No es una imagen que se vea a diario, pero cuando alguien es testigo de ella… se desata un intenso debate. Hay propietarios de coches eléctricos que, en lugar de instalar un cargador en su plaza de garaje, deciden tirar un cable desde su vivienda.
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El usuario de TikTok ‘.ignacio737’ ha difundido un vídeo desde su cuenta en el que el protagonista es un Citroën ë-C4. Está aparcado en una calle y está conectado a un cable que desciende desde una casa cercana: lo hace a través de lo que parece la estructura de una sombrilla.
De ahí el comentario que acompaña a las imágenes: “En Pozuelo otra cosa no, pero creativos y bien educados somos hasta para recargar coches eléctricos desde las viviendas particulares”.
La improvisada solución para recargar el vehículo ha generado un intenso debate en los comentarios del propio vídeo. Mientras algunos usuarios encuentran la escena cómica, otros la defienden y hay quienes expresan su preocupación por la seguridad y la legalidad de esta práctica.
¿Qué dice la ley?
En España no está permitido cargar un coche eléctrico sacando un cable desde una casa hasta la calle (por la ventana, balcón o portal): tanto si atraviesa la acera como si cuelga hacia el vehículo, que está aparcado en la vía pública.
Supone una ocupación indebida de la vía pública, ya que un cable sobre la acera se considera un objeto no autorizado. Además, es peligroso para los peatones y para la seguridad eléctrica: esto puede implicar responsabilidad civil en caso de accidente.
Son las ordenanzas municipales de cada localidad las encargadas de regularlo. En el caso de que prohíban esta práctica, las autoridades competentes pueden imponer multas que suelen oscilar entre 90 y 200 euros: todo dependerá de la citada norma.
Otros riesgos
Por otro lado, conectar un cable de carga de un vehículo eléctrico a un enchufe doméstico o a una regleta encierra riesgos significativos para la seguridad. ¿El motivo? Están diseñados para soportar altas corrientes eléctricas: por ello, tienen un grosor y una capacidad mayores.
Esto se puede traducir en una sobrecarga, aumentando el riesgo de sobrecalentamientos, cortocircuitos e, incluso, incendios. Las regletas y los enchufes no están diseñados para soportar la demanda energética de un vehículo eléctrico y su uso en este tipo de aplicaciones puede resultar catastrófico.
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