Tecnología

Audi minimiza los baches gracias a la suspensión predictiva

El sistema lee los desperfectos de la carretera gracias a una cámara y actúa sobre el amortiguador de cada rueda de manera individual.

baches

La suspensión de Audi elimina las molestias de los baches.

Los sistemas eléctricos de 48 voltios se han hecho más conocidos en los últimos años porque dan forma a la hibridación suave, pero no es el único campo en el que tienen algo que aportar. También son importantes en lo referente a la amortiguación. La suspensión predictiva de Audi, que digiere con mucha más suavidad los baches de la carretera, es un claro ejemplo.

La suspensión cuenta con cuatro actuadores electromecánicos que controlan cada rueda de manera individual. Así, pueden elevar o reducir la altura de la carrocería en cada una de ellas hasta en 85 milímetros en solo cinco décimas de segundo.

El sistema de 48 voltios alimenta cada uno de los motores situados en las ruedas y de esta manera el funcionamiento es bastante más eficiente a nivel energético de lo que sería un sistema hidráulico convencional.

Audi combina la suspensión predictiva con el Audi drive select, que permite elegir entre varios perfiles para modificar el comportamiento de la amortiguación. El modo Dynamic, por ejemplo, busca un comportamiento deportivo, algo que consigue reduciendo a dos grados la inclinación de la carrocería en curvas de hasta 1 G de fuerza lateral (normalmente es de cinco grados). De este modo se minimiza el balanceo y así la dinámica del vehículo es mucho más precisa.

suspensión predictiva de Audi

En el otro extremo se encuentra el modo Confort Plus, pensado para obtener la mayor comodidad posible. La suspensión predictiva se combina con la cámara frontal, que identifica los baches y permite ajustar los amortiguadores antes de que llegue la irregularidad. El proceso es realmente rápido, de apenas unos milisegundos, por lo que la información se actualiza en tiempo casi real: 18 veces por segundo.

Esta tecnología tiene otros beneficios, como la reducción de la fuerza transversal. El coche entra en la curva con una inclinación de tres grados y da más sensación de estabilidad. Según la marca, es especialmente notorio en curvas tomadas a velocidades de entre 80 y 130 km/h con una aceleración lateral de hasta 0,4 G.


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