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He probado el Audi A6 con el nuevo motor V6 TDI y hace una cosa mejor que cualquier coche eléctrico

Madrid |

Audi ha refinado todavía más su seis cilindros diésel. El resultado es un motor que empuja con la suavidad de un eléctrico y consume como un cuatro cilindros.

Prueba Audi A6

El Audi A6 es una berlina de altos vuelos, y más con este motor.

Hay coches que se compran con el corazón y otros que se eligen con la cabeza. El Audi A6 3.0 V6 TDI pertenece a una tercera categoría: esos automóviles que convencen después de pasar varias horas a su volante.

Porque este no es un coche que impresione por una aceleración fulgurante en un semáforo ni por una pantalla gigantesca llena de efectos visuales. Su verdadera virtud aparece cuando el navegador marca 500 kilómetros hasta el destino y, en lugar de dar pereza, se piensa: «Qué buen sitio para pasar las próximas cinco horas».

Y buena parte de la culpa la tiene un motor que demuestra que el diésel todavía no ha dicho su última palabra.

Un V6 que siempre tiene la respuesta adecuada

No, no hablamos de un psicólogo. Audi ha actualizado su conocido 3.0 V6 TDI, que ahora desarrolla 299 CV, entrega 580 Nm de par y está asociado a un sistema de hibridación ligera MHEV plus con compresor eléctrico. Sobre el papel ya impresiona, pero lo realmente interesante es cómo entrega toda esa potencia.

La incorporación de este nuevo sistema consigue que prácticamente desaparezca el clásico turbo lag o ese pequeño retardo entre que se pisa el acelerador y el vehículo reacciona.

Este A6 responde desde muy pocas revoluciones con una progresividad magnífica, como si el motor llevara siempre preparada una reserva de fuerza para cualquier adelantamiento o incorporación.

El A6 con este motor es un auténtico devorador de kilómetros.

No hay tirones, ni vacíos, ni esa sensación de estar esperando a que el turbo despierte. Basta con insinuar el acelerador para que el A6 empiece a ganar velocidad con una suavidad casi impropia de un motor diésel.

Es una forma de correr muy distinta a la de un coche eléctrico. Menos explosiva, quizá, pero mucho más natural. Da la sensación de que siempre sobra motor, independientemente de la marcha engranada.

Un auténtico devorador de kilómetros

Si hubiera que definir este Audi A6 con una sola palabra sería equilibrio. En autopista parece deslizarse sobre el asfalto. La insonorización está tan conseguida que el ruido del motor apenas llega al habitáculo, incluso cuando se acelera con decisión. A velocidades legales, el sonido predominante termina siendo el de la conversación con los pasajeros o el del equipo de música.

Motor V6 TDI con microhibridación de casi 300 CV: una maravilla de la ingeniería.

Los asientos, el excelente aislamiento acústico y una suspensión pensada para filtrar casi cualquier irregularidad convierten cada desplazamiento en una experiencia especialmente relajante. Es uno de esos coches que hacen que el viaje forme parte del placer, y no simplemente del trayecto.

Es más, ocurre algo curioso. Después de un buen rato conduciendo, uno mira el navegador y descubre que ha recorrido muchos más kilómetros de los que imaginaba. Pocos coches consiguen transmitir esa sensación con tanta naturalidad.

Mucho motor… y poco consumo

Lo realmente sorprendente es que semejante refinamiento no obliga a pasar más tiempo en la gasolinera.

Audi homologa un consumo de 5,5 l/100 km, que en esta prueba subió hasta casi los 6,4 l/100 km, una cifra que sigue siendo excelente para una berlina de 4,99 metros, 2.135 kilos, tracción quattro y 299 CV. La tecnología MHEV plus ayuda especialmente en circulación tranquila, donde el coche puede avanzar en determinadas situaciones con el motor térmico desconectado y recuperar energía durante las frenadas.

En algunas ocasiones, pocas, el A6 avanza sin encender el V6.

Además, este V6 puede utilizar combustible HVO100, un diésel renovable que permite reducir considerablemente las emisiones de CO₂ respecto al gasóleo convencional sin modificar los hábitos de conducción.

Cuando llegan las curvas… aparecen sus límites

Ahora bien, sería injusto presentar este Audi como una berlina deportiva. No porque sea lento. Todo lo contrario. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 5,2 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada de 250 km/h.

El límite aparece en otro sitio. En carreteras de curvas se percibe que estamos ante un coche grande. Sus casi cinco metros de longitud y más de dos toneladas terminan haciéndose notar cuando el ritmo aumenta.

Mide 4,99 metros de longitud.

La dirección resulta precisa, pero transmite menos información de la que cabría esperar en una berlina de este nivel. Sobre asfaltos rugosos o acelerando con decisión aparece una ligera sensación de que el eje delantero flota un poco más de la cuenta.

No llega a generar inseguridad, ni mucho menos, pero sí resta algo de confianza frente a rivales que consiguen comunicar mejor lo que ocurre bajo las ruedas. Es como conducir con unos guantes muy gruesos: haces exactamente lo que quieres, pero pierdes parte del tacto con el asfalto.

Un coche pensado para viajar, no para impresionar

Quizá ahí resida precisamente la personalidad del nuevo Audi A6 V6 TDI. No intenta parecer un deportivo cuando no lo es. Su terreno natural son las autopistas, las carreteras rápidas y esos viajes interminables en los que lo realmente importante es llegar descansado.

El espacio interior, con una batalla de 2,93 metros, permite que cuatro adultos viajen con absoluto confort, mientras que el maletero de 452 litros ofrece capacidad suficiente para unas vacaciones familiares o varios días de trabajo fuera de casa.

Maletero de 452. Para el tamaño del coche, no es demasiado grande.

La estilizada pantalla panorámica independiente del MMI panoramic display presenta un diseño curvo y cuenta con tecnología OLED. Integra el Audi virtual cockpit con una pantalla de 11,9 pulgadas (30,2 centímetros) y la pantalla táctil MMI de 14,5 pulgadas (36,8 centímetros).

Audi complementa el escenario digital para los pasajeros delanteros con el MMI passenger display opcional de 10,9 pulgadas, cuya pantalla también está perfectamente integrada en el diseño del salpicadero. 

Hasta tres pantallas puede tener el A6 en el salpicadero.

¿Tiene sentido un diésel en 2026?

Esa es probablemente la pregunta que muchos se harán antes de desembolsar los 82.270 euros que cuesta en España la versión V6 TDI de acceso de la gama Audi A6.

Y después de conducirlo, la respuesta parece bastante clara: si el coche va a pasar la mayor parte de su vida en ciudad, probablemente no sea la opción más lógica. Pero si los kilómetros se acumulan enlazando provincias, cruzando países o recorriendo autopistas cada semana, este V6 sigue teniendo argumentos muy difíciles de discutir.

Empuja con contundencia, consume sorprendentemente poco, ofrece un refinamiento extraordinario y convierte cada viaje largo en una experiencia especialmente agradable.

Su imagen señorial se refleja hasta en la zaga.

Vivimos un momento en el que parece que todo el futuro del automóvil pasa exclusivamente por la electrificación. Sin embargo, basta recorrer unos cientos de kilómetros al volante de este Audi A6 3.0 V6 TDI para recordar que todavía existen motores capaces de hacer algo que muy pocos consiguen: hacer que el destino importe un poco menos… porque el viaje ya merece la pena por sí solo.

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Alfredo Rueda Perfil de Alfredo Rueda en Linkedin

Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.

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