Internet como copiloto

El automóvil ya tiene acceso a la Red. La conectividad ayuda a mejorar el confort, la seguridad y el entretenimiento. De la música al tráfico, noticias, aplicaciones y hasta localización antirrobo

Internet como copiloto

Localizar el coche en caso de robo; actualizar los mapas del navegador online, en el propio coche, sin tener que descargarlos previamente en el ordenador de casa; escuchar la canción preferida aunque se haya olvidado el CD; reservar mesa en un restaurante, consultar la previsión del tiempo y hasta mandar la posición exacta del vehículo a los servicios de emergencia en caso de accidente. Estos son algunos de los beneficios que puede aportar la nueva conectividad del automóvil, una solución que permite enlazar los coches a Internet y los convierte casi en smartphones con ruedas, poniendo al servicio del conductor una batería de alternativas que podrán simplificar su relación diaria con el vehículo, reforzar la seguridad de circulación o, simplemente, mejorar el entretenimiento a bordo.



Seat Ibiza: la conexión a la web se democratiza

El Ibiza acaba de recibir una puesta al día que, entre otras mejoras, trae consigo un nuevo sistema de conectividad que sitúa al utilitario español entre los coches mejor equipados para el universo online, confirmando así que la popularización de Internet en el automóvil avanza con rapidez y llega también a las propuestas más comunes, y no solo a las exclusivas.

La consola central muestra ahora una pantalla táctil de 6,5 pulgadas que agrupa todas las funciones y da acceso al Seat Connect, el nuevo mundo digital de la marca. El sistema resulta compatible tanto con móviles de Samsung (y otros basados en sistemas operativos Android) como con terminales de Apple (sistema iOS), e incluye las interfaces de usuario Mirror Link y Full Link.

La pantalla de inicio puede personalizarse (con la predicción del tiempo o un mensaje de bienvenida, por ejemplo) y se pueden definir también una serie de dibujos en pantalla y asociarlos a determinadas funciones, a modo de accesos directos: una media sonrisa para llamar a la pareja, un triángulo para conectar con Facebook…

Otra funcionalidad llamativa es la diagnosis del coche, que alerta si algún componente requiere revisión o sustitución, incluye una guía audiovisual que muestra cómo cambiar una bombilla fundida o una rueda pinchada, y permite también pedir cita en el taller. Además, y para no descuidar la atención de la carretera, se puede pedir al coche que lea en voz alta correos electrónicos, mensajes y tuits. Incluso se pueden analizar después los recorridos realizados para ver cómo mejorar el consumo.

Asimismo, es posible descargar una aplicación y acceder al Seat Connect a distancia. Y esta funcionalidad permite, entre otras cosas, localizar el coche: el conductor no se acuerda, por ejemplo, en qué plaza del aparcamiento lo dejó.

La privacidad de los datos queda “completamente garantizada”, según Seat, porque el coche solo almacena la dirección de correo electrónico.



Ulrich Hackenberg, responsable de desarrollo técnico de Audi, considera que la conectividad es una “megatendencia que nos mantendrá ocupados en el futuro”. Pero forma ya parte del presente, porque la mayoría de estudios de mercado señalan que la tecnología se sitúa ya por delante de la seguridad o el consumo en las motivaciones de compra de un coche: es un argumento determinante en el 16% de las operaciones, frente al 9% que suponen los otros dos.

El móvil, la puerta de entrada

Aunque la conectividad del automóvil está dando todavía sus primeros pasos, ha proliferado con rapidez y puede encontrarse ya en casi cualquier modelo, incluso en los más pequeños y asequibles. Y es que, como opina Julio Linares, vicepresidente de Telefónica, la conectividad ya es algo “tan importante como el agua y el aire para vivir, se ha convertido en nuestro segundo cerebro”.

Al igual que el teléfono se conecta al coche por bluetooth y permite hablar en modo manos libres, el coche puede utilizar el móvil para acceder a la Red y ofrecer a los ocupantes servicios online, siempre que el terminal, eso sí, se asocie a una tarifa plana de datos. La velocidad de conexión dependerá del contrato del que se disponga, pero todos los sistemas de conectividad de los vehículos modernos son compatibles con 3G y, algunos incluso, con el nuevo estándar 4G, que es hasta 10 veces más capaz.

