La fórmula para disfrutar día a día de la mejor deportividad

La versión más potente y dinámica del coupé francés combina un estupendo dinamismo con buenas prestaciones pero sin grandes exigencias.

La fórmula para disfrutar día a día de la mejor deportividad

Teniendo una base tan válida como la del RCZ era previsible que en la marca del león le dieran una vuelta de tuerca a la deportividad del modelo. Y ha sido así como han dejado en manos de nada menos que Peugeot Sport, su departamento de competición, el desarrollo de la versión R, la tope de la gama y la más dinámica y prestacional.






Sus ingenieros han estudiado el potencial del modelo y han aplicado toda su experiencia en carreras para introducir una serie de mejoras que permiten llevar a otro nivel a este coupé de dos puertas y 4,2 metros de longitud. Para empezar, el motor de gasolina de 1,6 litros alcanza (gracias a soluciones como un bloque reforzado, un turbo más grande o pistones enfriados por dos flujos de aceite) una buena cifra de 270 CV. Con tal rendimiento sus prestaciones son de primera, con una velocidad punta limitada a 250 km/h pero sobre todo con aceleraciones contundentes (menos de seis segundos en el 0 a 100 km/h).

En cuanto al chasis se han modificado las suspensiones, potenciado los frenos, montado unas llantas de 19 pulgadas, incrementado la carga aerodinámica con un alerón trasero fijo e introducido un diferencial autoblocante Torsen de deslizamiento limitado, encargado de ayudar a digerir al tren delantero la entrega de todos los caballos disponibles.

La eficacia de todas estas soluciones resulta indiscutible y el RCZ R es un coche muy divertido de conducir y también efectivo en carreteras reviradas. Sólo hay que tener algo de cuidado con el pedal del acelerador cuando el firme presenta poca adherencia para evitar perdidas de tracción, porque por lo demás su aplomo es envidiable. Una nobleza que facilita la conducción al límite, no es necesaria muchísima experiencia deportiva para circular realmente deprisa y con sensación de seguridad.

Las suspensiones son firmes pero sin llegar a resultar incómodas, lo que ayuda a mantener las trazadas y a evitar balanceos, mientras que los frenos soportan con entereza un trato exigente. Un deportivo razonable..

 



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