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Todo lo que debes saber para circular en moto durante el invierno

Con la llegada de las bajas temperaras se deben extremar las precauciones para evitar incidentes.

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No hay que renunciar a la moto durante los meses fríos, sólo tomar algunas precauciones.

El invierno cubre la calzada con agua a bajas temperaturas que a veces se convierte en hielo, un peligro añadido que acecha a los motoristas. Bajo estas condiciones habrá que practicar una conducción más suave, sin acelerones ni fuertes frenadas. Hay que tomar precauciones y saber anticipar las situaciones en las que una moto puede perder la adherencia.

Circular por ciudad

En las ciudades y alrededores se debe tener especial cuidado al abordar las rotondas. Proyectadas inicialmente como elemento de seguridad, muchas de ellas se han convertido en lo contrario al aprovechar los ayuntamientos su espacio para instalar elementos decorativos que entorpecen la visión y jardines cuyo mantenimiento periódico ensucia la calzada.

Es habitual entrar en una glorieta aparentemente seca y encontrarse del otro lado con charcos y tierra o, peor, placas de hielo. Lo más aconsejable para evitar sustos es abordar la rotonda a baja velocidad y sin excesiva inclinación de la moto para no tener que frenar ante un cambio inesperado en la adherencia del asfalto.

Corrientes de aire

Otros puntos que pueden causar inesperados deslizamientos de los neumáticos son las zonas expuestas a corrientes de aire que disminuyen la temperatura bajo cero como puentes, grandes avenidas y salidas de aparcamientos subterráneos. Velocidades moderadas y maniobras suaves al frenar, acelerar o cambiar de dirección evitarán los sustos.

Zonas deslizantes

A lo anterior se suma la señalización horizontal que, cuando está mojada o helada, presenta un agarre distinto al del asfalto. También habrá que vigilar y evitar en lo posible en climatologías húmedas las tapas de alcantarillado, el asfalto sucio en las proximidades de las obras y las zonas donde se ha vertido sal para evitar el hielo.

Las vías de montaña pueden esconder más peligros.

En carretera

Ya circulando por carretera abierta hay que desconfiar de las zonas que permanecen en sombra, donde la temperatura es más baja. También son peligrosas las carreteras próximas a las riberas de los ríos y lagos, donde la humedad se mantiene constante con mayor peligro de formarse hielo. Cruces con caminos rurales, salidas de fábricas o explotaciones agrícolas suelen estar cubiertos de barro por el paso de los vehículos pesados y suponen asimismo zonas de peligro.

El peligro del hielo 

En montaña, los arroyos que cruzan la carretera o las crestas expuestas al viento, además de las ya mencionadas zonas de umbría, son potencialmente peligrosos otros puntos donde se pueden formar placas de hielo. Ante cualquier atisbo de su presencia habrá que reducir la velocidad al mínimo y evitar en lo posible circular por encima. También hay que ser especialmente prudentes cuando las hojas cubren el asfalto, sobre todo si forman una capa espesa y están mojadas.

La mecánica, a punto 

Neumáticos en buen estado y con presiones adecuadas resulta imprescindible para mantener la seguridad sobre asfaltos particularmente deslizantes. Y será muy importante disponer de una moto con sistema de frenos ABS que evite el bloqueo de las ruedas sobre las superficies con menos adherencia.


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