Otra alternativa de conexión consiste en convertir al propio coche en el punto de acceso, una funcionalidad menos extendida pero más eficaz que se denomina hot spot. El vehículo genera una red wifi, a la que cada pasajero se puede acoplar y trabajar de forma independiente: uno puede, por ejemplo, ver un vídeo en la web mientras que otro consulta su correo electrónico. Esta funcionalidad, que requiere introducir una tarjeta SIM, la ofrecen sobre todo las marcas exclusivas, como Audi, BMW y Mercedes, aunque también puede encontrarse en otras populares como Opel.

Cuatro interpretaciones

Cualquier teléfono puede conectarse a cualquier coche, salvo excepciones puntuales, pero existen cuatro sistemas diferentes que determinarán la apariencia de los iconos e informaciones que aparecen en la pantalla del coche (al estilo del escritorio de un ordenador) y, al mismo tiempo, la disponibilidad de aplicaciones.

Las cuatro alternativas son Android Auto, de Google; Car Play, de Apple; Windows in the Car, de Microsoft, y Mirror Link, de Nokia. Todas valen para todos los terminales, pero si se conecta un iPhone a un sistema Car Play, la compatibilidad será más completa que si se acopla un Samsung. Un ejemplo: la música almacenada podrá escucharse siempre, pero, si el marco operativo del coche y el móvil coinciden, las canciones se mostrarán con título y se podrán efectuar búsquedas por nombre, aspectos que pueden no estar disponibles si el software del vehículo y el terminal son distintos.

En los modelos más económicos, lo común es que solo soporten una de las alternativas. Sin embargo, en los coches de prestigio cada vez es más habitual que su sistema resulte compatible con dos o incluso tres opciones. Google ha firmado un acuerdo con Audi, General Motors, Honda, Hyundai, Seat, Skoda y VW para que sus modelos los equipen con Android Auto, aunque sin excluir al resto de posibilidades, porque generalmente también se incluye Car Play y hasta Mirror Link. Este último tiene la particularidad de reproducir la misma organización de iconos del móvil en la pantalla del coche, con el objetivo de facilitar al usuario el manejo.

Aplicaciones para todo

El acceso a Internet está restringido y, por seguridad, no se puede navegar desde la pantalla del coche como se hace en un smartphone, tableta u ordenador. Si el coche emite su red wifi (hot spot), entonces sí será posible que los ocupantes buceen con cualquier dispositivo sin limitaciones. Desde el coche, las posibilidades que brinde la Red dependerán, fundamentalmente, de las aplicaciones instaladas. Y las posibilidades son amplias. Será posible consultar la previsión meteorológica; acceder a emisoras de radio mundiales; conectarse a redes sociales (Facebook, Twitter); averiguar qué aparcamientos cercanos tienen plazas libres; reservar mesa en un restaurante o habitación en un hotel; escuchar música de servidores como Spotify o Napster; ver canales de noticias y plataformas de vídeo; jugar a videojuegos, leer libros digitales, consultar información en buscadores y hasta localizar un coche robado a través de seguimiento GPS, una opción que suele completarse con la inhibición a distancia del motor para que el coche quede inmovilizado.



Control a distancia

La conectividad del automóvil se produce en dos vías: del coche a la Red y de la Red al coche. Este segundo camino permite que un conductor interactúe a distancia con su vehículo, para, por ejemplo, cargar previamente los mapas del destino vacacional elegido, o para conectar el aire acondicionado y enfriar el interior del coche antes de subirse tras haberlo dejado aparcado al sol.

La operación se realiza a través de smartphones, tabletas, portátiles e, incluso, smartwatches (relojes digitales inteligentes, como el de la imagen). Marcas como Opel y Volvo ofrecen aplicaciones que posibilitan un cierto control remoto del automóvil.

