Hay coches que se revalorizan por su escasez, otros por su estado de conservación y algunos simplemente por haber pertenecido a la persona adecuada. Este Honda NSX rojo de 1991 reúne prácticamente todos los ingredientes, pero sobre todo uno difícil de igualar: fue utilizado personalmente por Ayrton Senna.
RM Sotheby’s lo subastará el próximo 31 de octubre en Londres y calcula que cambiará de manos por entre 600.000 y 950.000 euros. Es decir, su precio podría quedarse a las puertas del millón de euros.
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El NSX rojo de Senna
La historia comienza en 1991. Como parte de un acuerdo entre Honda y el piloto brasileño, la compañía puso a su disposición tres Honda NSX para uso personal. Dos eran negros y el tercero es precisamente el coche que ahora sale a subasta.
Se trata del chasis T000233, terminado en Formula Red con techo negro e interior de cuero también negro. Honda Automobil de Portugal lo importó y fue matriculado el 22 de marzo de 1991 con la matrícula portuguesa SX-25-59.
El coche permanecía en Lisboa y era entregado a Senna cuando llegaba a Portugal, país en el que el piloto disponía de una propiedad en Quinta do Lago. No era, por tanto, una pieza promocional que se limitara a posar junto al brasileño.
Fue con él a un Gran Premio
Senna lo utilizó durante la temporada europea de 1991 e incluso llegó conduciéndolo al Gran Premio de Portugal en Estoril. Aquel fin de semana se clasificó tercero y terminó la carrera en segunda posición.
El coche también apareció en el documental de 1992 Ayrton Senna: Racing Is in My Blood. En una de las secuencias puede verse al piloto haciendo patinar las ruedas traseras del deportivo japonés.
Pero probablemente su imagen más conocida sea bastante más cotidiana. Senna fue fotografiado vestido con vaqueros y camisa mientras lavaba este mismo NSX con una manguera, una escena que terminó convirtiéndose en una de las fotografías más recordadas de su relación con Honda.
Senna ayudó a crear el NSX
La conexión entre ambos iba mucho más allá de este coche concreto. Ayrton Senna participó en el desarrollo del Honda NSX, el deportivo con el que la compañía japonesa pretendía plantar cara a fabricantes como Ferrari y Porsche.
Durante las pruebas del prototipo, el brasileño consideró que el chasis necesitaba más rigidez. Sus comentarios llevaron a Honda a aumentar considerablemente la rigidez de la estructura y a continuar afinando la suspensión antes de lanzar el modelo definitivo.
Eso convierte al NSX en uno de los coches de calle más estrechamente asociados a Senna. No solo condujo varios ejemplares: también contribuyó a definir cómo debía comportarse.
Una historia documentada
Tras la muerte de Senna en Imola en 1994, el coche permaneció en Portugal y pasó posteriormente por diferentes propietarios. En 2013 llegó al Reino Unido y en 2019 regresó a Imola coincidiendo con el 25 aniversario de la muerte del piloto.
En 2024 fue adquirido por su actual propietario en Nagoya, Japón, desde donde ha regresado ahora al Reino Unido específicamente para la subasta.
La procedencia está respaldada por documentación portuguesa, su libro de garantía y una copia de un fax de Honda que confirma su vinculación con Senna, posteriormente ratificada por Honda Motor Europe.
Ahora solo falta saber cuánto estará dispuesto a pagar su próximo propietario. RM Sotheby’s coloca el techo de su estimación en 950.000 euros, prácticamente un millón.
Una cantidad enorme por un Honda NSX de 1991. Aunque este conserva algo que ningún restaurador puede añadir después: Ayrton Senna se sentó al volante, lo condujo por la calle y hasta se tomó la molestia de lavarlo él mismo con una manguera.
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Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.
