El precio del diésel vuelve a sacudir los surtidores cuando parecía haber quedado en segundo plano. Su precio escala con fuerza y amenaza con trasladar la presión mucho más allá de las gasolineras.
La alerta no llega de un único mercado: Europa acumula diferencias inéditas entre países, Estados Unidos rompe máximos históricos y algunos gobiernos activan medidas para contener un combustible esencial para el transporte.
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Estados Unidos rompe una barrera histórica
La mejor muestra de hasta dónde ha llegado la tensión aparece al otro lado del Atlántico. El diésel estadounidense alcanzó el 16 de septiembre de 2026 los 6,31 dólares por galón de media nacional, según la Asociación Estadounidense del Automóvil.
Nunca había sido tan caro. Apenas unos días antes había superado por primera vez los seis dólares, después de que la escalada internacional recortara las existencias y disparara los costes de refino.
El incremento resulta especialmente llamativo al mirar atrás. En septiembre de 2025 el precio rondaba los 3,70 dólares por galón, por lo que la subida interanual se aproxima al 70%.
Y sus efectos no se quedan en las gasolineras. El diésel estadounidense mueve buena parte del transporte de mercancías, la agricultura y numerosas actividades industriales, de modo que una subida prolongada puede terminar encareciendo otros productos.
Convertida a euros y litros, la media estadounidense equivale aproximadamente a 1,45 euros por litro. Es un récord para el país, aunque sigue siendo inferior a los precios habituales en gran parte de Europa.

Los países europeos donde es más caro el diésel
Comparar todo el continente exige una precaución: no todos los mercados actualizan sus medias diariamente. La última fotografía homogénea de GlobalPetrolPrices corresponde al 14 de septiembre de 2026, aunque algunos países ya ofrecen cifras posteriores.
Noruega aparece entre los casos más extremos, con 2,63 euros por litro en la última actualización disponible. El dato constituye además el máximo de su serie, frente a 2,20 euros aproximadamente un mes antes.
Dinamarca se mueve también en la zona alta. Los datos recopilados el 16 de septiembre por BenzinSignal en más de 2.000 estaciones sitúan el diésel alrededor de 19,12 coronas por litro, aproximadamente 2,56 euros al cambio.
Por detrás aparecen Suiza, con unos 2,46 euros, y Países Bajos, donde la media nacional actualizada el 16 de septiembre se sitúa en 2,442 euros. Alemania ronda los 2,44 y Finlandia los 2,40 en sus últimas referencias comparables.
Portugal alcanza un máximo histórico
La situación resulta especialmente llamativa al otro lado de la frontera. El diésel alcanzó en Portugal los 2,19 euros por litro de media el 14 de septiembre, el nivel más alto registrado.
El encarecimiento está ampliando además la diferencia con España. Lo que causa que numerosos conductores portugueses crucen la frontera para repostar, especialmente desde que se implementaron las ayudas al gasoil.
Portugal también ha modificado su fiscalidad para amortiguar la escalada. La ENSE muestra cómo el precio de referencia del gasóleo pasó de 1,893 euros el 7 de septiembre a prácticamente dos euros pocos días después.

España sube incluso con las ayudas
El gasóleo A cuesta en España una media de 1,885 euros por litro. Lo que supone que llenar un depósito de 50 litros supere los 94 euros.
Desde el 1 de septiembre, el gasóleo disfruta de una reducción de 20 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos. La cláusula se activó después de que su IPC aumentara un 15,7% interanual en julio.
La diferencia permite dimensionar la escalada: el 1 de septiembre el precio medio cayó hasta 1,774 euros gracias al cambio fiscal. Solo 15 días después, el mercado había absorbido buena parte de aquel alivio y regresaba hacia 1,90 euros.
Donde es más barato el diésel
La otra cara del mapa europeo empieza en Bielorrusia, donde la última comparación sitúa el diésel en unos 0,78 euros por litro. Rusia aparece inmediatamente después, alrededor de 0,84 euros.
Son cifras excepcionalmente bajas, pero no significan que ambos países estén al margen de la crisis. Rusia acaba de prolongar las restricciones a las exportaciones de diésel hasta finales de octubre para proteger el suministro interior después de nuevos problemas en sus refinerías.
En Bielorrusia, el precio máximo del combustible está fijado administrativamente. Desde el 2 de septiembre, el gasóleo tiene un tope de 2,71 rublos bielorrusos por litro, por lo que su evolución no responde de la misma manera al mercado internacional.
Tras esos dos casos aparece Malta, con unos 1,21 euros por litro. Le siguen Macedonia del Norte, con aproximadamente 1,61 euros; Andorra, con 1,67; Turquía, con 1,70; Moldavia, con 1,76; y Bosnia Herzegovina, alrededor de 1,80 euros.
La distancia entre los extremos resulta enorme. Repostar 50 litros en Malta ronda los 60,50 euros, mientras hacerlo en Dinamarca puede superar los 130, una diferencia cercana a 70 euros para la misma cantidad de combustible.

El problema ya no está únicamente en el barril
El Brent cotizaba el 16 de septiembre alrededor de 107,45 dólares por barril, después de superar los 108 dólares durante la sesión anterior. Sin embargo, el comportamiento del crudo solo explica una parte de lo que está ocurriendo.
El auténtico cuello de botella se encuentra también en el refino. Ya que los precios europeos del diésel se encuentran cerca de máximos históricos por la reducción de suministros procedentes de Oriente Próximo y Rusia.
Las exportaciones netas de gasóleo de Rusia y los países del Golfo fueron en agosto 1,6 millones de barriles diarios inferiores a las de febrero. Antes de agravarse los conflictos, ambas regiones concentraban cerca del 45% del comercio marítimo mundial de este combustible.
La tensión también aparece en las refinerías asiáticas. El margen del diésel con bajo contenido en azufre ha superado los 87 dólares por barril, un récord histórico frente a los aproximadamente 22 dólares anteriores a la guerra.
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