Koenigsegg es una de esas marcas reconocidas dentro del sector, pero que quienes están fuera del mundo de la automoción pueden pasar por alto. De origen sueco, basa su actividad en crear hiperdeportivos de altos vuelos, pero lo que no mucha gente sabe es que en su día intentó entrar en el mundo de la competición. La aventura no salió bien, pero de aquello deriva ahora el Koenigsegg CCGT1.
El fabricante intentó hace décadas participar en la categoría GT1 de Le Mans y desarrolló un modelo para ello, el Koenigsegg CCGT GT1. Sin embargo, cuando todavía no había debutado, cambió la normativa, exigiendo un volumen de producción más alto para los coches que participaran en ella, lo que hizo que el proyecto tuviera que abandonarse.
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Solo llegó a fabricarse una unidad del CCGT, pero ahora la firma quiere reivindicarlo con el Koenigsegg CCGT1.
Está basado en el CC850, pero ha recibido una transformación extensiva, prácticamente completa. Todos los paneles de la carrocería se han cambiado, con dos únicas excepciones: el techo, que sigue siendo desmontable, y las puertas.
Su diseño es reconocible como integrante de la familia Koenigsegg, pero es incluso más radical que el de sus hermanos. En el frontal un splitter prácticamente pega el coche al suelo, dos enormes salidas de aire figuran en el capó, mientras que otras de tamaño más contenido aparecen sobre los pasos de rueda, las llantas de cinco radios emplean un sistema de fijación monotuerca y tanto el techo como los pasos de rueda traseros aportan sus propias tomas de aire.
El protagonismo, sin embargo, recae en la zaga debido a un enorme alerón con partes móviles que pueden variar 30 grados su inclinación, para adaptarse a reducir la resistencia aerodinámica, generar más carga (hasta 800 kilos cuando circula a 250 km/h) e incluso para ayudar a la frenada.
Un elemento destacado es la fibra de carbono que usa la carrocería, que no es convencional. Llamada ‘Ghost Fibre’, es una evolución de la fibra blanca que la marca empezó a desarrollar en 2009, pero cuyo proyecto acabó paralizando. No solo es llamativa por su color, también es más resistente de lo normal, hasta el punto de ofrecer protección balística y mejorar la insonorización.
Hasta 1.600 CV si funciona con etanol
No hay sorpresas en el apartado mecánico, pues confía en el característico motor V8 biturbo de la casa, que funcionando con gasolina es capaz de desarrollar 1.280 CV, pero que potencia su rendimiento hasta los 1.600 CV si se alimenta con etanol E85. Los clientes pueden elegir entre la caja de cambios automática Light Speed Transmission (LST) o el Engage Shift System (ESS) manual.

Christian von Koenigsegg, fundador y CEO de la marca, ha declarado: “Esto es algo verdaderamente especial: nuestra primera creación diseñada deliberadamente tanto como un bisturí de circuito optimizado para la pista como un vehículo extraordinario para el día a día. Ha sido muy gratificante ver cómo el CCGT original volvía a la vida en los últimos años. Esta parece una forma idónea de celebrarlo. Me entusiasma mucho conducirlo y explorar todo su potencial, y estoy deseando que la gran familia Koenigsegg haga lo mismo. Presentar por primera vez nuestra recién desarrollada fibra Ghost Fibre resulta también muy emocionante y da continuidad a la historia del proyecto Trevita, lanzado en la misma época que el CCGT”.
El Koenigsegg CCGT1 sigue la línea de otras creaciones de la marca sueca y será un vehículo de producción extremadamente limitada: únicamente se fabricarán 70 unidades. La compañía no ha desvelado cuál será su precio, pero tampoco es necesario, porque todos los ejemplares ya tenían comprador incluso antes de que el vehículo se presentara de manera oficial.
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