La app de Opel se denomina OnStar y, entre otras funciones, incluye la posibilidad de cerrar las puertas del vehículo (por si se hubieran olvidado abiertas), consultar datos mecánicos importantes como la vida que le queda al aceite del motor o la presión de aire que tienen los neumáticos (útil antes de salir de viaje) y realizar otras actuaciones como encender las luces y hacer sonar la bocina (para tratar de ahuyentar a posibles ladrones).

La de Volvo, por su parte, se denomina Volvo On Call y destacan aportaciones como la que permite localizar el modelo (al igual que la app de Seat) o reservar una cita en el taller para la próxima revisión.

En un futuro cercano, esta infraestructura electrónica permitirá ya opciones casi de ciencia-ficción como el aparcamiento automático remoto. El nuevo BMW Serie 7, previsto para el próximo octubre, estrenará una innovación muy similar. Solo habrá que dejar el coche encarado con la plaza; después, el conductor se baja y utiliza la llave como un mando a distancia para iniciar la maniobra. Y mientras el piloto se aleja, el modelo se estaciona solo y saldrá también después a recibirle cuando vuelva.



Los navegadores requieren una explicación aparte, porque son uno de los dispositivos que más se benefician del acceso a Internet. Para empezar, los conductores que no tengan GPS instalado en su coche podrán bajarse uno en forma de app. Al estar conectados a la Red, conocen en tiempo real el estado del tráfico y pueden informar con mayor precisión de las retenciones, y se amplía asimismo el margen de búsqueda: si antes solo se podía introducir una dirección de una calle, ahora se puede meter también el nombre de un bar, igual que como se hace en el móvil. Además, marcas como BMW y Audi han anunciado ya que sus sistemas podrán actualizarse online, sin tener que hacerlo en el ordenador de casa o en el servicio técnico del concesionario. Incluso es posible visualizar mapas reales a vista de pájaro (Google Maps) en vez de los clásicos dibujos digitales, al mismo tiempo que pasear virtualmente por la calle (Street View), un detalle útil para asegurarse de dónde está la puerta del local en el que se ha quedado.

Más conectado, más seguro

Que los coches se conecten a Internet representa también un nuevo avance de seguridad. Klas Bendrik, vicepresidente de Volvo Car Group, señala que “nuestra visión consiste en que los coches no solo se comuniquen con sus conductores, sino también con el resto de vehículos y con la infraestructura, ayudando a mejorar así la seguridad vial”. La llamada automática de emergencia en caso de accidente o e-call, que será obligatoria a partir del próximo octubre para todos los nuevos modelos que salgan a la venta en Europa, es uno de los sistemas de seguridad que precisa de la conectividad para funcionar.

El protocolo se activa cuando el coche detecta que se ha disparado un airbag: entiende que se ha producido un accidente y, si pasados unos segundos no aprecia reacción por parte de los ocupantes, considera que están en apuros y llama automáticamente a los servicios de emergencia (112 en España) al mismo tiempo que envía las coordenadas del lugar del accidente. Por su inmediatez de respuesta, permite reducir el tiempo de reacción y reforzar la calidad de la atención médica a los accidentados: la Unión Europea indica que la generalización de este dispositivo de protección podría salvar 2.500 vidas al año.

Markus Heyn, miembro del consejo de administración de Bosch, pone de relieve otro aspecto importante: “La conectividad será la clave del éxito de la conducción automatizada”. Y es que los coches que se autoconduzcan solos deberán conocer, en detalle y al instante, el estado del tráfico.

Riesgo de pirateo

La cara negra de que los automóviles dispongan de Internet está en la posibilidad de que los piratas se infiltren y alteren su funcionamiento, al igual que sucede con los ordenadores. En la pasada feria Def Con celebrada en agosto de 2014 en Las Vegas, Charlie Miller y Chris Valasek, dos hackers buenos, presentaron las conclusiones de un estudio sobre vulnerabilidad que analizaba 24 modelos diferentes, y los resultados son preocupantes, porque casi todos presentaban brechas de seguridad. La buena noticia es que no lograron controlar a distancia los coches, porque los fabricantes han desligado la informática asociada a los mandos (dirección, frenos…) de la que se ocupa de la conexión a la web.

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