido y cualquier exceso de confianza puede terminar mal.”.

Una ruta al fin del mundo
Sobre sus horas de trabajo, Pablo señala que varía según el cliente que tenga que abastecer. Todos estos viajes se hacen en el día partiendo desde la ciudad de Punta Arenas. Generalmente, realiza estas tres rutas:
- El primero dura once horas y en distancia son 265 kilómetros de ida y otros 265 de vuelta.
- El segundo es hacia el Hotel Explora que está situado dentro del Parque Nacional Torres del Paine. Ese viaje dura catorce horas con buenas condiciones climáticas ya que en invierno se puede extender.
- Y el tercero son los abastecimientos en los centros de cultivos de salmones en los cuales se tiene que subir a una barcaza con el camión y navegar. Este viaje puede durar de doce horas hasta más de treinta horas dependiendo de las condiciones del clima.

Relata que hay rutas más extremas que otras, con caminos de tierra y muchas curvas, pendientes, bajadas largas y barrancos. “Y quizá para un auto 4×4 y bien preparado no es tanto, para un camión de tanto peso (25 toneladas) es más complicado ya que no es llegar y frenar”.
Sus salvajes compañeros de ruta
Como reza el poema de la chilena Gabriel Mistral, ‘A la Patagonia llaman
sus hijos la Madre Blanca’. Y entre kilómetros de mantos de esa blanca nieve, Pablo mira a través de la ventana y ha podido ser testigo de paisajes inhóspitos adornados por pumas (que pueden llegar a pesar cien kilos), pingüinos y majestuosos cóndores (los ‘reyes de los Andes’ que con sus alas abiertas pueden medir hasta más de tres metros de envergadura), entre tantos otros animales.

Y es que la vida salvaje es parte de su día a día en el camión. También son las emergencias. Eso sí, el conductor señala que no ha tenido accidentes graves, pero que ha sido testigo de varias incidencias entre el barro, la nieve y el hielo.
“Accidentes he visto unos cuantos con víctimas fatales y he podido ayudar en algunos menos graves como despistes o volcamientos teniendo que usar el camión para volver el coche a su posición normal o sacarlo de alguna cuneta”.

¿Cuánto puede llegar a ganar un camionero en la Patagonia?
Pablo señala que los salarios son muy variables y dependen según la carga que se transporte y la época del año. “En lo que transporto yo (GLP) se gana más ya que es carga peligrosa y se necesita un permiso (licencia de cargas peligrosas) y en invierno aumenta la demanda de GLP y se viaja hasta tres veces más que en la época de verano”.
En ese contexto, en época de baja demanda el salario puede ser entre 1.400 euros a 1.600 y en época alta de 2.100 a 2.900 euros.
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FN: he visto un pequeño camión con estas dos letras en su matrícula, ¿qué significan?