Tras su paso por el circuito de Fórmula 1 de Madrid, este piloto ha regresado a Mónaco al volante de un pequeño Fiat que no ha pasado desapercibido

George Russell y Carmen Montero se dejaron ver a bordo de un exclusivo Fiat 500 Jolly, la versión más playera y singular del mítico urbano italiano.

Russell Fiat 500 Jolly
El piloto y su prometida iban a bordo de un pequeño Fiat 500 Jolly. | X

La pasión por los coches suele ir mucho más allá de la competición para muchos deportistas de élite. Futbolistas, tenistas o pilotos disfrutan de algunos de los modelos más exclusivos del mercado, desde superdeportivos de cientos de miles de euros hasta clásicos de lo más peculiares.

En el caso de los pilotos de Fórmula 1, es habitual verles al volante de vehículos tan rápidos como llamativos. Uno de los ejemplos más conocidos es Fernando Alonso, propietario de varias joyas automovilísticas. Sin embargo, no todos apuestan siempre por las máximas prestaciones. Algunos también sienten predilección por coches pequeños, clásicos y cargados de personalidad.

Es precisamente lo que ha sucedido con George Russell. El piloto británico de Mercedes ha sido visto recientemente paseando junto a su prometida Carmen Montero a bordo de un peculiar Fiat 500 Jolly, una de las variantes más exclusivas y cotizadas del icónico modelo italiano.

El Fiat 500 Jolly de Russell

El Fiat 500 Jolly fue desarrollado por Carrozzeria Ghia a partir del popular Fiat 500. Concebido como un vehículo para el ocio, estaba pensado para desplazamientos cortos en zonas turísticas, puertos deportivos y complejos vacacionales. Un coche perfecto para circular por Mónaco.

Presentado en 1957, el modelo fue diseñado para disfrutar de los destinos vacacionales más exclusivos. De hecho, recibió el apodo de spiaggina, una denominación utilizada en Italia para referirse a los coches de playa.

Su diseño rompía con el del Fiat 500 convencional. La carrocería era completamente abierta y contaba con una capota de lona para proteger a los ocupantes del sol. Además, algunas versiones prescindían de las puertas tradicionales y las sustituían por cuerdas laterales, un detalle que hoy también puede encontrarse en determinadas versiones del Fiat Topolino.

Un icono del lujo veraniego

Uno de sus rasgos más característicos eran también los asientos de mimbre, un detalle que todavía hoy lo convierte en una pieza fácilmente reconocible. Precisamente, Russell y Montero circulaban en una unidad que conserva este elemento tan original.

Pese a sus reducidas dimensiones y su modesta mecánica, el Fiat 500 Jolly conquistó a algunas de las personalidades más adineradas de la época. Era habitual verlo en puertos deportivos, campos de golf y residencias de verano, e incluso se utilizaba como vehículo auxiliar en yates de lujo.

Con el paso de los años, esta peculiar versión se ha convertido en una auténtica pieza de colección. La escasez de unidades originales y su singular diseño han hecho que siga siendo uno de los derivados más cotizados y reconocibles del histórico Fiat 500.

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